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4 Opinión SÁBADO 14 5 2005 ABC LA PRUEBA DEL NUEVE E L PP quiere que la prueba del nueve de esa mano tendida que le ofreció Zapatero sea la ilegalización del PCTV, el disfraz de Batasuna, y para ello presentará una moción para reafirmar los principios del Pacto Antiterrorista. Si el movimiento se demuestra andando, el Gobierno tiene la oportunidad de desplegar su manual del talante y convertir en hechos concretos sus objetivos de paz. Acertada decisión la de Mariano Rajoy, porque coloca la pelota en el tejado de un Gobierno obligado a definirse y abandonar esa carretera de doble dirección que hasta ahora le ha permitido ocupar los dos carriles. El PP arriesga en su apuesta, porque el paso hacia adelante de su presidente mantiene prietas las filas del partido, pero también las del PSOE. Pasada la fase del tanteo, entramos en el momento clave del encuentro. PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil SANTO POR ACLAMACIÓN ENEDICTO XVI ha actuado con rapidez ante el clamor generalizado que se manifestaba ya en las horas siguientes a la muerte de su antecesor. La proclamación de santidad por el pueblo era una vieja tradición en la historia de la Iglesia. Aunque el procedimiento formal determina actualmente el cumplimiento de requisitos muy específicos, es evidente que estamos en presencia de un caso excepcional que merece ser tratado como tal. No es extraño, pues, que el que fuera principal colaborador de Juan Pablo II haya anunciado la puesta en marcha del proceso de beatificación sin necesidad de que transcurra el plazo ordinario de cinco años. Quienes defienden el protagonismo de los fieles en el seno de la Iglesia en busca de un equilibrio con la lógica prioridad de la jerarquía deberían ser conscientes de que la declaración de santidad del Papa Wojtyla es la expresión más elocuente de ese sentimiento colectivo. Así pues, Benedicto XVI ha sido sensible ante una corriente de opinión abrumadora y no se ha dejado llevar por formalismos que son más propios de la burocracia que de la vida espiritual. Sólo la perspectiva que otorga el paso del tiempo permitirá valorar en sus justos términos el significado excepcional del Pontificado anterior. La Iglesia es hoy día un actor de primer orden en las relaciones internacionales, como quedó reflejado en la presencia de líderes de todos los países en Roma, tanto para los funerales solemnes como para la misa de inauguración. La caída del Imperio Soviético es el acontecimiento más relevante de la historia contemporánea. Es evidente que Polonia estuvo en la vanguardia de aquellos sucesos, gracias en muy buena medida al decisivo impulso moral del primer Papa de origen eslavo. Pero, en particular, el mundo entero ha reconocido en Karol Wojtyla a un hombre entregado a la causa de la fe y al cumplimiento de su alta responsabilidad hasta el límite de sus fuerzas, ofreciendo una lección que se sitúa muy por encima de los criterios utilitaristas que, según algunos, habrían aconsejado su renuncia. El proceso de beatificación tiene por objeto el reconocimiento mediante pruebas irrefutables de cualidades ex- B Mariano Rajoy ERNESTO AGUDO Y SUBIENDO... E L objetivo de inflación previsto por el Gobierno- -no el 2 por ciento contenido en los Presupuestos, sino el 2,5 que vino después- -parece inalcanzable cuando nos acercamos al ecuador de 2005. Los precios subieron en abril el 1,4 por ciento hasta situar la tasa interanual en el 3,5, lo que llevó al secretario de Estado de Economía, David Vegara, a reconocer que la cosa está cruda y a confiar en que el futuro enderece el rumbo inflacionista. Hace años, la culpa la tenía el pollo; después, el tomate; ahora la tiene el petróleo. Si en lugar de mirar la cesta de la compra desviáramos la atención al mercado, nos daríamos cuenta de que sólo fomentando la competencia e introduciendo medidas liberalizadoras será posible acometer una de las grandes asignaturas pendientes de nuestra economía. cepcionales. No cabe duda de que Juan Pablo II cumple con creces los requisitos más exigentes. Fue, ante todo, un hombre entregado al ejercicio de su función sacerdotal y dejó más tarde huella como obispo en circunstancias singularmente difíciles. Como Papa consiguió apelar a la conciencia de millones de católicos mediante un programa nada complaciente, porque reclamaba valor y perseverancia para mantener las propias creencias en un mundo donde encuentran un eco notable los valores materialistas. Fue asimismo un líder