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ABC VIERNES 13 5 2005 Opinión 7 dimensión: histórica y estética. En consecuencia, la objetividad es una idea fundamental pero imposible, al menos en lo que afecta al concepto de belleza y a sus juicios de valor. Pero esto no significa que renunciemos a considerar la Historia del Arte como una disciplina científica y que no aspiremos al conocimiento objetivo y racional de una determinada parcela de la realidad. Somos conscientes de que al estudiar el pasado, es decir, una realidad histórica distinta de la actual, no podemos evitar nuestra relación con el presente y que la interpretación de los fenómenos artísticos se hace, inevitablemente, influida por el propio contexto y las propias capacidades, a través de filtros culturales, sociales y personales. Pero esta limitación es una de nuestras grandes herramientas porque a través del conocimiento y la reflexión sobre el arte y los artistas actuales podemos asomarnos al arte y los artistas del pasado; es más, esta interrelación con la actualidad es la que ha ido marcando la fundamentación y el camino de la disciplina desde un principio. LA ESPUMA DE LOS DÍAS RETRO- PACTO EDUCATIVO N ángel pasó por la Carrera de San Jerónimo con un nuevo pacto educativo debajo del brazo. Para su desgracia los pocos que le vieron ya no creen en los ángeles metidos en política. No se les critique severamente su incredulidad. Esa propuesta tan liviana de pacto educativo era una de las supremas ficciones del zapaterismo porque, después de todas las actuaciones socialistas en materia educativa, un pacto más no puede ser otra cosa que un retro- pacto, cómo ponerse de acuerdo para romper los últimos cristales que quedan en las ventanas del sistema educativo, lastradoinsuperablemente por la LOGSE, deteriorado por el experimentalismo pedagógico y entregado en su día a las pasiones dogmáticas VALENTÍ más acendradas del igualiPUIG tarismo socialista, en versiónpre- socialdemócrata, radicalmente contrapuesta a la noción de meritocracia como estadio de las democracias avanzadas. La adaptabilidad del felipismo a la realidad no tuvo su correlación en una política educativa siempre irrealista y doctrinal. Después de haber anulado prestamente la Ley de Calidad, los borradores de iniciativas del Gobierno Zapatero en el mundo de la enseñanza destacan sobre todo por un amago de balcanización de contenidos que algo tendrá que ver con los escaños de Esquerra Republicana. El resto ha sido más de lo mismo, como si la educación fuera considerada, en la trama genérica del socialismo, como un coto cerrado para la práctica del arcaísmo ideológico. Al caer la Ley de Calidad de la Enseñanza no dejó de sorprender la indiferenciageneral, el silencio de actores destacados delsistema educativo, como sectores amplios de padres de alumnos que habían dado su aquiescencia a la reforma pensada por los Gobiernos del Partido Popular. La misma desgana generó en el debate del estado de la Nación la insinuación de un nuevo pacto educativo por parte del presidente el Gobierno. Es una atonía que quizás responda a la fatiga general que es consecuencia de tantas reformas educativas y tan poco sentido común. El consenso pluralista- -dice Sartori- -se basa en un proceso de ajuste entre mentes e intereses discrepantes: es un proceso de compromisos y convergencias en continuo cambio entre convicciones convergentes. Lo cierto es que, incluso para la gama más alta de divergencias, la política educativa del PSOE de costumbre se ha situado más allá de los términos del consenso. Ha sido una política educativa impositiva, sectaria, retardataria, amparada en los corporativismos y en la presión sindicalista. Con todos estos precedentes, no extraña que Rodríguez Zapatero se limitase angélicamente a enunciar la posibilidad de un pacto educativo, para pasar enseguida a otra cosa. Para cuando los socialistas españoles quieran desasirse del dogma educativo será demasiado tarde. Ya prácticamente no se ve ningún consenso posible. La calidad, la competitividad y el futuro están en manos de la enseñanza no pública. A lo mejor el pacto educativo de Zapatero consistiría en averiar incluso eso. U ÁNGEL CÓRDOBA histórico, tanto si se dedica al estudio del pasado, tratando de recuperar el contexto para una mejor y mayor comprensión, como si se ocupa en estudiar y analizar el presente, desarrollando su actividad como crítico. Pero el material