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ABC VIERNES 13 5 2005 Sociedad 53 Ciencia Nace el primer robot autorreplicante capaz de reproducirse como si fuera un ser vivo La hazaña demuestra que este proceso no es exclusivo de la biología b Investigadores de la Universidad norteamericana de Cornell creen que en un futuro próximo su hallazgo tendrá aplicación en la investigación espacial JOSÉ MANUEL NIEVES MADRID. Observe sólo el primer fotograma y el último de la imagen al pie de esta página. Al principio aparece una única torre formada por cuatro pequeños cubos de diez cm. de lado cada uno. Pero al final hay dos torres. Entre ambas imágenes han transcurrido apenas dos minutos y 34 segundos. El tiempo necesario para que la primera torre, el robot original, fabrique una réplica de sí mismo. O lo que es igual, para que se reproduzca como si se tratara de un ser vivo. Lo sucedido durante esos dos minutos y medio no es un simple proceso mecánico según el cual una máquina es programada por seres humanos para que construya otras máquinas. Eso podríamos verlo en cualquier fábrica moderna de automóviles o de ordenadores personales. Se trata de algo mucho más complejo, más sutil. Se trata de extender a las máquinas la capacidad (hasta ahora exclusiva de los seres vivientes) de reproducirse, de replicarse a sí mismas. De hecho, las dos torres robóticas del último fotograma podrían repetir el proceso y dar lugar a cuatro nuevas torres, luego a ocho, a dieciséis, a treinta y dos... Las consecuencias de disponer de máquinas dotadas de esta capacidad son difíciles de calcular. Muchas de ellas están, hoy, en el terreno de la ciencia ficción. Futuras aplicaciones La hazaña científica, que publica esta semana la revista Nature, fue lograda por un equipo de la Universidad de Cornell, en Ithaca (Nueva York) liderado por el profesor de mecánica e ingeniería aerospacial Hod Lipson. A pesar de que las máquinas que hemos creado son muy simples si se comparan con un sistema biológico- -afirma Lipson en Nature- -demuestran que la autorreproducción mecánica es posible, y que este proceso no es exclusivo de la biología. Y este concepto puede ser de gran utilidad en sistemas robóticos que deban mantener largos periodos de autonomía, especialmente en áreas como la exploración espacial y las operaciones en ambientes peligrosos, donde las formas habituales de mantenimiento son impracticables Cada uno de los cuatro cubos que forman el robot inicial es un módulo independiente, equipado con microprocesadores, sensores y electroimanes que permiten reforzar o debilitar la unión entre varios de ellos. Cada módulo, además, está partido longitudinalmente, de forma que la mitad de cada cubo puede rotar sobre sí misma y dar lugar a múltiples formas y configuraciones. Gracias a los imanes, cada módulo puede reconfigurarse o manipular otros módulos. Por ejemplo, cada torre de módulos puede doblarse sobre sí misma para capturar otros módulos. Programas informáticos Cada uno de los cubos está dotado además de programas informáticos de autorreplicación, y guarda en su memoria tanto la forma completa del robot como los datos de su propia posición en él. El programa- -explica Lipson- -dice al módulo cuándo y dónde debe coger nuevos módulos y también dónde colocarlos El sistema es alimentado con nuevos cubos, que los investigadores colocan en un lugar predeterminado. La energía eléctrica necesaria se obtiene a través de unas placas situadas en el suelo. Tanto esta energía como los datos de configuración se transmiten de un cubo a otro a través de sus caras. La autorreplicación- -explica Lipson- -no es una propiedad binaria que un sistema puede poseer o no, sino un continuum que depende de la información que el sistema tiene en cada momento Es decir, algo aleatorio, una probabilidad. Pero tan real como la vida misma. Cada uno de los cubos que forman el robot dispone de un pequeño motor, electroimanes y software informático ASÍ SE REPRODUCE UN ROBOT 0 minutos y 0 segundos: Hay una única torre de cuatro cubos. Cada cubo individual es un dispositivo dotado de un motor, electroimanes y programas de autorreplicación. 0: 11 a 0: 20: El robot se alimenta de pequeñas descargas de energía a través de placas en el suelo y empieza a reconfigurarse. 0: 21: Los investigadores ponen en escena dos nuevos cubos (rodeados por círculos) 0: 29 a 0: 42: El robot se acerca primero a uno y luego al otro nuevo cubo, los captura con sus imanes y empieza a reconfigurarse. 0: 55 a 1: 33: El robot, ahora de seis cubos, hace una primera réplica de la forma inicial. Ahora hay dos torres de tres cubos. 1: 34: Nueva intervención humana para colocar dos cubos más. 1: 42- 2: 34: El robot toma los nuevos cubos y, ahora sí, se replica en dos torres, idénticas a la inicial. Ha nacido un nuevo robot.