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6 Opinión DOMINGO 15 5 2005 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES LA LECCIÓN DE LÉVI- STRAUSS IMPOSTURAS E N los años cincuenta y sesenta apareció en España, especialmente en Madrid y Barcelona, la singularísima figura del vendedor de libros prohibidos. Era una de esas contradicciones del franquismo- -nunca sabremos si ignorada, tolerada o inducida- -que contribuyeron al cambio cultural. En las redacciones periodísticas que yo frecuentaba entonces era familiar y acostumbrado un tal señor Bustillo, librero establecido en la calle de Preciados, que completaba sus ingresos con el tráfico clandestino y benéfico de las obras de Losada, Círculo de Cultura Económica, Ruedo Ibérico y algunas piezas más, en sus idiomas originales, de los pensadores que, en M. MARTÍN voz baja, presidían las FERRAND tertulias de los jóvenes revolucionarios- -pocos- inquietos- -bastantes- -y pedantes- -la mayoría- Así cayó en mis manos El pensamiento salvaje, una de las obras clave de Claude Lévi- Strauss y uno de los títulos, entre pocos más de media docena, que fortalecieron definitivamente mi ánimo liberal y mi esperanza democrática desde los supuestos de diversidad y diferencia que nos permite- ¿nos exige? -nuestra condición de animales inteligentes. LéviStrauss tiene ya 97 años cumplidos y, como referencia del estructuralismo, sigue produciendo e influyendo en nuevas generaciones. Es un caso singular de eso que, desgraciadamente pasado de moda, antes se reconocía y valoraba como un maestro Ayer, en estas páginas de ABC, Juan Pedro Quiñonero, que es heredero de la gloria corresponsal del periodismo español- -desde Camba a Miquelarena, pasando por Eugenio Montes- firmó una crónica luminosa sobre la entrega, en París y por Pasqual Maragall, del XVII Premio Internacional de Cataluña a Lévi- Strauss, quien, en su clara senectud, aprovechó la circunstancia para recordarnos haber conocido una época en que la identidad nacional era el único principio de relación entre los Estados. Sabemos cuáles son sus resultados desastrosos Me llenan de gozo y esperanza estos casos de juventud nonagenaria y me compensan la pena de los más frecuentes de decrepitud espiritual juvenil. Hace falta mucho garbo para, sin dejar de ser un hombre de orden y un maestro de cortesías, saber recibir un premio de la Generalitat y convertir el acto, en la Academia que fundó el cardenal Richelieu, en una demoledora crítica ante el fenómeno del nacionalismo. El veterano antropólogo propone como alternativa reforzar los Estados, difuminando sus fronteras Está a favor del sentido común y de la Historia para que, al margen de la doctrina política, los vectores que han marcado la condición humana a lo largo de los siglos puedan seguir actuando en el futuro. Le va a resultar difícil a Maragall explicarles la bondad no identitaria de las regiones de Europa a Josep Lluis Carod- Rovira y sus escoltas. R ADICALES. El pasado domingo, por las páginas de ABC, cruzó brevemente la sombra de uno de los más tremendos impostores que me haya sido dado conocer: Martín María de Arrizubieta, presbítero. En un reportaje sobre el final del III Reich, se evocaba la figura de este cura vasco fanático que, desde las filas de la Legión Azul- -un grupo de falangistas vascos incorporados a las SS- -dirigió en el Berlín del Hundimiento una enloquecida campaña separatista, instando a Hitler a invadir España, deponer a Franco y conceder la independencia al País Vasco. El historiador gallego Xosé Manuel Núñez Seijas ha publicado en la Revista de Historia Social un excelente artículo- Los últimos de Berlín -sobre el puñado de combatientes de la División Azul que volvieron a Alemania tras la retirada del contingente español de la Wehrmacht, decididos a unir su suerte a la del Fuhrer. Entre los nazis letones, bielorrusos y ucranianos que defendieron la achicharrada capital germana, hubo un centenar de vascos vistiendo el uniforme de la calavera. Al frente de JON ellos, el capitán navarro Miguel EzqueJUARISTI rra, que se convirtió en Mikel Ezkerra en medio de la devastación apocalíptica, y, a su lado, el azulado Arrizubieta, cuyas maniobras nazi- abertzales sumieron en el estupor al embajador español, conde de Mayalde. En Mundaca (Vizcaya) pueblo natal de Arrizubieta, habrán muerto ya los que podían recordarlo, a su retorno- -cómo logró escapar de los rusos fue siempre un misterio- paseando por la playa enfundado en fantasiosas guerreras azules, con pantalones de montar y botas de caña alta. El nazi Arrizubieta desapareció de Vizcaya poco después. Casi al mismo tiempo llegó a Córdoba un curita vasco, Martín María de Arrizubieta, que comenzó a ejercer de coadjutor en la parroquia de Santa Marina. Todavía son muchos los cordobeses que creen acordarse de que había sido desterrado del País Vasco por rojo. En la segunda parte de sus memorias, Carlos Castilla del Pino lo evoca sin excesiva simpatía. Arrizubieta merodeaba por los