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96 Los sábados de ABC SÁBADO 14 5 2005 ABC CANNES, DE PANTALLAS PARA AFUERA De noche, y a cualquier hora, lo elegante es irse a la terraza del Carlton, donde suele parar todo el mundo para no quedarse (Viene de la página anterior) REUTERS atentado) o a fulanos disfrazados de Charlot, de Tarzan, a travelos macarras sicilianos, a Frank Sinatra cantando el My way o a uno que se parece tanto a Javier Bardem, que le piden autógrafos. Y este planazo gratuito se puede adornar por la noche, y sin moverse, con lo que se llama Le cinema de la Plage un pantallón plantado en la arena y en el que ponen peliculones clásicos, o lo que haya. O sea, mañana domingo proyectan a todo trapo la primera entrega de La guerra de las Galaxias Catorce mil toallas Puede ocurrir que el paracaidista caído en Cannes tuviera posibles; en ese caso, no tiene más que cruzar la Croisette y meterse en el Carlton o en el Majestic... Por ofrecer sólo unos datos para coleccionistas: el Majestic viene a alojar durante los doce días del Festival a unas ocho mil personas, las cuales utilizarán catorce mil toallas y mil litros de gel de baño; se sirven veinticinco mil comidas (unos cincuenta kilos de caviar, ochocientos de langosta y trescientos cincuenta de foie gras) y se descorchan unas diez mil botellas de champán. Las comidas, las cenas y las fiestas importantes del Festival suelen ser en estos hoteles, en sus dependencias en la playa o en unos yates que pastan tranquilamente a cierta distancia de la costa. Aunque para tener acceso a esas fiestas que ofrecen las grandes productoras y las películas y los directores de éxito no es suficiente con tener la cartera llena... Es mucho mas útil una acreditación de Prensa del Festival que un fajo de billetes. Otro de los centros de interés es el Palais del Festival, donde se hacen las proyecciones y al que acuden regularmente las estrellas del cine peripuestas y acicaladas para el ametrallamiento de fotógrafos y fans. En todo el frontal del Palais hay unos cuantos bares con terraza que son muy animados y entretenidos: desde ellos se puede ver todo. Van cambiando de nombres y colores cada año (salvo el eterno Roma... pero lo que no cambia nunca es la costumbre de cobrar el triple por cualquier cosa y por sencilla que sea (un café, una cerveza) En cuanto a sitios para cenar, la única comida imperdonable en Cannes, los hay de todos los tipos y condición (salvo baratos, ya digo) Los más animados son los que están a lo largo de la Croisette y cercanos al Palais del Festival, aunque hay que prevenir al paracaidista de algo que ellos anuncian como auténtica paella valenciana Tampoco conviene escuchar los cantos de sirena de la salade mayonesse ni del lenguado menier. Muy cerca del meollo, en un esquinazo del Puerto, está el Gaston Gastounet. Donde se puede cenar en una terraza desde la que se ven los palos de los barcos como las lanzas del lienzo de Velázquez. Se come moderadamente bien e inmoderadamente caro, pero no es difícil encontrarse en la mesa de al lado con Gong Li, con Depardieu o con cualquiera que haya protagonizado la película de las siete y media. El sitio preferido por la crítica española y francesa, y el de En La Mère Besson, lugar encantador, se come maravillosamente y se paga razonablemente las estrellas con más michelin es La Mère Besson, un lugarencantador, en elquecontrariamente a las costumbres del lugar se come maravillosamente y se paga razonablemente. Hay celebridades que pierden la compostura ante las sardinas marinadas de La Mère Besson. Pasada la cena, Cannes es un vivero de fiestas privadas y citas de negocios. Lo elegante es irse a la terraza del Carlton, donde suele parar todo el mundo para no quedarse. Un par de calles por encima está un bar hervidero que se llama Le Petit Majestic, a cuya vera se reúne la Prensa internacional a beberse el cine del día como litroneros. Antes compartía este honor con otro barecillo, Le Petit Carlton, pero ahora es una tienda de modas. Lo curioso del asunto es que Le Petit Carlton era el centro de reunión de la crítica de área de influencia inglesa, mientras que Le Petit Majestic era Ir de tiendas en Cannes no entra, ni siquiera, entre los planes caros es, sencillamente, un atentado La Croisette, un paseo marítimo repleto estos días de curiosos y estrellas EFE