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34 VIERNES 13 5 2005 ABC Madrid ANGEL DE ANTONIO JAVIER PRIETO Educación. La tasa de fracaso escolar es muy elevada. De hecho, el 45 por ciento Chabolismo y realojos. Villaverde es el distrito que aglutina más núde los alumnos no accede al Bachiller o repite curso. El elevado número de escolares- -inmigrantes y población realojada- -eleva la ratio, y los distintos niveles dificultan la docencia. En la imagen, dos niños reclamando un instituto el 4 de junio de 2002. cleos de favelas de Madrid: Plata y Castañar, Mimbreras y El Salobral. Además, absorbe a buena parte de la población realojada, con el consiguiente problema de integración. En la imagen, el incendio que causó la muerte de un bebé en El Salobral en septiembre de 2002. La pequeña delincuencia supone más del 50 por ciento de la criminalidad de Villaverde La Policía identifica a otros dos jóvenes por el ataque racista del martes b Los agentes temen que surjan nuevos altercados entre los pandilleros españoles del barrio y las bandas latinas, a las que acusan de haberles arrebatado su territorio C. MORCILLO M. J. ÁLVAREZ MADRID. Los incidentes que hace diez días azotaron Villaverde han puesto en el punto de mira al distrito, pese a que la Policía reitera que se trata de un hecho puntual y aislado e insiste en que el brote está controlado Otra cuestión es si la elevada tasa de delincuencia también está bajo control. Aunque no es la zona de la capital más afectada por la criminalidad, sí ocupa el tercer puesto en el ranking De los 292.958 delitos y faltas registrados en Madrid en 2004, 17.077 se cometieron en Usera- Villaverde; casi 30.000 tuvieron lugar en Centro, y cerca de 20.000, en Arganzuela. Si se analizan esas cifras, la radiografía muestra que más del 50 por ciento corresponde a la llamada pequeña delincuencia, ésa en la que no hay muertos ni grandes sumas de dinero en juego, que no va ligada a pronunciamientos políticos, pero toca al ciudadano de cerca y provoca gran alarma social. Según fuentes policiales, la estadística la copan los delitos contra la propiedad; es decir, los robos de coches, las sustracciones en el interior de vehículos, las sirlas y los hurtos al descuido, básicamente. Sus autores son españoles, marroquíes, rumanos, peruanos, y una larga lista de naciona- lidades, que ven en esta delincuencia menor su modus vivendi o, al menos, una forma de extorsión y coacción difícil de controlar. El índice de esclarecimiento, aunque figure dentro de lo habitual, no soluciona el problema, dado que son delitos escasamente castigados y nunca acompañados de la prisión preventiva, por lo que los autores tienen garantizada la impunidad. Cuna de aluniceros Los incidentes xenófobos sí son nuevos en este distrito, pero no las formas delictivas ni las dificultades para combatirlas. No en vano, Villaverde es la cuna de los llamados aluniceros que, durante una década, dispararon las estadísticas de robos en Madrid. En sus calles nacieron entre tres y cinco de las bandas más peligrosas de estos ladrones, que crearon escuela y empezaron a incluir en sus filas a aprendices marroquíes para aumentar las ganancias. Muchos de ellos siguen viviendo en el barrio, pero no alteran las cifras del crimen porque los golpes los dan fuera, en zonas más exclusivas. No obstante, sí han contribuido a que la Policía se incaute de centenares de objetos robados que, en ocasiones, guardan en sus casas antes de que los peristas les den salida. Es un brote puntual, pero se veía venir. En Villaverde no hay sólo una altísima tasa de inmigración, a veces sin trabajo; también se concentra buena parte del realojo de Madrid- -el último, los habitantes de Pitis- -y esto, a la larga, genera problemas explican las mismas fuentes. Los vecinos tam- bién lo veían venir, cansados de una indefensión que alcanzó toda su crudeza con la muerte Manuel G. C. asesinado el pasado 2 de mayo a manos de un dominicano. En relación con los altercados contra la población inmigrante que han venido sucediendo en el barrio a raíz de este homicidio, dos jóvenes más han sido identificados por la Policía en el visionado de fotos e imágenes que se está realizando. Ambos son españoles y vecinos del barrio, y se les acusa de agresiones, racismo y xenofobia. Los otros cuatro chavales arrestados el pasado martes- -tres de ellos, menores- -ya están en la calle. Durante los disturbios, la hermana de Solángel, que regenta un puesto de helados de la calle de La del Manojo de Rosas, y su hija de 11 años, Evelyn, fueron agredidas por un grupo descontrolado de 45 jóvenes, de unos 17 años. Pese a ello, fuentes policiales aseguraron a ABC que no se trata de bandas organizadas, sino de pandillas de jóvenes, y no sólo de inmigrantes. En el fondo subyace la lucha por el territorio. Es así como se crea el germen de lo que posteriormente pueden convertirse en bandas organizadas o tribus urbanas; además, son el caldo de cultivo para que grupos de extrema derecha les re- cluten y les promuevan a cometer acciones violentas o que aprovechen el río revuelto para su propio beneficio. Esta situación puede provocar nuevos estallidos de violencia ante el más mínimo incidente, afirma un mando policial. De un lado, los chicos del barrio, que se han hecho fuertes a raíz de lo sucedido con la muerte de Manu. Consideran que, desde el desembarco de las pandillas de extranjeros, se les ha arrebatado sus lugares de reunión y de ocio. Y del otro, sus rivales Cuando se vaya la Policía, volverán Unos y otros responden al mismo perfil y actúan del mismo modo: con amenazas y agresiones a las puertas de los institutos, colegios, parques... Pequeños delitos que no dejan de causar malestar La falta de integración, de escolarización y de fracaso escolar es el transfondo, unido al desconocimiento o el escaso control de sus padres. En el caso de los grupos de suramericanos Las bajas penas por los delitos menores disparan la reincidencia y, con ella, la alarma social