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14 Nacional HACIA LAS ELECCIONES GALLEGAS SÁBADO 14 5 2005 ABC Fraga asegura en Buenos Aires que PSOE y BNG no tienen nada que hacer, ni separados, ni juntos El presidente de la Xunta de Galicia niega que haya viajado a Argentina para pedir el voto b Fraga declinó hablar sobre las referencias al Plan Galicia en el Debate sobre el estado de la Nación porque yo nunca hago oposición desde el extranjero ALFREDO AYCART BUENOS AIRES. Manuel Fraga aseguró ayer expresamente que no ha viajado a Argentina y Uruguay a pedir el voto. Los gallegos saben lo que tienen que hacer en su segunda jornada de viaje oficial a Buenos Aires en el que ha eludido cuidadosamente cualquier consideración electoralista. De hecho, el presidente de la Xunta declinó comentar la polémica sobre el Plan Galicia, reanimada en el Debate sobre el estado de la Nación, porque nunca hago oposición desde el extranjero En una breve comparecencia ante los periodistas, al término de su visita al hospital Centro gallego, Fraga tan sólo aceptó hablar de la oferta de acuerdo del presidente del Gobierno al diputado del BNG- -y auténtico líder en la sombra- -Francisco Rodríguez. Eso es más antiguo que andar de pie, porque por separado no tienen nada que hacer. Y juntos tampoco Por otra parte, el presidente de la Xunta restó importancia a los carteles Touriño: El viaje es un descaro absoluto El candidato socialista a la Presidencia de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, apuntó ayer que constituye un descaro absoluto que el presidente gallego, Manuel Fraga, emplee fondos públicos para lo que consideró campaña del PP durante su viaje como presidente de la Xunta a Argentina y Uruguay. Pérez Touriño indicó que en este viaje Fraga da una última lección de lo que no debe ser el futuro de este país y, frente a esta actitud, se comprometió, si es elegido presidente, a no hacer un sólo viaje de precampaña o campaña electoral con cargo a los fondos públicos de los ciudadanos gallegos de bienvenida que ha colocado el PP de Argentina: Ayer- -por el jueves- -no los vi. Hoy sí he podido contemplar alguno en Avellaneda, con motivo de la imposición de la Orden del Fundador Nicolás Avellaneda, con la que ya he dicho que no se me honra a mi sino a Manuel Fraga ante un retrato de Eva Perón en la ciudad argentina de Avellaneda todos los gallegos Fraga, que coincidió ayer en Buenos Aires con el alcalde de Lugo, el socialista Xosé Clemente López Orozco, y con la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, insistió en dar un carácter institucional y socioasistencial a su estancia. De hecho, al margen de la entrega de la Orden de Avellaneda- -condecoración creada con motivo de su visita- -se limitó a hace entrega de un lote de material farmacéutico en el Hospi- EFE tal Gallego de Buenos Aires y a la firma de un convenio con la sociedad española de beneficencia para la asistencia farmacológica a emigrantes. La orientación cambiará hoy con el almuerzo, al que medios de la Xunta prevén que asistan más de 10.000 personas, el acto más multitudinario en Argentina. A su término, se desplazará a Montevideo, donde será recibido por el presidente de la República de Uruguay, Tabaré Vázquez. NO EN NUESTRO NOMBRE ÁGORA SOCIALISTA, CORRIENTE CRÍTICA DEL PARTIDO SOCIALISTA DE CATALUÑA D ado el auge argumental en Cataluña sobre fiscalidad territorial, la justicia derivada de ese reparto y su inclusión en el nuevo estatuto, queremos aclarar: 1. Hablar del déficit fiscal de Cataluña es una trampa conceptual, puesto que hablamos de un sujeto fiscal inexistente. Y si no hay sujeto, ¿cómo hablar de sus atributos? Cataluña no tiene déficit, tampoco superávit. Quienes pagan impuestos son los ciudadanos, unos más y otros menos, al igual que perciben un retorno en forma de servicios del Estado. Por supuesto, la aportación de cada uno no guarda relación con el retorno que obtiene. Esto es obvio, pues si fuera proporcional ¿para qué pagar impuestos? Es más fácil que cada uno se costee todas sus necesidades, evitando todo el aparato de la recaudación y de la redistribución. Pero entonces ¿para qué el Ministerio de Hacienda? ¿para qué el Estado? ¿para qué la Generalitat? 2. De nuevo la anulación de diferencias de clases y de intereses en Cataluña. La seducción del discurso es evidente, si el déficit es de Cataluña, los buenos catalanes debemos reivindicar su reparación. De una tacada se eliminan las diferencias de los ciudadanos, no ya en sus particulares cuentas con el fisco, sino, en sus convencimientos profundos respecto a qué función deben cumplir los impuestos y, en última instancia, cuál es el papel del Estado y cuál debe ser su tamaño (terreno conceptual donde las diferencias entre derecha e izquierda difieren tanto) 3. Otra trampa: reivindicar la compensación del déficit es una explicación en positivo de la deuda de la Generalitat. Es decir, la deuda no es una consecuencia de una gestión incorrecta, sino que se debe a la insuficiencia cróni- ca de recursos. Esto sencillamente es falso; hasta los más humildes saben que las deudas no dependen tanto de lo que se tiene, que es lo pactado y aceptado, como con lo que se gasta: la prestación de servicios y la administración de recursos de la Generalitat, examinada con la perspectiva del tiempo, no ha sido precisamente ejemplar, mientras que la dotación de presupuestos para Presidencia o el coste del aparato administrativo es tan alta como difícil de justificación y de control (y no entremos en las necesidades surgentes: policía propia, representación exterior, TV 3, publicaciones que nadie lee, etc) Sin embargo, estas circunstancias, empleadas por los miembros del tripartito mientras eran oposición, han desaparecido ahora tras la charlotada del fiasco: Vds. tienen un problema... se llama 3 En efecto, la argumentación sobre el déficit ha dado el perdón y la bendición a la política desarrollada por CiU y a su entramado de intereses. Mala gestión, clientelismo, comisionismo, nepotismo, intereses familiares y prácticas espurias, han dejado de existir. Tot queda a casa 4. Otra alerta más. Poniendo la cuestión fiscal y económica en primer plano se acaba enmascarando el tema del nuevo estatuto: la consagración de la dualidad de la sociedad catalana por la vía de la legitimación social de unos catalanes de rango principal sobre otros de rango subordinado. Se trata de dar carta de naturaleza al catalán como única lengua, relegando el castellano a mero accidente histórico, al tiempo que a sus hablantes a realidad social transitoria, que debe mantenerse supeditada a una dócil y muda integración. 5. Para acabar, convendría no utilizar la palabra solidaridad con largueza. Es más honesto hablar de justicia distributiva cuando se habla de impuestos. Solidaridad tiene que ver con la voluntad, mientras que justicia distributiva tiene que ver con la obligación legal consecuente con una organización social avanzada. Lo decimos como catalanes y desde Cataluña. La manipulación demagógica y la argumentación para mantener privilegios de los ya favorecidos no la podemos avalar.