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64 Sociedad DOMINGO 15 5 2005 ABC La española Nicol Goñi, primera beata del Pontificado de Benedicto XVI El Papa delegó la ceremonia de beatificación, pues sólo celebrará canonizaciones JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. La primera persona elevada a los altares por Benedicto XVI ha sido una mujer española, Ascensión Nicol Goñi, misionera navarra en Perú, beatificada ayer junto con Marianne Cope, la sucesora del Padre Damián en el cuidado de los leprosos de la isla de Molokai. La ceremonia fue presidida por el cardenal José Saraiva Martins, pues el Papa ha decidido delegar las beatificaciones, y celebrar tan sólo las ceremonias de canonización, que se dirigen a la Iglesia universal. El embajador ante la Santa Sede, Jorge Dezcallar, presidió la delegación española, en la que figuraban el consejero de Presidencia de la Comunidad Foral de Navarra y la alcaldesa de Tafalla, María Teresa Mañu. El arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián Aguilar, concelebró la misa en la basílica de San Pedro. Entre la larga lista de decretos de beatificación aprobados por Juan Pablo II, a los que Benedicto XVI fijará calendario, el nuevo Papa ha antepues- to dos misioneras distinguidas por su labor social a personajes de la talla del misionero francés en África, Charles de Foucald (1859- 1916) el sacerdote León Dehon (1843- 1925) o el cardenal alemán Clemens Augustus Von Galen (1878- 1946) conocido como el León de Münster por su oposición pública en 1941 a los programas de eutanasia de Hitler. Según el cardenal Saraiva Martins, Ascensión Nicol Goñi (Tafalla 1868 Pamplona 1940) fue una de las grandes misioneras del siglo pasado empezando como religiosa dominica en Huesca, donde se distinguió como educadora excelente, amable, fuerte y comprensiva en el colegio anexo al Monasterio de Santa Rosa. Pero la parte más apasionante de su vida comienza a los 45 años cuando se ofreció para trabajar en la selva Amazónica del Perú y colaboró con el obispo Ramón Zubieta en la fundación de las Hermanas Misioneras Dominicas del Santísimo Rosario. Ascensión Nicol Goñi EFE Marianne Cope EFE El Papa comienza a descentralizar Rompiendo con la costumbre iniciada por Pablo VI y practicada de modo espectacular por Juan Pablo II, Benedicto XVI ha decidido no presidir las ceremonias de beatificación para subrayar la diferencia teológica con las de canonización, que sí celebrará personalmente. La beatificación autoriza el culto en la diócesis o la familia religiosa que la promueve, pero no es un acto de magisterio del Papa, mientras que sí lo es la canonización, que introduce el culto universal y propone a toda la Iglesia ejemplos de santidad. Aunque las dos primeras beatificaciones se celebraron ayer en la basílica de San Pedro, en el futuro tendrán lugar en las diócesis que las promueven y serán presididas por el obispo. Este primer gesto descentralizador de Benedicto XVI ayudará a realzar la responsabilidad y el ministerio de los obispos locales. La ceremonia incluirá, como ayer, la lectura de la Carta Apostólica del Papa que autoriza el culto, y el descubrimiento del tapiz con la imagen de la persona elevada a los altares.