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10 La Entrevista DOMINGO 15 5 2005 ABC CARMEN ALCAIDE Presidenta del Instituto Nacional de Estadística La inmigración masiva generará graves problemas si cambia el ciclo económico MADRID. Carmen Alcaide mira el padrón casi como a un hijo. Desde luego, como a una criatura viva, cambiante y- -desde que empezó a ser continuo en 1996- -cada vez más fiable. Esta madrileña, licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, es presidenta del Instituto Nacional de Estadística desde 2000. Un organismo donde, por cierto, empezó su carrera profesional como interina a finales de la década de 1960 antes de dedicarse a la docencia universitaria y al estudio de mercados en una importante entidad bancaria. Hace unos días el INE hizo público el avance del padrón municipal a 1 de enero de 2005, que arrojaba unos datos espectaculares: los extranjeros en España son 3,7 millones, el 8,4 por 100 de una población total de 44 millones. En realidad, ya no son, eran, porque el paisaje ha cambiado en los últimos meses con el proceso de regularización. El avance del primer trimestre de este año añade otros 200.000 inmigrantes más; faltan por saber los datos de abril y mayo, cuando funcionó la fórmula de empadronamiento por omisión para flexibilizar la citada legalización masiva. Sin duda, el número de extranjeros empadronados en España supera ya los cuatro millones afirma la presidenta del INE. -Hace diez años había poco más de medio millón de foráneos en nuestro país. Hoy, ese número se ha multiplicado por siete. España se ha convertido en un país de inmigración prácticamente de la noche a la mañana. ¿Hay un límite a este crecimiento desmesurado? -Esa es una preocupación que manifiesto con frecuencia, ya que en otros países de nuestro entorno la llegada de estas personas ha sido más escalonada. No sé dónde está el techo, pero es evidente que la entrada de extranjeros no puede continuar con la misma intensidad. Con el proceso de normalización la bolsa de ilegales va a verse reducida, aunque hay quien habla de efecto llamada Me parece perfecto que los que están aquí tengan todos los derechos y deberes, que disfruten de un trabajo digno y que paguen sus impuestos, pero hay que evitar que sigan entrando de forma masiva porque se generarían graves problemas si cambiase el ciclo económico. La situación tiende a mejorar, hay más controles, más países a los que se exige el visado para poner más dificultades ¿Cómo será el futuro? Tenemos el ejemplo de lo que ha ocurrido en Francia o en Alemania: hay inmigrantes que se han asentado definitivamente, y otros que han regresado a sus lugares de origen. Eso nos da pistas de lo que puede suceder aquí. Alcaide defiende el padrón, frente a quienes opinan que no es un instrumento válido para evaluar la inmigración, y anuncia una unidad del INE dedicada en exclusiva a este fenómeno TEXTO: MIGUEL ÁNGEL BARROSO FOTOS: IGNACIO GIL CUÁNTOS SON A 1 de enero de 2005 había 3,7 millones de extranjeros empadronados en España; a día de hoy hemos superado los cuatro millones LÍMITES No sé cuál es el techo, pero la entrada de inmigrantes no puede seguir con la misma intensidad; en otros países ha sido más escalonada PADRÓN Se habla de duplicidades y de otros fallos, pero sus datos son fiables. Aun así, aplicaremos más controles PROCESO DE REGULARIZACIÓN Para los elaboradores de estadísticas ha sido positivo porque queremos tener localizado a todo el mundo ARMONIZACIÓN Es esencial que la UE ponga en marcha una política común de inmigración ¿No le parece que aplicamos en exceso la mentalidad europea a la hora de analizar estos flujos? Muchos de estos inmigrantes no tienen intención de hacer las maletas una vez que han aterrizado aquí, aunque no tengan trabajo ni permiso de residencia. -Es cierto que hay personas que se resisten a volver y esperan una oportunidad, pero sólo se trae a la familia quien tiene trabajo. ¿Hay intercambio de información entre los organismos