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70 Cultura DOMINGO 15 5 2005 ABC Japón no es sólo el imperio del flamenco. Ama a Gaudí y Picasso, en 17 universidades hay un departamento de español y el Quijote conoce 150 traducciones distintas. ABC ausculta desde las calles de Tokio la pasión japonesa por la cultura española Supein Raúl, Gaudí, paella y olé TEXTO: JULIO BRAVO ENVIADO ESPECIAL TOKIO. Sara Baras vestida con el uniforme del Real Madrid ¿recuerdan Las ibéricas, F. C. y comiendo paella delante de la Sagrada Familia de Barcelona en un día de sol. Ahí están condensados los principales tópicos con que los japoneses asocian a los españoles: flamenco, fútbol (que ha superado a los toros) gastronomía, arquitectura y turismo. Son nuestros cinco principales rasgos a ojos de un país que, según se puede palpar en la calle- -y lo confirman todos los españoles que viven o han pasado largas temporadas aquí- -despierta grandes simpatías en los japoneses. Pablo Bravo, presidente de la Sociedad Estatal para Exposiciones Internacionales (SEEI) responsable del Pabellón español en la Expo de Aichi, habla de una simpatía difusa Se tiene de España Supein en japonés) una imagen positiva- -dice- pero difusa, poco clara Guillermo Kirkpatrick, agregado cultural de la Embajada española en Tokio, apostilla: Si vas a Rapongi, uno de los barrios punteros de Tokio, y dices que eres español, encontrarás enseguida una recepción muy cálida. Y cerca de Nagoya, situada en el centro del país, existe un parque temático dedicado a nuestro país: Parquespaña. Allí hemos celebrado hace unas semanas la primera lectura continuada del Quijote en japonés, que no se había hecho nunca De la novela de Cervantes hay en este país ciento cincuenta traducciones distintas. La cultura es, hoy por hoy, el mascarón de proa de España en Japón, y ese mascarón tiene forma de artista flamenco. Nadie sabe explicar por qué, pero la pasión con que se vive el flamenco en este país no tiene correspondencia en el resto del mundo; ni siquiera en España existe tanto interés. Según datos de la Asociación Japonesa de Flamenco, hay registradas algo más de ciento veinte academias en Japón, pero el número de centros donde se imparten clases de flamenco podría ser superior a los quinientos, y los cálculos hablan de cincuenta mil estudiantes, la mayoría de ellos mujeres. Un dato que se ha podido comprobar durante la celebración del primer Festival Internacional de Flamenco de Tokio, cuyo público era mayoritariamente femenino (en un porcentaje, probablemente, superior al noventa por ciento) En el tablao El Flamenco de Tokio, algunos de los participantes en el festival con un grupo de japoneses langostinos a la plancha, regados con sangría, vinos españoles y fino Tío Pepe) pueden asistir a un espectáculo flamenco. Del plantel artístico se encarga una productora española, Tina Panadero, sobrina de Cristina Hoyos, y los contratos a los artistas españoles son de seis meses. El bailaor El Toleo ocupa ahora, con su cuadro flamenco, el diminuto escenario de este local, que inauguró José Miguel y por el que han desfilado artistas como Tomás de Madrid (un asiduo del local, donde ha estado en más de cinco ocasiones) Cristina Hoyos (la primera vez fue en 1976) Manolete, Manolín Soler, Joaquín Grilo, Belén Maya, Javier Barón, Sara Baras, Belén Fernández o Rafaela Carrasco. El flamenco es, además, punto de encuentro ineludible para los artistas flamencos que actúan en la capital nipona. El flamenco es una de las principales razones que lleva a los japoneses a aprender nuestro idioma. Según Guillermo Kirkpatrick, probablemente sea la segunda lengua extranjera, después del inglés, con mayor implantación en este país. Cuando necesitamos personal japonés que hable español no tenemos ninguna dificultad para encontrarlo Opina Clara Hernández, profesora española que lleva más de quince años en Japón, que nuestro idioma no les resulta excesivamente difícil, porque la pronunciación es similar Son 17 las universidades japonesas con un departamento de español, y las academias donde se puede aprender nuestra lengua rozan el centenar, aunque los españoles echan de menos la presencia de un Insituto Cervantes en Tokio, que revitalice y canalice este interés. En él tiene también que ver la herencia de San Francisco Javier, el fundador de los Jesuitas, y primer español que llegó a Japón según las crónicas. Su figura es, explica Kirkpatrick, muy conocida, aunque muchos japoneses creen que era portugués La celebración, el año próximo, de su centenario, será una gran oportunidad para corregir esta percepción. Arquitectura y cine Menos apasionada, pero igual de encendida, es la fijación de muchos japoneses por la arquitectura española, y muy especialmente por Gaudí. Según un estudio encargado por el Pabellón de España en la Expo de Aichi, el arquitecto catalán era el personaje real más conocido por los japoneses y, junto con Picasso, el artista más valorado. La Sagrada Familia de Barcelona, por su parte, se conoce más que, por ejemplo, la Alhambra de Granada. Y es que la arquitectura tiene muchos seguidores en este país, y arquitectos españoles como Alejandro Zaera, creador del Pabellón de España y, anteriormente, de la terminal de pasajeros del Puerto de Yokohama; o Ricardo Bofill, autor del edificio de Sheishedo en Tokio, ya han dejado su huella en este país. Tampoco el cine español es conocido en Japón. Alberto Calero lleva varios años tratando de presentarlo a través del Hispanic Beat Film Festival, que es- Flamenco y zarzuela de mariscos El tablao El flamenco es el principal refugio de este arte en Tokio. El año próximo cumplirá cuarenta años de actividad ininterrumpida. Se encuentra situado en la sexta planta de un edificio de una de las calles más bulliciosas del barrio de Shinjuku. Allí, mientras conocen (más o menos) la gastronomía típica española (el menú presenta platos como la zarzuela de mariscos, la paella de setas, el pollo y las gambas al ajillo, los champiñones a la segoviana y los El español es el segundo idioma extranjero, después del inglés, con mayor implantación en Japón