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ABC SÁBADO 14 5 2005 Espectáculos 61 CLÁSICA Fundación Juan March Obras de F. Guerrero y C. de Morales. Intérpretes: Grupos Thesavrvs y Micrologus. Lugar: Fundación Juan March. Madrid. Fecha: 11- 05- 05 CLÁSICA Músidhoy Obras de Salvatore Sciarrino. Int. Roberto Fabbriciani, flauta. Sonia Turchetta, mezzosoprano. Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. Fecha: 10- 05- 05 POLIFONÍA ESPAÑOLA ANTONIO IGLESIAS EL SUEÑO DEL CREADOR ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE n fechas recientes todavía, hube de referirme a la excelente labor que la Fundación Juan March viene realizando, calladamente, alrededor de la música española, algo a lo que vuelvo con motivo del primero de los tres conciertos que conforman un muy interesante ciclo de Polifonía, limitada a nuestros Siglos de Oro, celebrado en la tarde del miércoles en el recoleto salón de actos lleno, de la calle Castelló. Que estos conciertos se retransmitan en directo por Radio Clásica agrandan consecuentemente la sala, tornándola en foro de proyección de lo que ha de estimarse como buena política que tanto beneficia a la loable difusión de nuestra música. Figuras capitales de nuestro siglo XVI, los andaluces Francisco Guerrero y Cristóbal de Morales, llenaron este programa inaugural del ciclo, con ejemplos nada frecuentados, siempre bellos y sumamente interesantes, capaces por supuesto de justificar esa lógica categoría universal que por todas partes se nos tributa cuando de la polifonía más hermosa se trata. Todo el concierto resultó limpiamente emotivo, pero he de detenerme ante el himno Pange lingua gloriosi con su alternativa monódica o las tres Canciones y villancicos espirituales de Guerrero, por su desenfadada alegría, magnífico contraste frente a la suma delicadeza del anterior fragmento ofrecido, Circundederunt me gemitus mortis de Morales, ejemplos que también cito como cimas de las buenas interpretaciones aplaudidas- -con debido entusiasmo del público- -a lo largo del programa. Los conjuntos Thesavrvs, integrados por quince voces mixtas (una de ellas la del director, que reflejó una indudable clase, pero que ignoró el porqué oculta su nombre) de natural emisión, cuidada la afinación y admirable seguridad, tanto como para advertir esporádicos deseos solísticos en alguna soprano, admitió en ocasiones la colaboración del grupo instrumental Micrologus (flauta de pico, tres vihuelas de arco, además de una fundamental vihuela) modelando un programa en el que se producirían momentos a cappella instrumentos a solo también, totalizando el muy merecido éxito de esta jornada que abría el corto ciclo de Polifonía Española del Siglo de Oro de la Fundación Juan March. E EFE Woody llega a Oviedo, su Manhattan español ABC. Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonali- zada; es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera... Es como un cuento de hadas con su Príncipe incluido dijo Woody Allen de su Manhattan español en 2002, cuando recibió el Príncipe de Asturias de las Artes. Ayer regresó, acompañado de su mujer (ambos en la imagen, junto a Álvarez Areces) y dos de sus hijas, y hoy dialogará con José Luis Garci en un multitudinario acto con motivo de los XXV años de los Premios Príncipe de Asturias. ualquiera puede imaginar la música para flauta de Salvatore Sciarrino. Basta con escuchar el murmullo del viento, silbando, susurrando o rompiéndose. La naturaleza es portentosa. También Sciarrino, quien como ella es capaz de fabricar un universo de sonidos que tienen la virtud del aliento, que invitan a cerrar suavemente los ojos y a abrir de par en par los oídos... El compositor de Palermo ha encontrado en el flautista Fabbriciani a un colaborador ideal. Capaz de forzar al instrumento a posibilidades imposibles, sin apenas herirlo. Soplos, armónicos, frecuencias puras o distorsionadas se suceden en quintaesencia. En All aure in una lontananza recabando el horizonte, en Come