europeos que fabrican estas bases de datos de población? -Sí, pero el problema es que no hay dos registros iguales. Eurostat sería una especie de INE europeo, aunque cada país tiene un sistema estadístico diferente; se ha avanzado en la armonización, pero aún falta mucho por hacer. Sobre la inmigración, por ejemplo, sería conveniente una política común. Entonces podríamos cruzarnos los datos y hacer un mapa conjunto de la situación. ¿Qué opinión le merece el proceso de regularización que ha acometido el Gobierno? -Como responsable del Instituto Nacional de Estadística tengo que hacer una valoración más técnica que política. Desde ese punto de vista, la vía del empadronamiento por omisión, a pesar de la complejidad que ha supuesto la comprobación de tantos documentos, ha tenido mucho interés para nosotros. Somos elaboradores de estadísticas y nuestra intención es tener localizado a todo el mundo. -El padrón ha sido tachado por políticos de distinto color de ser un sistema poco riguroso para saber cuántos inmigrantes hay en España. Una opinión cambiante, según estuvieran esos políticos en el Gobierno o en la oposición. Esgrimen que hay duplicidades y que muchos extranjeros no se dan de baja cuando cambian de municipio. -El sistema no es perfecto, pero hemos empleado muchos recursos en los últimos años para mejorar su fiabilidad. Sobre los problemas de control que plantean los inmigantes, hay conceptos erróneos que pasaré a explicar. Los Ayuntamientos envían la información mensualmente al INE, así que hay una actualización constante. El ciudadano que vive en España tiene la obligación de empadronarse, no se trata de una opción voluntaria- -otra cosa es que haya gente que no lo haga- y debe inscribirse en la localidad donde decide vivir la mayor parte del año. Para realizar ese trámite se requieren dos documentos: uno que acredite su identidad, y otro, el lugar donde reside. Para los inmigrantes, este segundo papel es más complicado, pues no siempre consiguen que el casero los acredite. También, en el caso de los ilegales, se habla del miedo a ser detectados por las autoridades, con el consiguiente riesgo de expulsión; creo en cambio que la Policía puede hacer redadas sin necesidad de acudir al padrón. Desde 1996, son los Ayuntamientos los que dan la baja, no tiene que pedirlo el ciudadano. Cuando alguien se va de un municipio y se da de alta en otro no tarda mucho en ser detectado, pues los datos se cruzan y se depuran cada poco tiempo y de forma continua en el INE. Por lo tanto, las duplicidades no son tantas como se dice, y se van resolviendo. ¿No queda ningún flanco al descubierto? -Hay un fallo, sí: no sabemos cuántos inmigrantes se han ido fuera de España. Pero lo vamos a solucionar. Estas personas tendrán que renovar el padrón cada dos años. Si alguien no lo hace se pondrá en marcha un proceso administrativo. Los Ayuntamientos enviarán una comunicación a su domicilio, y una segunda si no hay respuesta; si continúa ese silencio, se le dará de baja previa publicación de la medida en el BOE. Esperamos que este sistema empiece a funcionar en diciembre próximo. ¿Cree, entonces, que las cifras que maneja el INE sobre la inmigración en España son completamente fiables? -El empadronamiento por omisión que se ha utilizado en el proceso de normalización nos ayudará a tener un dato bastante aproximado de los extranjeros que residían en España y no se habían inscrito con anterioridad. Hay que decir que muchos de los 700.000 inmigrantes que han presentado su solicitud de papeles ya estaban empadronados. También parece lógico que aquellos que no hayan cumplido los requisitos para legalizarse- -porque no tuvieran contrato o no pudieran probar su presencia en España antes del 8 de agosto de 2004- -al menos se habrán apuntado en las listas municipales. Así que vamos a actualizar en unas semanas los datos que teníamos de principios de año. En el avance del primer trimestre se sumaron 200.000 inmigrantes más. En abril y mayo, con la