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10 VIERNES 13 5 2005 ABC Nacional Zapatero tiende ahora la mano a Rajoy por temor a que bloquee las reformas de Estado Descarta otros acuerdos para evitar el entierro del Pacto Antiterrorista y acaba llamando al diálogo postura y advierte de que vetará los cambios en la Constitución- -salvo el de la Corona- -si el PSOE no pacta con él los nuevos estatutos GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. El termómetro más fiable del grado de satisfacción interna de los partidos tras un debate sobre el estado de la Nación suele ser qué bancada se apresura a tomar los pasillos para convencer a los periodistas del acierto de su jefe de filas. Con este pulsómetro la insatisfacción sería mayor en el PP, ya que ayer aplicó a la tarea a su troika dirigente: Eduardo Zaplana, Ángel Acebes y el propio Mariano Rajoy. El análisis de urgencia que realizaron hasta la medianoche del miércoles fue que el desarrollo del debate entre su líder y el presidente del Gobierno había transmitido la imagen de un escoramiento hacia la radicalidad y, como consecuencia, a la soledad aunque finalmente predominó la tesis de que resultaba imprescindible dar un aldabonazo ante el horizonte inmediato de las elecciones convocadas para el 19 de junio en Galicia, una Comunidad con gran simbolismo para el PP porque en 1989 supuso su primer escalón para conquistar el Gobierno de la Nación. b El PP se ratifica en su LOS CUATRO MOVIMIENTOS DE ZP Para desgracia del PP y del PSOE, a tenor de lo que hemos visto, sólo compartimos en estos momentos el mucho dolor que hemos sufrido unos y otros como consecuencia del terrorismo No está la cosa para proponer nuevos pactos. Tengamos prudencia Nada me alegraría más que poder recuperar un proceso de entendimiento. Algunos tendrán que ejercitar un proceso de reflexión, de liberación muy profundo sobre su actitud Para mí (la acusación de traicionar a los muertos) ya está olvidada. Ayer pedí que fueran retiradas esas palabras, pero fue en vano. Nunca se han dicho, nunca han sonado en esta Cámara timas, que mayoritariamente han aplaudido la actitud de Rajoy- se impuso la tesis de que los asuntos en juego exigen imbuir serenidad Rodríguez Zapatero consulta su cuaderno durante la réplica a Llamazares certificaba su propósito de no dar por roto el acuerdo suscrito con el PP en 2000. A última hora de la mañana, el jefe del Gobierno tendía la mano al líder de la oposición expresando su disposición a recuperar un proceso de entendimiento y a olvidar las imputaciones de Rajoy, si el PP reflexiona y rectifica con altura de miras ante un asunto de tanta envergadura como acabar con el terrorismo. Pero, al final, vino el portavoz del Grupo Socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, a atizar el fuego con un discurso de tono duro que ensalzó Zapatero y encrespó los animos de la bancada popular. bras con las que se expresó- -dijo- Me quedo con las razones y prescindo de esas palabras Para mí (esas palabras) ya están olvidadas Antes del alegato final del jefe del Ejecutivo, el PP se reafirmó en su rotundo rechazo a un final negociado del terrorismo. Rajoy sostuvo que su posición ante la estrategia antiterrorista era la que correspondía y otros dirigentes de su partido confirmaron, en conversaciones privadas, que aunque no tienen intención de boicotear la Conferencia de Presidentes, vetarán los cambios en la Constitución- -salvo el que afecta a la sucesión en la Corona- -si el PSOE no pacta con ellos las reformas de los estatutos y opta por ratificarlas con otros apoyos parlamentarios. Esta estrategia ya la había dejado entrever el propio Rajoy cuando, el día anterior, dio por no oídas las invitaciones de Zapatero a reunir inmediatamente la comisión bilateral que ha- La Conferencia de Presidentes Pero el Gobierno, aunque se movió con más discreción y sutileza, no se quedó a la zaga. La plena satisfacción que manifestaron los socialistas por el tono y contenido de la intervención de José Luis Rodríguez Zapatero no impidió la inquietud por que las heridas del debate puedan llevar al PP al bloqueo de su agenda de reformas institucionales, algunas con citas tan próximas como la Conferencia de Presidentes, prevista para julio, en la que el Ejecutivo quiere sentar las bases del nuevo modelo de financiación autonómica. Esta preocupación tomó cuerpo a medida que pasaban las horas y fue desplazando la satisfacción en clave partidista fruto del análisis de que, con el discurso de Rajoy, el PP había claudicado de competir en el espacio de centro para arrinconarse en la ultraderecha Frente a las tentaciones de congratularse con la soledad del PP- -en el Parlamento, no entre las víc- Zapatero modula y Rubalcaba atiza Así lo reflejó la secuencia temporal de las intervenciones de Zapatero durante la jornada de ayer. A primera hora de la mañana, todavía indignado porque Rajoy le hubiera acusado de traicionar a los muertos y, además, se hubiera negado a retirar tal imputación, afirmó que su partido y el PP ya sólo compartimos el mucho dolor que hemos sufrido unos y otros como consecuencia del terrorismo, nada más A media mañana, y ante la insistencia del resto del arco parlamentario en que diera el paso de sustituir el Pacto Antiterrorista por un nuevo acuerdo con todos -apelaciones que hasta entonces había preferido dar por no oídas- manifestó que no está la cosa para proponer nuevos pactos lo que Alegato final por el diálogo Sin embargo, el presidente del Gobierno volvió a tomar la palabra para hacer una llamada al diálogo y en la que dio por no pronunciadas las acusaciones de Rajoy de traicionar a los muertos Me he esmerado por separar sus razones de algunas de sus pala-