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ABC SÁBADO 14 5 2005 Madrid 39 Ayer llovió, luego ya estamos metidos en San Isidro. Y las primeras sonrisas y requiebros de las fiestas del patrón de los Madriles las puso Joaquín Sabina, quien lanzó el pregón desde los balcones de la Plaza de la Villa, para regocijo del pueblo. Y del Alcalde Gallardón Pongamos que pregonaba de Madrid TEXTO. MANUEL DE LA FUENTE Sabina, como Tom Hanks y aquellos astronautas del Apolo XI, tiene un problema: la incontinencia. Oral, añadimos. Verbal, si ustedes prefieren. Tiene mucho peligro con un boli (y con bastantes otras cosas) entre las manos. Le suben las palabras igual que a las madres les sube la leche. Se le vienen a la boca los vocablos como a otros se le vienen los pepinos o los pimientos de Padrón. Entre tanta incontinencia, de vez en cuando aparece un cálculo (tan renal como terrenal) pero eso no impide que en su cancionero abunden (y hasta sobreabunden) algunos de los mejores versos de la música popular española, a pesar de que ahora sea demasiado tarde princesa. Por ello, la concejal de Cultura Alicia Moreno y el Alcalde don Alberto Ruiz- Gallardón (le sigo viendo muy serio) apostaron sobre seguro eligiendo al juglar de Úbeda (por derecho) y de la Villa y Corte (de hecho) como pregonero de las Fiestas de San Isidro de este año. Pedirle un pregón a Joaquín Sabina es como pedirle a Fernando Alonso que apure la frenada. Vamos, questá chupao. A pesar de un par de pesares: tiene la voz más abrupta que el Cañón del Colorado, y tiene una cara de pachucho que si lo pilla El Greco lo borda (al óleo) Sabina, como Ilona, vino con la lluvia. Que ya es centenaria tradición isidril que se nos reserve algún chaparrón por estas fechas festivas y taurinas. Ciento treinta y cinco gotas por metro cuadrado contó el humilde cronista, y no, no es porque Joaquín Sabina diera el cante, que no lo hizo, desde luego, que no le puso música a sus octosílabos (el octosílabo es a la poesía como la tortilla de patata a la gastronomía) que venían con ella desde casa. Es decir, que San Isidro trajo lluvia, acompañando el pregón, allí estaban Cobo y Moreno, Sabina y Ruiz- Gallardón, añadimos. Joaquín Sabina, con Rosa León y Alberto Ruiz- Gallardón en el balcón de la Casa de la Villa FOTOS: JULIÁN DE DOMINGO Rajoy, de Zapatero y aunque se olvidó del consejero Lamela, le echó bemoles (y trinos) a la cosa de la política municipal y autonómica sin mentar a doña Espe que conspira entre pañuelos de seda con Gallardón, in situ, y con media sonrisa de medio centro por ver quien levanta el vuelo Así las cosas, conviene también aclarar que han vuelto los cabezudos, y al fin también los gigantes, un poco de rock and rolly los chotises de antes. En un rincón del alma Para ir acabando, Sabina hizo el amor el foro siempre fue un pueblo con glorietas y bulevares con tabernas y museos con niños en cada calle y en cada balcón un tiesto y en cada verbena un chotis y en cada zaguán un beso pero no se olvidó, ¿y quién puede? de la guerra sin olvidar Santa Eugenia ni El Pozo ni Atocha, el vello del alma sigue de punta cuandos estallan en mis sueños los trenes de cercanías las vías del desconsuelo Y al pueblo que se le encorajinaban los recuerdos. No se olvidó tampoco de aquel alcalde colocaos como dijo aquel alcalde tan tierno y se despidió solidario y nocherniego libertario y gamberrón viva la gente del foro vivan las fiestas del pueblo Y éste, durante esos diez minutos, como loco, pueblo en estado puro y esperando un autógrafo. Finalmente, sólo cabe añadir que, abajo gritaban los Madriles, gente de toda condición, el santo se llama Isidro, y Sabina el trovador. Verso a verso y ripio Verso a verso, y ripio a ripio, pongamos que el cantautor hablaba (y pregonaba) de Madrid. De negro iba el pregonero, con chaqueta iba el cantante, iba asonando unos versos, los otros en consonante, conviene señalar. Y se puso al tajo. Primero, atacó por tradiciones y casticismos varios chulapos, organilleros maripepas, hilariones le dio al fútbol merengues y colchoneros sin olvidar al Getafe ni al Rayo que va subiendo mientras unos rojiblancos exhibían gigantescas pancartas: Calderón ¿De la Barca? patrimonio de la afición y Cerezo, Giles y Gallardones culpables Por supuesto, tiró también por la calle de en medio de la inmigración: ...rumanitas mal casadas balseritos Un cabezudo, durante la lectura del pregón por parte del cantautor jiennense A Sabina se le vienen a la boca los vocablos como a otros se le vienen los pepinos o los pimientos de Padrón Pregonó en octosílabos, que el octosílabo es a la poesía como la tortilla de patata a la gastronomía caribeños candombe subsahariano polkita telón de hacer mulatita ultramarina indios, moros, chinos, negros Pero no se acordó, o no quiso acordarse, sin embargo del tráfico, por lo que parece oportuno apostillar aquello de obras por todas las partes, M- 30 de mi corazón, que están dejando Madrid, cual ruinas del Partenón. Dios mediante, le sacó los colores a los buitres del corazón, y a las pesadillas de la política desde este balcón os pido que paséis por un momento del baranda y del marido del desamor y el dinero de Ubriques y de Pantojos de