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ABC VIERNES 13 5 2005 11 El Príncipe destaca a Ibiza como modelo de equilibrio, convivencia y tolerancia Un menor marroquí muere apuñalado por un compañero en un centro de acogida de Canarias Mariano Rajoy, a su llegada al Congreso en la segunda jornada del debate sobre el estado de la Nación CHEMA BARROSO Rajoy despeja cualquier duda sobre falta de contundencia para hacer oposición tras la voladura del último puente de entendimiento entre el PSOE y el PP, el Pacto Antiterrorista, mientras Zapatero estrecha lazos con los nacionalistas y busca la baza de la negociación con ETA Choque sin cuartel ÁNGEL COLLADO CHEMA BARROSO bían acordado crear sobre estas materias, para así poder quedar con las manos libres. Con el telón de fondo de la ruptura de puentes interpretada por Rajoy y Zapatero el miércoles, socialistas y populares hablaron con la mirada puesta en el 19 de junio y lo que ese día ocurra en las elecciones en Galicia, un rubicón ante el que ambos se atribuyen la victoria con consecuencias obviamente dispares. Al menos hasta entonces, el Gobierno da por descontando que el PP mantendrá la estrategia de la tensión, llegando hasta el abismo de la desestabilización institucional como ya hicieron en los años noventa En consecuencia, con la convicción de que el final del terrorismo exige del concurso de todos y la servidumbre de que las reformas constitucionales no podrán hacerse sin el concurso del PP, la estrategia del Gobierno es de máxima prudencia y serenidad para no legitimar el discurso de Rajoy MADRID. El primer debate sobre el estado de la Nación entre Zapatero y Rajoy ha sido el de la voladura del último puente de entendimiento que quedaba entre Gobierno y oposición, entre PSOE y PP, que era el Pacto Antiterrorista. También marca no el principio, sino la continuidad de un enfrentamiento sin cuartel ni espacios de tregua en asunto alguno para lo que reste de legislatura. Ambos van a por todas con la vista puesta en las próximas elecciones generales. Rodríguez Zapatero ha estrechado sus lazos con los nacionalistas que le apoyan y va a buscar o reconocer negociaciones con ETA como principal hito político de su mandato. Mariano Rajoy ha despejado cualquier duda interna sobre una posible falta de contundencia en la labor de oposición, se atrinchera en la defensa de los principios constitucionales y se desmarca de cualquier operación subterránea que suponga ceder ante el terrorismo. El panorama político es de choque total, como entre 1993 y 1996, entre el Gobierno agonizante de González y la implacable oposición de Aznar. están servidos y los que nos consideran catastrofistas pueden tomar nota; lo duro es describir la situación recalcan. Plena satisfacción en el Grupo Popular pues. Cada debate importante en el Congreso refuerza a Rajoy. En el PP están convencidos de que toca hacer oposición contundente. tar ya en conversaciones con ETA aunque sea por vías intermedias y teme que incluya a la banda terrorista en su política de cesiones a cambio de hacerse la foto del pacificador Por eso insiste en que no cuente con el PP para ese viaje. Los socialistas, encantados. Ni un ápice de duda interna entre los diputados socialistas, veteranos aparte, ante el duelo total establecido con el PP y el abrazo con los nacionalistas más radicales. Rubalcaba, el cerebro de la operación electoral desplegada por el PSOE tras el 11- M, fue más aplaudido que su propio jefe en el alegato contra el PP, un discurso que también rompe todos los puentes de entendimiento en el Parlamento. Rajoy convence a los suyos. Decían los diputados del PP que Rajoy tuvo que endurecer su discurso por sentido del Estado ante la magnitud del conflicto institucional en que mete Zapatero a España. Los que desde dentro nos pedían contundencia en la denuncia ya El Gobierno, sin cumplir el Pacto. Zapatero ha dejado claro que seguirá sin cumplir el Pacto Antiterrorista. No va a proceder contra EHAK, ni informará al PP de sus tanteos con ETA y buscará el entendimiento con el PNV. La frase ambivalente de el fin de la violencia no tiene precio político, pero la política sí puede ayudar al fin de la violencia retrata la elasticidad del criterio que va a aplicar el presidente del Gobierno. La oposición no va a callar. Rajoy sigue convencido de que Zapatero puede es- Reforzado el frente nacionalista. La condescendencia, amabilidad o complicidad con la izquierda española como dice Puigcercós, entre Zapatero y los nacionalistas que le apoyaron en su investidura sale reforzada. Ni un no ni una enmienda a sus teorías sobre segunda transición, nuevo régimen, Estado federal o Estado plurinacional. En el debate, advertencia al BNG para recordar que pronto les tocará entenderse. Fraga puede utilizar las actas de la sesión como prueba de que PSOE y BNG van juntos a las elecciones gallegas. La consecuencia buscada es el aislamiento del PP. CiU, sin sitio. Los nacionalistas catalanes de CiU se han quedado en el debate a medio camino de la constelación de grupos nacionalistas que apoyan al Gobierno o son llamados a hacerlo- -PNV y BNG- -y la oposición. Duran encabeza al único grupo parlamentario minoritario que irrita al presidente del Gobierno por el hecho de plantear unas muy educadas críticas a la política exterior y a la carrera para legalizar inmigrantes planteada por el Gobierno.