con el que trabajamos, y en esto se fundamenta la especificidad de nuestra disciplina, tiene un lenguaje distinto al resto de los documentos: un lenguaje plástico muy variable que mantiene un sistema de pensamiento propio y diametralmente diferente al lenguaje escrito. Por eso la Historia del Arte buscará siempre la interpretación del objeto al menos en una doble y fundamental Somos herederos de los debates de los años setenta que buscaban superar los mecanismos de abstracción, descontextualización y demarcación taxonómica que caracterizaban a las disciplinas surgidas en la Ilustración, entre ellas la Historia del Arte. Ésta es la razón por la que el debate hoy se centra en la oportunidad de anteponer o no el criterio estético, es decir, lo artístico definido como una cualidad absoluta, a nuestro campo de estudio. La tendencia cada vez más extendida a dar una definición amplia y muy abierta de lo artístico ha hecho que la Historia del Arte amplíe el campo de trabajo a lo que hemos definido como material visual y así tiende puentes a otras disciplinas afines, respondiendo eficazmente a esa vocación de interdisciplinariedad que hoy preside la investigación en humanidades. En conclusión, hace tiempo que superamos tanto la autonomía estética ilustrada, como el estrecho positivismo decimonónico. Historia e Historia del Arte tienen muchas inquietudes en común, incluso son tan cercanas que comparten una misma palabra en su enunciado, pero son independientes por el objeto de estudio, los métodos y los resultados. Todos aportamos algo al mejor conocimiento del presente y del pasado para una mayor comprensión del mundo, luego todos somos necesarios precisamente desde nuestra especificidad intelectual y perspectivas de análisis. Por eso, sí a la Historia del Arte. PALABRAS CRUZADAS ¿Está mejor ahora la economía, como sostiene Zapatero, que con el PP? LA ECONOMÍA VA A economía española va bien, lo acreditan los datos: 3 por ciento de crecimiento del PIB y medio millón de empleos adicionales al año. Va bien por la fortaleza de su trama empresarial y social, más que por las habilidades de los sucesivos gobiernos. A éstos hay que atribuirles arte y parte, sobre todo por la continuidad de políticas ortodoxas, por la estabilidad presupuestaria y por un reformismo, menos ambicioso de lo deseable aunque por encima de lo que acostumbran en el continente. Hay sombras, fallas y riesgos, pero también luces y consistencia de fondo. La demanda interna revela confianza en el futuro y potencial. Los empresarios invierten, renuevan equipamiento y apuestan por el futuro. Y la ejecución presupuestaria no sufre extravío irremi- FERNANDO G. URBANEJA sible. Falla la demanda exterior, pero más por sus propias dificultades que por demérito local. Las insuficiencias se llaman déficit tecnológico, déficit educativo, déficit de estímulos al ahorro, ineficiencias públicas, algunos agujeros negros en el gasto público y crecientes incertidumbres políticas e institucionales. Pero la trama social cada día está más al abrigo del riesgo político. Hasta hoy la economía sigue fuerte, unas décimas mejor que hace un año, pero también crecen las incertidumbres; además, cualquier situación es susceptible de empeorar. LA SONRISA L P AUPER Oikos, el héroe de los economistas, dobló la esquina y encontró una sonrisa. Era Rodríguez Zapatero. -Buenos días, presidente- -saludó. -Hombre, Pauper- -dijo el líder preclaro- estarás encantado. ¿Por el amor homosexual? -No seas tonto- -le reprochó el cariñoso mandatario- porque la economía va de cine. ¿Por los subsidios? -Que no- -insistió el paradigma solidario- porque crecemos y creamos empleo y somos la envidia de Europa. -La cocina estadística y los frenazos de Alemania, Francia e Italia ayudan a la comparación, es verdad- -admitió Pauper Oikos- -pero la inflación y el déficit CARLOS R. por cuenta corriente... BRAUN- -Un liberal como tú inquieto por el déficit exterior- -ironizó el civilizador armónico. -De no haber otras intervenciones no me preocuparía- -aclaró el economista- pero en el mundo real puede poner fin a un largo ciclo de crecimiento. -No te amargues- -lo consoló el luchador contra el hambre- ¿quieres que te cuente un chiste? -Vale. -Hemos acabado con la televisión de partido. Y los dos rieron de buena gana mientras los tipos de interés los contemplaban, desconcertados. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate vpuig abc. es