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60 Los domingos DOMINGO 15 5 2005 ABC EL PERFIL DE LA SEMANA EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI ENRIC MARCO Ex presidente de Amical Mauthausen Hizo creer que había sobrevivido a Mauthausen para contarlo. Y vaya si lo contó. Hasta convertirse en portavoz de los deportados españoles. La película ha terminado El papel de su vida n un lugar de la memoria de cuyo nombre no quiere acordarse, Enric Marco, el deportado 6448, se reinventó su vida, le añadió cientos de páginas heroicas al libro de su pasado. El 6448, a partir de ahora, hizo caso a los consejos: ¡Búscate la vida! Y se la buscó, bien que se la buscó. Cualquier momento es bueno para caer del caballo. Para ser iluminado. ¿Cuándo cayó el 6448 camino de Damasco? ¿Cuándo se desbocó el caballo de su destino? Dónde vio la luz, cómo, y por qué se convirtió en una mentira andante y algo más que piadosa? Madrid. Noviembre del 36. Ciudad Universitaria. En las trincheras del Clínico. El 6448 ve una turba de moros que se le viene encima. Y recuerda las palabras que hace unos minutos ha pronunciado Buenaventura Durruti, el carismático compañero comandante de la columna en la que el combate, con apenas dieciséis años: Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones Es posible que una bala perdida silbe a un milímetro de su pañuelo rojinegro y en vez de pasarle por los ojos en un instante toda su vida pasada, vio desfilar ante su pánico su vida futura. Quizá fue en la negra España de la postguerra cuando el 6448 decidió un buen día, mientras le cambiaba las bujías al coche de un patrón, con su camisa azul y sus correajes, que se iba a encargar de ser el guionista de su propia vida. De todas las acotaciones. De todas las notas a pie de página. Quizá entonces descubrió que no es difícil ser otro, sino que a menudo es bastante más sencillo que ser uno mismo. Son siempre demasiados los recuerdos. La vida, y menos en tiempos de guerra, no es una caja de bombones. Pero todos albergamos un pequeño Forrest Gump que puede estar en casi todas partes, que no se pierde una, que no se resigna a ser secundario en la tragedia cotidiana de este valle de lágrimas. Todos, y quien esté libre de pecado que tire la primera piedra sobre la cabeza del 6448, tenemos recuerdos de momentos y de situaciones que no hemos vivido y sin embargo sabemos a ciencia cierta que estuvimos allí. Recordamos el olor y hasta la marca del perfume de mujeres a las que nunca hemos amado, CRUELDAD EN LA ESCUELA La sentencia contra los acosadores de Jokin- -el niño de 14 años que se suicidó en la muralla de Hondarribia para no tener que seguir padeciendo las torturas que le infligían sus compañeros- -demuestra que la crueldad no es ninguna lacra para ciertas familias, educadores, jueces y autoridades. ¡Qué sencillo y barato resulta acabar con la vida de un ser humano! Pienso en los padres de Jokin y en los padres de Clara- -la niña de San Fernando que fue apuñalada por dos compañeras que ya están en libertad- -y me arrasa la vergüenza ajena de no poder escribir nada que logre atenuar su dolor. A los políticos sólo les preocupa que un niño sea maltratado como consecuencia de una discriminación sexual, étnica o religiosa, pero les da exactamente igual cuando esa discriminación se ejerce por razones académicas, físicas o de personalidad. Así, un chaval noble y pacífico, bajito y de gafas, estudioso y aplicado, tiene más posibilidades de ser agredido que un adolescente violento y retorcido, robusto y desarrollado, negligente y repetidor, sea cual sea su raza, religión e identidad sexual. La minoría de los mejores es la pagana de un sistema que consiente la violencia, el adocenamiento y la mediocridad. En efecto, actualmente son minoría en la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) los adolescentes que se expresan correctamente, los alumnos que son respetuosos con maestros y compañeros, y los estudiantes que van a los institutos por el placer de aprender y saber más. No hablo de genios, ni de superdotados, ni de coeficientes intelectuales altísimos. Hablo de chicos y chicas que saben al menos conjugar los verbos cuando la segunda persona es Usted que no desafían la autoridad de los profesores, que no amenazan a los compañeros más débiles y que son simplemente aplicados, generosos y educados. Hablo de una minoría que los maestros conocen muy bien: la que conforman quienes tienen una buena actitud hacia el estudio y que son perjudicados de manera constante por los energúmenos, los inadaptados y los gamberros. Esa minoría de adolescentes que desea disfrutar de buenas condiciones para estudiar, tiene tanto derecho a ser atendida como las minorías étnicas o religiosas. Pregunto con ingenuidad: ¿No es mejor un alumno educado y estudioso que otro malcriado y antisocial? ¿Entonces por qué no discriminamos positivamente a esa minoría que trabaja y deja trabajar, separándola de la mayoría que ni quiere ni permite estudiar? Quiero pensar que estas líneas pueden ser leídas por maestros, representantes de sindicatos y funcionarios con responsabilidades políticas dentro de la enseñanza. Si es así, saben que no estoy mintiendo. Remediar esta situación no es una cuestión ideológica, sino moral: ¿Cómo podemos consentir que una mayoría cenutria y adocenada hunda, humille y avasalle a los escasos adolescentes que acuden con ilusión a las escuelas públicas? Nadie quiere ver este problema con la seriedad que lo presento, pero estoy convencido de que dentro de unos años los futuros gestores de la educación pensarán que fuimos unos animales y que condenamos a la burricie a varias generaciones de españoles. La mejor manera de honrar la memoria de Clara y de Jokin sería impedirlo. E POR MANUEL DE LA FUENTE L a las que nunca siquiera conocimos. Todos estuvimos en La Cibeles el día en que el Madrid ganó la Séptima. Todos estuvimos en Normandía aquel Día D. Todos liberamos París con la 9 de Leclerc. Todos levantamos un adoquín en mayo del 68 y comprobamos que debajo estaba el mar. O quién sabe si el 6448 tan sólo fue un trilero de los recuerdos. Un sirlero que atracó a la memoria en plena calle. Un carterista de los de antes, que en el autobús de la historia se hizo con todas las billeteras. Hay quien falsifica picassos, pero el 6448 falsificó su vida para darle vida a la de miles de seres anónimos que él no pudo ser, pero a los que quizá soñó que amaba y que debía defender su memoria de la mejor manera posible dándole altavoz a sus sufrimientos. Y todo el mundo fue crédulo. Quién se atreve a sospechar cuando el olor del zyclon b se le pone ante las narices, si le hablan, con los cabellos erizados, del tifus, de las ratas, de las detonaciones en la madrugada. El 6448 hizo una fotocopia de tantas víctimas y se inventó una historia que es mentira pero es real, tristemente real, aunque algunos quieran que se evapore como el humo de los crematorios de Mauthausen, donde el 6448 estuvo, aunque fuese trucando la fotografía: Cuando llegábamos a los campos de concentración en esos trenes, como ganado, nos desnudaban, nos mordían sus perros, nos deslumbraban Nos gritaban linke- recht (izquierda, derecha) No entendíamos nada Todos lo hemos visto en las películas. El papel no es difícil. Con él, el 6448 se hizo un traje heroico a la medida. Acaso su vida no ha sido sino la de un genial poeta, aquel de Pessoa que es un fingidor que finge constantemente, que hasta finge que es dolor, el dolor que en verdad siente La vida del 6448 ha sido un gigantesco embuste. Pero no lo es el argumento de la película que él ha interpretado. Una de las películas más tristes de la Historia. Y sin final feliz para el 6448. www. fernandoiwasaki. com