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70 VIERNES 13 5 2005 ABC FIRMAS EN ABC LISANDRO OTERO DIRECTOR DE LA ACADEMIA CUBANA DE LA LENGUA ENTRE VIRTUOSOS Y MALVADOS La cultura de masas surge de la necesidad inmensa de programación de los medios de difusión modernos: radio, televisión, cine, periódicos, revistas y ediciones populares de libros... Shakespeare, Dickens, Balzac y Tolstoi también fueron populares en su tiempo. Algunos, como Balzac y Dickens, escribían para cobrar, por afán de dinero, llenando páginas y páginas de interminables folletines. La cultura de masas surge de la necesidad inmensa de programación de los medios de difusión modernos: radio, televisión, cine, periódicos, revistas y ediciones populares de libros. Hoy el pop- art considera que una botella de cerveza o una frase de argot pueden ser consideradas un objeto artístico. Shakespeare y el teatro El Globo fueron en su tiempo lo que es hoy la serie negra: la novela policíaca, un entretenimiento masivo por excelencia. James Bond no se habría convertido en el heroico errabundo con quien podemos trascender la enajenación de la vida cotidiana. Pero hoy sabemos que James Bond y Don Quijote son primos hermanos. El fenómeno persistente de James Bond ha sido analizado por grandes escritores, entre ellos Kingsley Amis, Umberto Eco y Oreste del Buono y ello explica por qué esta fórmula de la lucha entre los poderes virtuosos y los malvados, estas ocurrencias del héroe que se lanza a una em- E STAMOS en el tiempo de la literatura desechable, se abre, se usa y se tira. Algunos prefieren titularla literatura de aeropuerto porque se adquiere al iniciar un viaje en avión y al llegar al destino se echa en el primer bote de desperdicios al paso. Ello, si se trata de un viaje nacional, porque si se emprende un trayecto trasatlántico habría que adquirir, al menos, dos ejemplares. La literatura kleenex suele ser breve, erótica, aventurera y feliz, se imprime por decenas de miles y se distribuye en los supermercados junto con los cereales gringos. En su ensayo Elogio de la mala novela Mario Vargas Llosa ha dicho que aquella suele ser más entretenida que la buena. Estima que en el siglo pasado leer a Tolstoi, Flaubert y Stendhal era hechizarse hasta vivir la historia. A partir de Henry James y Proust comienza una esci- sión porque la novela comienza a ser forma antes que anécdota. Leer hoy a Gadda, Broch y Musil es una operación intelectual, pero ya no se lee para desaparecerse en lo leído y adquirir la vida de héroes ajenos. En nuestra era son pocos los que han logrado la hazaña de Hemingway o de García Márquez, quienes han sido capaces de engendrar creaciones estilísticas que son, a la vez, mundos hirvientes de aventura que pueden atraer la atención de grandes masas de lectores. Uno de los precursores de la novela pura de entretenimiento ha sido William Somerset Maugham, subvalorado y menospreciado por sus contemporáneos, aunque fuere un narrador de raza. Es de los pocos que han sabido tirar con primor del cordelito que mantiene unidos a autor y lector. Y saber tirar del cordelito es esencial en la literatura narrativa. presa temeraria con altruismo y generosidad para rescatar la nobleza, el amor y la inocencia nunca han perdido su capacidad de fascinación. Desde Tirant lo Blanc hasta el Quijote, desde Amadís de Gaula hasta Batman, desde Roldán a Supermán y desde el Cid hasta Tarzán, el paladín victorioso en el combate contra la infamia siempre ha suscitado la atención masiva. Gunther Grass partió de un realismo escéptico que parecía era la única posición honesta dentro de las circunstancias de la reconstrucción alemana. Junto a Heinrich Boll era movido esencialmente por motivaciones éticas. A ninguno se le ocurrió moldearse a las necesidades del mercado, hacer fortuna narrando las desdichas del pueblo alemán, las miserias y necesidades de la posguerra. Eso habría excitado el interés morboso de muchos lectores posibles en países que no sufrían esa adversidad. La literatura, para ellos, no servía para medrar con el sensacionalismo ni para desnudar las penurias ajenas. Hemos aceptado que los libros de memorias, los reportajes, incluso la propaganda pueden tener categoría de arte. Kurt Weill demostró que las canciones de café cantante ofrecían posibilidades a la música culta. Quizás Balzac escribiría hoy guiones de cine y en los años treinta Dickens habría sido autor de libretos para la radio. Goya, quizás haría caricaturas en los periódicos y Durero sería diseñador industrial. Cada tiempo recibe lo que merece. JUANA VÁZQUEZ ESCRITORA ILUSTRADOS Y CASTIZOS STO