espiritual dispuesto a defender la moral cristiana aunque resultara incómodo para los poderosos. Algunos críticos que se dicen progresistas deberían tener presente su posición sobre la crisis de Irak en un contexto de notable tensión internacional. La defensa integral de la vida no era, a su juicio, susceptible de ser adaptada a circunstancias coyunturales. De ahí también el rechazo inequívoco ante el aborto, la eutanasia o la investigación con embriones humanos. En unos casos y en otros se trataba de defender a los más débiles y desprotegidos, ya fuera ante los representantes del poder político y económico o ante las ideologías que no reparan en el valor prioritario de la dignidad humana. El anuncio de ayer permite acelerar los trámites para alcanzar el resultado deseado por la inmensa mayoría de los creyentes. Se trata, por tanto, de una noticia muy positiva, que no puede quedar relativizada por la atribución al Papa anterior de una especial capacidad mediática. Juan Pablo II fue, sin duda, un excelente estratega para poner al servicio de la Iglesia los medios tecnológicos que ofrece el mundo actual. Pero lo realmente importante es que la gente común era consciente de la autenticidad del mensaje, y de la profunda convicción emanada de su palabra y de sus actos. Santo por aclamación popular, comenzará muy pronto a ser reconocido como tal desde el punto de vista formal, una vez cumplidos los trámites que impone el Derecho Canónico. Decisión acertada de Benedicto XVI, un Papa que pretende- -como dejó muy claro desde el primer momento- -consolidar la fecunda labor de su antecesor al frente de la Iglesia universal. IRÁN, EN EL TABLERO NUCLEAR CHAPARRÓN L número dos de Medio Ambiente, Antonio Serrano, le pitan los oídos, después de que Valencia y Murcia se rebelaran ayer contra sus críticas al modelo de desarrollo del Levante por consumir mucha agua. Serrano exhibió un informe que demostraba que en estas Comunidades el consumo dobla la media nacional, lo que contrasta con las cifras del INE. Según este organismo, Valencia y Murcia no es que gasten más que la media, sino que se caracterizan por su contención. Como no le salen las cuentas, Medio Ambiente le endosa la culpa a los de siempre, aunque la desmienta la estadística. A este paso, el INE va a convertirse en la bestia negra del Gobierno. A S EGÚN pasa el tiempo es cada vez más evidente que Irán quiere tener su propio arsenal nuclear. Con el refinamiento ajedrecístico de un milenario país que tiene tras de sí una larga finura analítica, va tensando la cuerda para luego destensarla con habilidad, escrutando hasta dónde es capaz de alcanzar la resistencia de quienes se oponen a su objetivo. Su negociación con la UE viene desarrollándose dentro de un escenario sinuoso de máximos y mínimos, donde la claridad y la ocultación se suceden dentro de un clima de creciente intranquilidad para la comunidad internacional. La alarma ha vuelto a saltar. El anuncio de reanudación del programa atómico ha provocado la inmediata reacción de sus interlocutores: Francia, Alemania y el Reino Unido. Éstos han señalado que se unirán a los Estados Unidos y llevarán la cuestión al Consejo de Seguridad para adoptar, en su caso, las sanciones que eviten la entrada de un nuevo socio al cada vez más amplio club nuclear del planeta. Con dos pasos adelante y uno hacia atrás, Irán maneja los tiempos mediante una táctica negociadora que no es- conde una decidida estrategia final. Es evidente que la revolución islámica iraní vive inquieta y trata de reforzar su continuidad al inadmisible precio de dotarse de armamento atómico. Por un lado, la presión democratizadora que ejerce el rediseño norteamericano iniciado en Irak estimula la fuerte oposición interna que viven los ayatolás. Y por otro, el desarrollo de derivas complejas de tensión en el sensible tablero geoestratégico que es el Oriente Próximo hace que el régimen de Ali Jamenei busque fortalecer militarmente Irán ante las sombras que se ciernen sobre sus dilatadas fronteras. A caballo entre el Oriente Próximo y el conflictivo subcontinente indio, y con la vecindad inestable del Cáucaso y la cada vez más conflictiva Asia Central, el Irán islamista trata de encontrar un inquietante salvoconducto exterior que, mediante la amenaza nuclear, le permita sobrevivir a los cambios y tensiones que agitan una región en la que su privilegiada posición territorial, su protagonismo religioso y su peso demográfico y cultural le confieren una centralidad peligrosamente insustituible.