vengono prodotti gli incantesimi? reafirmando el poder embaucador del instrumento. Y aún en La perfezione di uno spirito sottile apoyándose en una voz asemántica, fonética; tan segura y convencida como la de Turchetta. C TEATRO Hamelin Autor: Juan Mayorga. Dirección: Andrés Lima. Espacio escénico y vestuario: Beatriz San Juan. Música original y sonido: Nick Powell. Compañía: Animalario. Intérpretes: Javier Gutiérrez, Alberto San Juan, Andrés Lima, Blanca Portillo, Roberto Álamo, Helena Castañeda y Guillermo Toledo. Lugar: Teatro de la Abadía. Madrid. LAS RATAS JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN llí están, en el centro del escenario desnudo, dentro de una jaula, ajenas a su sentido de metáfora con patas, pelo y rabo. Las ratas se aposentan en el centro de una obra que traza un amplio arco desde la investigación de un caso de pederastia a las trampas de un lenguaje que engorda el ruido y adelgaza los significados. Una pieza que es una indagación dirigida hacia el corazón de las tinieblas por un camino asfaltado de miseria moral y privaciones económicas, de marginación y mañas de supervivencia, de buenas intenciones y devastación personal, de culpas colectivas y necesidad de alguna expiación, preferiblemente ajena. Un viaje al interior del espejo con el acompañamiento de un aturdidor avispero de palabras: jerga legal, interrogatorios, sentencias de psicología, chantajes A afectivos, sobornos para acallar el molesto runrún de la conciencia, fanfarria mediática, simulacros de afecto, silencios atronadores, canalladas cómplices, condenas sociales antes de juicio... y al fondo del todo la derrota de un padre que acaricia la cabeza de un niño que no es el suyo mientras le relata el cuento que nunca supo contar a su propio hijo. Juan Mayorga ha escrito una obra de complejo sentido crítico, en la que, más que buscar un culpable o culpables concretos, subraya el deterioro y la impotencia de una sociedad donde encuentran acomodo unos monstruos que ella misma alimenta, e incide también en los daños que, como en el Hamelin del cuento, pueden provocar unas medidas de protección que provocan que los niños se pierdan para siempre tras la música del flautista. El autor sigue en Hamelin -una obra en la que son perceptibles los ecos de algún suceso real, como el ocurrido hace unos años en el Raval barcelonés- -la doble peripecia profesional y personal de un juez empeñado en desentrañar la enredada madeja de un posible caso de pederastia denun- El gran trabajo de los actores y las virtudes de la obra fueron largamente aplaudidos en el estreno ciado por el hermano ya mayor de edad de la supuesta víctima, una denuncia motivada tal vez por los celos del denunciante tras haber sido desplazado de su condición de favorito del pedófilo. A la vez que tira de los hilos para intentar demostrar la aquiescencia del padre del menor a cambio de ayuda económica y regalos, el juez desatiende su propia situación familiar. El magistrado concienzudo, preocupado por proteger a un niño arisco y desconfiado ante la amabilidad de los adultos que se le acercan, es incapaz de comunicarse con su propio hijo invadido por un síndrome de violencia. Una escritura seca y directa, de contundencia sumarial, que Andrés Lima potencia con un ejercicio de alejamiento metateatral: como un actor más de la obra, el director verbaliza las acotaciones e informa al público de diversos asuntos relacionados con la función, desde la dificultad de trabajar con niños a la naturaleza del tiempo escénico; una forma de dejar que los espectadores respiren en esos pequeños paréntesis abiertos en la tensa atmósfera del montaje y al tiempo de subrayar la verdad teatral de las situaciones. Un buen espectáculo de más de dos horas que pesa en algún momento en el que el ritmo pierde intensidad, pero que tiene en conjunto la eficacia desasosegadora de un puñetazo en el estómago. El gran trabajo de los actores y las virtudes de la obra fueron largamente aplaudidos en el estreno.