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56 Los domingos DOMINGO 15 5 2005 ABC X ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE UN MITO ¿Qué explica que, diez años después de su muerte, el recuerdo de Lola Flores se mantenga fresco y vibrante aún como referencia asociada a un carácter fuerte y un talante cascabelero, a una forma genial de ser y estar? Desbordó la horma de lo folclórico y fue (es) un auténtico fenómeno de masas. POR J. I. GARCÍA GARZÓN Esta belleza de raza cantaba bien y con sentido, y como bailaora tiene su sitio en los anales de la jondura, porque dominaba aires como la bulería, la zambra y la sevillana n el perfil de esta mujer de rompe y rasga se agotan los caudales del tópico, porque es capaz de contenerlos todos sin que se desborden, en un desafío en el que se equilibran los excesos y que supera cualquier encasillamiento. Era, sí, irrepetible, como campea en la portada de un reciente disco recopilatorio de sus éxitos. Irrepetible, irreductible, genial; cantante, bailaora, actriz, gran comunicadora. Es inevitable recurrir a aquella popular descripción que de su arte hizo un cronista neoyorquino al recomendar a sus lectores un espectáculo de la jerezana: Lola Flores no canta ni baila, pero no se la pierdan Aunque aquí tampoco se deba exagerar, porque una vez más frente al tópico que reduce los méritos artísticos de Lola a su arrolladora personalidad, hay que subrayar que quien conoce el flamenco sostiene que la estrella sabía y era capaz de hacer en cada momento lo que se proponía, que cantaba bien y con sentido, y que como bailaora tiene su sitio en los anales de la jondura, porque dominaba maravillosamente aires como la bulería, la zambra y la sevillana (Carlos Saura dio fe de ello en la película titulada, precisamente, Sevillanas improvisaba de maravilla y siempre sabiendo dónde pisaba. Además, era una intérprete personalísima de la copla y la canción española. E El mundo por montera LOLA FLORES La leyenda sigue viva Lola fue, en esencia, un personaje fieramente humano que se puso el mundo por montera y que logró representar la culminación del triunfo de la voluntad y del éxito personal trabajado concienzudamente, paso a paso, a base de esfuerzo y talento. Un decenio después de su desaparición, no se ha agotado el filón sociológico que alimentó, y crece su mito, una leyenda sobre la que supo cabalgar en vida. Es muy difícil resumir un torbellino vital que atravesó