alrededores de la clandestinidad comunista, pero, según el ilus- tre psiquiatra y escritor, solía irse de la lengua con más frecuencia y desparpajo de lo aconsejable. En los años sesenta comenzó a visitar, prolongando gradualmente sus estancias, su tierra de origen, donde conservaba la casona de sus antepasados. Fue acogido amorosamente por los intelectuales del Partido Comunista de Euskadi, que lo consideraron desde entonces como uno de los suyos. En los artículos que Arrizubieta publicaba bajo seudónimo en las revistas clandestinas de dicho partido, como Arragoa El Crisol y otras, puede encontrarse ya la mezcla de estalinismo y aranismo que caracterizaría poco después a ETA. El pasado 28 de enero, día mundial de conmemoración del Holocausto, Enric Marco, todavía presidente de la asociación Amical Mauthausen, tomó la palabra en el Congreso de los Diputados en nombre de las víctimas de los campos nazis de exterminio. Marco se explayó sobre los sufrimientos de los republicanos españoles cautivos de Hitler. Apenas mencionó (y lo hizo con desgana evidente) el verdadero genocidio. Uno de los representantes de la comunidad judía presentes en el acto tuvo una premonición luminosa: Este individuo- -comentó a la salida- -jamás ha estado siquiera en un simple campo de concentración. Por cierto, ¿quién lo habrá invitado? Cuestión esta última que, tras oír al presidente Rodríguez quejarse en Mauthausen de que la destrucción de los judíos de Europa hubiera ocultado la tragedia de los republicanos españoles doblemente víctimas llegó a afirmar con toda cachaza) ha dejado de ser un enigma. Hay impostores e impostores. Tampoco han faltado entre los judíos falsas víctimas de los nazis (los casos del famoso psicoanalista Bruno Bettelheim o el de Binjamin Wilkomirski, tan parecido éste al de Marco, han suscitado una abundante literatura) De Martín María de Arrizubieta siempre sospeché que estaba loco. El artículo de Núñez Seijas lo confirma. No obstante, los últimos vascos de Berlín darían para una buena novela sobre la estupidez y el fanatismo, como la sobrecogedora Encuesta sobre un sable, de Magris, que trata de un episodio histórico no muy distinto. La de Enric Marco, no. Es picaresca calculadora y casposa. En los tiempos que corren, puro costumbrismo. PALABRAS CRUZADAS ¿Acierta Condoleezza Rice? ¿Nostalgia de Colin Powell? RESPETO A COLIN POWELL L destino está marcado por un fondo trágico, si la tragedia indaga el enigma del hombre. Colin Powell, primera autoridad militar de Estados Unidos con Bush padre, dirigió la campaña de Irak en 1991. Al retirarse de la carrera de las armas fue amenazado de muerte. Para algunas bandas, sólo un blanco debía aspirar a la presidencia americana. Powell había sido un héroe de Vietnam. En 2000, aceptó la secretaría de Estado con Bush hijo. Publicó su doctrina. En rarísimas ocasiones la primera potencia debe ir a la guerra. Controlar Afganistán, sí. Invadir Irak, no. A Estados Unidos le sobran DARÍO medios para evitar el choque frontal, VALCÁRCEL sólo inevitable en un caso extremo, Hitler en 1939. Si se entra en combate hay que emplearse a fondo y tener siempre una estrategia de salida. La guerra es hoy un método espeluznante, que arruina sociedades enteras durante generaciones. Colin Powell era un profesional y lo sabía. No pudo resistir su papel de secretario de Estado manipulado y manipulador. Muerto políticamente, será respetado. Condoleezza Rice es distinta: tiene un sentido reverencial del poder. Aunque, a su modo, también deteste la guerra. MIREN A INSULZA Y A CHÁVEZ A elección del nuevo secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha sido una buena muestra de los logros de Condi Rice por contraposición a los de su predecesor. A instancia del secretario de Estado adjunto, Roger Noriega, la Administración apoyó la candidatura del salvadoreño Francisco Flores, masacrado en la primera votación. Después apoyaron al canciller mexicano Luis Ernesto Debrez, firme frente a Cuba y Venezuela. Al final fueron derrotados por la candidatura del chileno José Miguel Insulza, indisimuladamente respaldado por Caracas. Tras cinco votaciones empatadas entre Insulza y Debrez, la reacción de Rice fue muy distinta de lo que solía hacer RAMÓN un Colin Powell al que cualquier madre quePÉREZ- MAURA rría como novio de su hija. Durante una conferencia en Chile, Rice generó posiciones de consenso con los países que cuentan en la región: Argentina, Brasil, Chile, Colombiay México, y concedió la victoria a Insulza, el de Chávez, por retirada de Debrez. ¿Saben lo primero que declaró Insulza tras su elección? Comprometió el apoyo de la OEA a los gobiernos democráticos y advirtió que los gobiernos electos que no gobiernen democráticamente deberán rendir cuentas ante la OEA Imaginen lo que debió de pensar Chávez. Casi todo en Powell fue un fracaso. Rice está haciendo con éxito diplomacia del corte más clásico. Condi empieza muy bien. E L ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate