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48 Sociedad SÁBADO 14 5 2005 ABC Religión PASOS DEL PROCESO PARA BEATIFICAR A JUAN PABLO II Fase prejurídica El Derecho Canónico establece que antes de abrir un proceso de beatificación deben pasar al menos cinco años desde la muerte del siervo de Dios. Gracias a la manifestación popular, Benedicto XVI ha decidido eludir dicha fase y acometer ya la apertura del proceso, que tendrá lugar directamente en Roma. Búsqueda de milagros Según explicó ayer el cardenal José Saraiva Martins, el primer paso es demostrar que se ha producido un milagro bajo la intercesión del fallecido. Aunque algunos han hablado de milagros en vida de Juan Pablo II, la normativa vaticana dice que dichos milagros deben realizarse después de su muerte. Formularios Para ello, existen unos formularios en los que cada persona que considere que el Papa es santo debe firmar. Tras la masiva petición de los fieles el día del funeral de Juan Pablo II, ahora comenzarán las declaraciones individuales, en las que diversos testigos ayudarán a probar la existencia de milagros. Composición del tribunal En el proceso de beatificación ha de nombrarse un tribunal, que a su vez debe designar una comisión de históricos, encargados de reunir todos los escritos y documentos del siervo de Dios. El Tribunal investiga su vida y sus virtudes, recogiendo juramentos y testimonios de los que han conocido al candidato a beato y su trabajo. Satisfacción contenida en la Iglesia, que espera un proceso rápido y documentado El cardenal de Sevilla, Carlos Amigo, asegura que en muy poco tiempo Juan Pablo II será santo historia de la Iglesia, 78 Pontífices han alcanzado la santidad, mientras que otros diez han sido declarados beatos, el último de ellos Juan XXIII J. BASTANTE MADRID. La noticia de la apertura del proceso de beatificación de Juan Pablo II ha sido recibida con satisfacción en el seno de la Iglesia católica, algunos de cuyos responsables han saludado la decisión de Benedicto XVI de escuchar al pueblo y eludir la norma canónica que estipula que no pueden incoarse procesos de beatificación hasta que transcurran al menos cinco años desde la muerte del siervo de Dios. No obstante, se trata de una satisfacción contenida, toda vez que el anuncio de apertura del proceso sólo indica el comienzo de las investigaciones, aunque fuentes vaticanas mostraron a ABC su esperanza de que el proceso sea rápido y documentado El portugués José Saraiva Martins, responsable de la Congregación para las Causas de los Santos, añadió que Benedicto XVI ha tenido presente que la voz del pueblo es la voz de Dios y cuando el pueblo considera santa a una persona quiere decir que es santa de verdad b En la luamos su Pontificado: la santidad de Karol Wojtyla Libera también destacó que el anuncio de la beatificación coincide con el 24 aniversario del atentado de Juan Pablo II por parte de Alí Agca, y a cinco días del que hubiera sido 85 cumpleaños del Pontífice. El cardenal colombiano Darío Castrillón, prefecto de la Congregación para el Clero, declaró que los milagros no faltan, ya que hasta en vida los hizo No obstante, como recordó hace unos días el portugués José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el milagro realizado en vida no es válido para el proceso de canonización, tiene que realizarse después de la muerte A partir de ahora, habrá de elaborarse un informe sobre los milagros atribuidos a Karol Wojtyla y que tuvieron lugar en fecha posterior a su muerte. En todo caso, el secretario de la Congregación para las Causas de los San- Miles de fieles pidieron la beatificación de Juan Pablo II en su funeral Benedicto XVI sabe que la voz del pueblo es la voz de Dios y cuando el pueblo considera santa a una persona quiere decir que es santa de verdad dice el cardenal Saraiva tos, Edward Nowak, se mostró convencido de que la recogida de documentación y comprobación de milagros será más fácil, ya que todos somos testigos de sus virtudes heroicas Las pruebas de su santidad son tan evidentes que hará falta muy poco tiempo para alcanzar su beatificación resaltó a ABC el cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo, quien indicó que más que esperar la apertura del proceso, lo sentía como una reali- BEATO JUAN PABLO II JAIME VÁZQUEZ Vicedecano de la Facultad de Teología Universidad Pontificia de Salamanca Papas en los altares En apenas 42 días, y coincidiendo con la festividad de la Virgen de Fátima (a la que tanta devoción profesaba Karol Wojtyla) se abren las puertas de la santidad para el Papa polaco, que podría unirse así a los diez Pontífices declarados beatos por la Iglesia (el último, Juan XXIII) Otros 78 sucesores de Pedro han sido declarados santos. Las primeras reacciones oficiales en el seno de la Iglesia provinieron del país natal de Juan Pablo II. Así, el portavoz del Episcopado polaco, Piotr Libera, afirmó que lo que ha ocurrido hoy por ayer es la confirmación de algo que a veces olvidamos cuando eva- so de que un teólogo como Benedicto XVI esté al frente de la Iglesia hace que muchas cosas recuperen su esencia original. Antiguamente ser santo era el resultado de la petición del pueblo, de la manifestación espontánea de creyentes que pedían el ascenso a los altares de quien habían conocido en vida. El paso de los siglos hizo que las beatificaciones se convirtieran en largos procesos canónicos, algunos de los cuales se eternizaban en el E tiempo. El anuncio de la inminente apertura del proceso de beatificación (y posterior canonización) de Juan Pablo II confirma que el nuevo Papa no actúa por intuiciones ni con improvisaciones, sino con el criterio de saber lo que son las cosas. Y es que Juan Pablo ya fue señalado santo por aclamación popular. Para unos era santo en vida. Para otros fue el momento de su muerte el que movilizó a millones de creyentes que pidieron que aquel hombre tenía que ser declarado santo, apóstol, mártir, pastor y doctor, siguiendo los oficios propios de la liturgia católica. Juan Pablo II continúa batiendo récords hasta después de muerto. El Papa más mediático de todos los tiempos, que más viajes realizó de toda la historia, que rompió con los moldes de lo que tendría que ser un Pontífice, sigue siendo- -después de su paso por el mundo- -el primero en casi todo, y ahora, el que más rápido va a llegar a los altares. Aunque esta celeridad pueda parecer una urgencia desmesurada, es una excelente contribución al sentido de los procesos de beatificación de la Iglesia. De todo esto se deduce que estos procesos son un trámite por el que la Iglesia reconoce la santidad de una persona de carne y hueso, alguien que con el testimonio de su vida ha causado una impresión evangélica especial sobre los demás, sobre quienes le conocieron en vida y sobre quienes percibieron su influencia. Después vendrán las comprobaciones, los milagros y demás procedimientos que garantizarán su santidad, pero esa es otra historia.