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ABC DOMINGO 15 5 2005 69 Japón, el mayor fan de la cultura española: siente pasión por Gaudí, el flamenco, el Real Madrid y la paella FESTIVAL DE CINE DE CANNES Haneke vuelve a lo sutil de su estilo: darte con la plancha en la cara Presenta a competición una intriga llena de descargas titulada Oculto b Michael Haneke puede ser un cineasta muy aburrido, pero tambien bestialmente estimulante; el director de La pianista se presentó ayer en su segunda faceta E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL CANNES. Michael Haneke es un viejo conocido en este festival desde que en 1997 presentara aquel bombazo titulado Funny games Desde entonces, año tras año, siempre ha tenido algo que ofrecerle a la pantalla de Cannes, unas veces con mas fortuna, caso de La pianista o Código desconocido y otras con menos o ninguna, caso de Le temps du loup Pero siempre tira sus dados con una película tan alejada de lo previsible o de lo, digamos, normal que la crítica suele esperarlo con tanto interés como prevención. Ayer proponía al concurso por la Palma de Oro su película Caché Oculto que está protagonizada por su rostro preferido, el de Juliette Binoche, y en especial por el excelente y preciso actor francés Daniel Auteuil, y que cuenta una interesantísima historia trufada de misterio, con apenas tres o cuatro elementos bien manejados y con la escena más brutal y terrible que uno haya podido ver jamás en una pantalla. Y ése es uno de los caracteres principales del estilo de Haneke: de repente, y mientras estás haciendo hilo en alguno de sus planos largos y tediosos, te da con la plancha encendida en plena cara. En la vida absolutamente normal de un hombre aparecen unas misteriosas y anónimas cintas de vídeo en las que han grabado su casa y algunos de sus movimientos cotidianos; también le envían unos dibujos siniestros que no significan nada para él, ni para su mujer o su hijo. Haneke deja que la pantalla se vaya llenando de los agobios de ese hombre y su familia detrás del enigma y permite que el espectador roa miserablemente las migajas de información que le va suministrando... El camino lleva- -como suele ocurrir no sé si en la vida, pero siempre en el cine- -a un suceso sórdido de la infancia que será la larga mecha para que estalle la carga... Daniel Auteuil construye su personaje con una mezcla de perplejidad y desconfianza, mientras que Juliette Binoche, una actriz tan superdotada, se limita a ser un mero termómetro de los estados de ánimos y de la temperatura de la trama. De hecho, la gran escena de la película, ésa que puede arruinarte un día entero (y siempre que no tengas ningún muerto en tu armario ni M. ROJAS cho una obra de arte bromeó sobre lo que supuso para él la concesión en 2002 del premio Príncipe de las Artes. Aunque reconoció que no sabía que existían ni Oviedo ni Asturias enseguida supo que se trataba de un galardón especial Creí que se habían equivocado al concedérmelo cuando me enteré de que también había sido premiado Arthur Miller, un icono para mi generación Confesó sentirse abrumado por el cariño que le han demostrado los asturianos, materializado en una escultura que en 2003 le erigió el alcalde Gabino de Lorenzo. Woody pudo conocer a su otro Woody en la mañana de ayer, después de que fuera custodiada durante toda la noche por la Policía, puesto que un allenmaníaco se dedica a coleccionar las gafas de bronce de la escultura. Woody dijo que sus hijas pequeñas, de 5 y 6 años, sintieron un poco de miedo al ver la estatua, pero yo estoy encantado. Visitaré cada año mi estatua en Oviedo para depositar a sus pies una corona de flores Y dijo hasta luego a la Oviedo de cuento de hadas que le tiene encantado Garci despidió al cineasta con un juego de palabras similar al que Allen empleó en Manhattan Merece la pena vivir por contemplar tus películas Juliette Binoche, ayer en Cannes ningún clavo en tu conciencia, porque de tenerlos, no se te va la escena de la cabeza ni con un cepillo de raíces) es un cara a cara personal entre el personaje de Auteuil y el tapado de la historia, y se culmina el asunto en la más brutal y sangrienta de las venganzas con las únicas armas de que se dispone: un cuchillo y el propio cuello. EPA Mafia china También es uno de los síntomas del cine de Haneke: si algo puede envolvértelo de complejidad, no te lo dejará ver fácilmente, y Caché termina de un modo abrupto y sugerente, pero sin acabar de quitarle el velo a la historia que cuenta, lo que le permitirá a cada cuál tener su propia versión de quién y por qué le han dado con la plancha en plena cara. Y como el día venía bien bestia, soltaron también una película de Hong Kong que se las traía. Se titula Elección la firma un tal Johnnie To y entra a sopetones en una historia de mafias chinas (conocidas como Triadas) y de luchas internas durante la elección de jefe de una de ellas. Está hecha muy desde dentro, con regusto por los planos cortos y bien trazados, con un clima interno muy denso y sudoroso, con una violencia más latente que patente (aunque cuando la cosa se tensa, arde Troya) y con unas intrigas que resultan muy difíciles de seguir por el mero- -y compresible- -hecho de que la confusión de nombres y de caras y de jefes forman un puré tan homogéneo que uno se lo traga a cucharadas, sin más. De todos modos, Elección lo pone a uno al día de los modos de ser, de estar y de actuar de todas esas mafias chinas tan milenarias como los palillos para comerse el arroz. Bueno, se podrían decir muchas más cosas sobre esta película, pero lo solventaremos con sólo una: Después de El padrino el vacío.