de la confrontación política y social de los españoles viene de antaño, por eso no hay que alarmarse ante la crispación continua entre PP y PSOE Cualquier época sirve para ratificar esta afirmación, pero hubo una en que dicho enfrentamiento creció de tal forma que terminó en escisión. Esto hizo que España se dividiera en dos partes tan diferenciadas que los seguidores de una u otra necesitaron un nombre para identificarse. Nombre que al albur de los cambios políticos ha ido transformándose. Si nos circunscribimos a Madrid, que fue donde primero se consolidaron- -socialmente- -estas dos Españas, la España antigua y la España moderna a sus seguidores se les denominaron como castizos y petimetres o ilustrados A nivel nacional, y ya como escisión política, recibieron los nombres de tradicionales y afrancesados, luego tradicionales y progresistas, conservadores y liberales, monárquicos y republicanos, fachas y rojos, derecha e izquierda... Vayamos a los principios. Fue en E 1756 cuando don Francisco Mariano Nifo, célebre primer periodista, se quejaba de esta situación en un folleto titulado Representación de burlas al nobilísimo gremio de los hombres de juicio... en la que manifiesta la España antigua sus honrados sentimientos contra los perniciosos abusos de la España moderna Este folleto, escrito de forma alegórica, es representativo de los orígenes de dicha confrontación entre las dos concepciones políticas y sociales. En él La España antigua se lamenta a El amor del prójimo (personajes alegóricos) de los cambios negativos que La España moderna había introducido en la época: En atención a que el mayor regocijo de V. R. será ver renacer las antiguas glorias de España, para que brille su fe, triunfe su valor, y vuelva como a su corte y trono la virtud, hale parecido conveniente a mi parte romper el disfraz con que hasta aquí se ha disimulado la malicia, y hacer públicos todos aquellos indecentes y pretextados desafueros, que con el engañoso traje de agrado y cortesana libertad logran fácil acogida en la España moderna... Esta nación generosa en otro tiempo, esto es, cuando eran hombres de juicio todos los españoles, viejos en la edad de niños, fuertes en la debilidad de infantes, caballeros sin tantos hábitos, y hombres para todo sin tener nada de presumidos. Ahora señor, están todas estas prerrogativas tan ajadas, por no decir destruidas... Una vez que La España antigua ha manifestado sus cualidades, pasa a describir la moderna a la que representa como dama francesa en lo inconstante, italiana en el engaño, e inglesa en lo lascivo, de la que corren voces que está mal entretenida por no decir amancebada con dos sujetos, que son la causa de todos estos estragos: el cortejo y el lujo Ante la constatación de estos hábitos, en los que priman lo casquivano y superficial, el ocio y la diversión, la antigua proseguirá recordando con nostalgia su época El empeño de mi tiempo era avasallar enemigos y matar moros. Esta honrada y gloriosa ocupación dejaba poco tiempo a los españoles para pensar en la vanidad. Las mujeres de las primeras jerarquías se empleaban en las tareas domésticas cosiendo, hilando, y aún tejiendo en lienzo, que gastaban en camisas... Ese tiempo se acabó, le recuerda su adversaria, y si v. m. me ha de creer a mí váyase al otro mundo con los hombres de la valona y de la calza atacada (moda antigua) y no intente despertar unas noticias que están desalojadas, no solo del corazón sino también de la memoria. Lléguese a las doncellas de este tiempo a decirlas, que antiguamente se hacía honor del retiro, gloria del trabajo, caudal de la modestia, hermosura de la honestidad timbre de la religión alarde del decoro y asco de los pasatiempos, que cuando usted no saque arañada la cara Quedan claras las discrepancias entre las dos tendencias, aunque en esta larga cita, esté presente la ironía. Así ha sido siempre y me atrevo a decir que será, aquí y en todas partes. Mientras los ciudadanos del mundo tengamos la condición humana, seguiremos tirando a la cara del adversario nuestras ideas como si fueran piedras. Por suerte, ahora lo hacemos bajo unas normas y leyes que deben respetarse y en el marco de las cuales podemos seguir peleándonos con toda tranquilidad nunca llegará la sangre al río. Por eso, desde siempre y sobre todo desde la época de los castizos petimetres, cuando se escindió social y políticamente nuestro país, ningún tiempo pasado fue mejor, a pesar de los enfrentamientos de los partidos mayoritarios: PSOE y PP, pues la alternancia democrática y juego político están ya consolidados. Todo lo demás es simple espectáculo.