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ABC DOMINGO 15 5 2005 63 Las negociaciones entre Gobierno e Iglesia sobre la clase de Religión se iniciarán a finales de mes España sólo dedica un 1,11 por ciento del PIB a I+ D, frente al 2 por ciento de media de la Unión Europea el gasto en I+ D privado es del 53 por ciento, mientras que en los países donde las cosas funcionan llega a alcanzar dos tercios del total señala Juan Mulet, director general de la Fundación COTEC, quien también opina que nuestra competitividad es peor que la de nuestros vecinos porque nos basamos en tecnología adquirida que hace que la productividad que pueden alcanzar las empresas sea menor Además de estos problemas, hay que añadir que tradicionalmente en España ha habido una difícil acomodación entre lo que se produce científicamente y la aplicación de ese conocimiento al desarrollo apunta Emilio Muñoz, profesor de investigación del CSIC, institución de la que fue presidente. SE CONOCE SI SE APRENDE JOSÉ LUIS GARCÍA GARRIDO Otros indicadores Una de las medidas más importantes para establecer el esfuerzo de un país en investigación e innovación es el número de patentes anuales que genera. La situación es desoladora, ya que España apenas supera las cien al año, frente a las más de 2.000 de Francia, las casi 6.000 de Alemania o la increíble cantidad que ofrece EE. UU. con cerca de 15.000. Los expertos destacan también la importancia de la educación y su estrecha relación con los niveles de innovación y desarrollo de un país. La experiencia demuestra que las naciones que han invertido más en educar a sus ciudadanos son las que han alcanzado niveles de crecimiento mayores. La educación es fundamental y se necesita una formación que fomente el espíritu científico opina Joan Guinovart, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) para quien las inversiones en educación suponen invertir en el futuro El problema no es nuevo y la solución se antoja complicada. Para Guinovart hay que basar el futuro en el conocimiento y la innovación porque o entramos en la nueva economía o acabaremos siendo un gran parque temático donde venir a tomar el sol Una investigadora realiza unas pruebas en el laboratorio OSCAR HUERTAS Mejor situados en el sector de las tecnologías de la información La incorporación de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) a la sociedad produce, según la OCDE, tres efectos fundamentales: aumenta la productividad, hace crecer la eficiencia de uso del capital y el trabajo y favorece innovaciones más rápidas que mejoran la economía. En resumen, actúan como motor de la economía. España presenta datos desconcertantes en este apartado. El gasto en TIC ha disminuido desde el año 2000 en un 0,8 por ciento, pero a pesar de ello la diferencia con la UE está por debajo de un punto y en telecomunicaciones la inversión es más alta que la media comunitaria. Así, se pone de relieve la importancia de este sector en el gasto total español en TIC, ya que representa el 66 por ciento del mismo. Si nos referimos al porcentaje que ocupan estas tecnologías en el total del PIB, España está cercana a países como Grecia o Bélgica con una tasa en torno al 2,5 por ciento. Curiosamente, Francia y Alemania presentan una proporción menor, que no debe ocultar la gran distancia existente si se observan datos absolutos. ace ya años que hablamos de la sociedad del conocimiento como de algo inminente, que caracterizará la vida de los hombres ya a partir de ahora. La propia Unión Europea se prometió alcanzar metas tangibles a este respecto para 2010. Al admitirse que el desarrollo futuro (económico en primer término) de los países dependerá sobre todo del grado de incorporación que tengan a esa sociedad, se sobreentiende que los aspirantes tendrán que poner los medios para conseguir el objetivo y no quedar rezagados. De ahí la importancia casi obsesiva que se está concediendo a la evaluación del rendimiento escolar y a programas comparativos como el PISA, pilotado por un organismo internacional de intención primariamente económica: la OCDE. Dejando ahora aparte las críticas que podrían hacerse a una visión social imbuida quizá de economicismo chato, la realidad es que lograr una sociedad del conocimiento supone un propósito merecedor de todo encomio y una atractiva conquista por la que vale la pena luchar, Pero hay que ser conscientes de que es una conquista ardua, nada fácil, sobre todo para países como el nuestro, especialista en acumular retrasos. En nuestro caso, como en el de los demás, la sociedad del conocimiento no nos caerá del cielo ni vendrá dada por tener un pasado cultural valioso o por disfrutar ahora de nuestro estatuto de socio europeo. No habrá sociedad del conocimiento si no nos empeñamos en construir antes y en alimentar después y a la vez una robusta sociedad del aprendizaje El conocimiento no es fruto de la imaginación, sino del esfuerzo continuado e ilusionado por aprender. Ante semejante perspectiva, el arreglo de un sistema educativo que, pese a algunos avances, hace aguas por muchas partes ha dejado de ser objetivo importante para convertirse en perentoria urgencia. H