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4 Opinión VIERNES 13 5 2005 ABC LA VOZ DEL DOLOR A reacción de las víctimas del terrorismo al debate sobre el estado de la Nación no deja lugar a duda de que este colectivo ha perdido la confianza en el Gobierno de Rodríguez Zapatero. En líneas generales, su discurso y sus sentimientos están cerca de lo expresado por Rajoy, cuya frase sobre la traición a los muertos soliviantó sobremanera a los dirigentes socialistas, que acusaron de infamia al PP. Cabría preguntarle a Rubalcaba, autor del insulto, si piensa dispensar el mismo calificativo a las víctimas de ETA que comparten la opinión del jefe de la oposición. En vez de enfadarse, convendría que el Ejecutivo meditara sobre las causas que lo han alejado de quienes necesitan sentirse apoyados inquebrantablemente por el Gobierno, único consuelo para quienes han entregado lo más valioso que tenían en el altar de la libertad de todos. L PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil LOS PUENTES ROTOS RAS el áspero debate entre Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, la impresión con la que se quedan los ciudadanos es que la situación ha estallado por acumulación de factores explosivos. Y la peor conclusión que puede arraigar en la sociedad es que la letra y el espíritu constitucionales no tenían costuras suficientes para aguantar la presión de una crisis política que hoy ya es nacional. Porque como tal hay que calificar la quiebra de relaciones entre el Gobierno socialista y el Partido Popular a cuenta de la única amenaza directa que sigue sobrevolando la democracia española: el terrorismo. Si la derrota de ETA y cuanto conlleva- -sentido de Estado, prioridad nacional, marginación de los cómplices, firmeza democrática- -han dejado de ser un elemento de cohesión, no será extraño que los ciudadanos piensen que la democracia ha agotado sus existencias para generar proyectos comunes. La crisis es, sin duda, nacionaly antes de caer en la tentación salomónica de repartir culpas por partes iguales sería conveniente que la opinión pública, los ciudadanos en definitiva, hicieran un mínimo ejercicio de retrospección para saber cómo y por qué hemos podido llegar a esta situación. Algo muy grave ha sucedido para que el portavoz parlamentario de la formación política más alérgica a todo lo que significa España- -Esquerra Republicana de Catalunya- -diera al presidente del Gobierno la bienvenida al club de los que piden negociar con ETA. Pudiera pensarse que es una anécdota, pero, en realidad, es una muestra de las categorías políticas que ha impuesto la acción del Gobierno socialista en su primer año de mandato. Incluso aunque tuvieran razón los que piensan que Mariano Rajoy incurrió en un exceso de adjetivos y calificaciones- -otros creen que su discurso fue un ejercicio coherente con la actual situación del país- lo cierto es que su mensaje tenía una razón sustancial sobre el diagnóstico. Hay confusión sobre los objetivos de España, como país, como nación y como Estado. Y hay incertidumbre, cuando no temor creciente, sobre las prioridades y los métodos del Gobierno. Su empecinamiento en no contestar a las preguntas que, insistentemente, le formulaba Rajoy pudo ser una táctica de elusión, pero tam- T Alfredo Pérez Rubalcaba CHEMA BARROSO VALORES ESENCIALES F AMILIA y salud son los valores que los jóvenes consideran más importantes, según un estudio de la Fundación Encuentro. En cuanto a las instituciones y organizaciones, la Monarquía, las ONG y los medios de comunicación encabezan una lista que cierran los partidos, que despiertan un nivel de confianza paupérrimo, lo que debería ser motivo de reflexión de la clase política. Esta radiografía echa por tierra algunos clichés que tienden a señalar la desvinculación de este segmento social de valores que se consideran tradicionales como la familia o la Monarquía. No parece que sea así, pues se trata de elementos sustanciales del esquema socio- político español, fuertemente arraigados en la médula de la opinión pública y que resisten coyunturas desfavorables. bién la prueba directa de la ausencia de respuestas, de la vacuidad argumental a la hora de despejar incógnitas fundamentales que afectan a España y a los españoles. A esta situaciónde crisis se ha llegado porque se han puesto las causas necesarias para provocarla. El segundo proceso constituyente ha comenzado, no porque Maragall lo decidiera con los proyectos de su tripartito, sino porque se está produciendo la implosión del consenso constitucional a causa de una políticadel Ejecutivo orientada a demoler los equilibrios establecidos en 1978. Rodríguez Zapatero eligió a ERC y a IU como socios preferentes en un momento de decisiones históricas (contención del soberanismo, vertebración nacional, reválida internacional) La opción por las alianzas más radicales- -que estarían repudiadas en cualquier democracia europea- -y la determinación de crear un entendimiento con los nacionalismos soberanistas allí donde éstos son proveedores de poder han dado la cara en el debate sobre el estado de la Nación como el programa político de Zapatero para la España de los próximos años. Así, ¿qué consenso puede ofrecer el Gobierno al PP cuando el objetivo estratégico es el arrinconamiento de la derecha democrática, por un lado, y la suplantación de la concordia constituyente por un revisionismo histórico no exento de revancha? Y, sobre todo, el abandono de aquello que abrazaba a izquierda y derecha con más fuerza que cualquier otro interés: el acuerdo antiterrorista. La frase pronunciada ayer por Zapatero- -aunque luego la intentara matizar y exhibiera un tono conciliador en su última intervención de la jornada, ante la evidencia de que sin el PP se puede romper su agenda de reformas constitucionales- -resulta reveladora: Con el PP sólo compartimos el dolor por el terrorismo, pero nada más Nunca una ETA tan débil había conseguido una victoria política tan absoluta. Si Rodríguez Zapatero buscaba tener las manos libres de cualquier vínculo con el PP, ya las tiene. Éxito temible. Ahora debe ser sincero y decir a los españoles con qué instrumentos y con quién va a contar para recuperar la estabilidad perdida y situar a España nuevamente en las coordenadas de aquella nación que encontró su camino en 1978. INMIGRACIÓN: DE ESPALDAS A EUROPA L desbordante optimismo del Gobierno a la hora de valorar el proceso de regularización de inmigrantes se sustenta, entre otros argumentos, en una compleja e ininteligible sopa de números con la que el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, pretende demostrar que sólo quedan en España 100.000 inmigrantes en situación irregular. Asimismo, José Luis Rodríguez Zapatero ha expresado su firme convencimiento, no avalado por informe alguno, de que el plan diseñado por el Ejecutivo no ha provocado efecto llamada pese a que fue anunciado con seis meses de antelación, lo que originó las críticas de no pocos gobiernos europeos, tal como quedó ayer de manifiesto en la reunión de los ministros del Interior del G- 5 (Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y España) Según Caldera, estamos ante un proceso de regularización de inmigrantes sin precedentes en la historia moderna. Parece que no piensan igual nuestros socios europeos. El INE sitúa ya en cuatro millones el número de extranjeros empadronados en España, después de que en los tres primeros meses del año se incrementara en más de 200.000 personas. En términos relativos, la inmigración se acerca al 9 por ciento de la población en España, al nivel de los paí- MALOS AUGURIOS E P ESE al leve repunte económico de la Eurozona, la Comisión Europea se muestra bastante pesimista respecto al comportamiento de la economía que deparará 2005, impresión avalada por el Banco Central Europeo, que ayer mismo mermó dos décimas la previsión de crecimiento para este ejercicio. Estos augurios aportan una nueva luz de alerta al Ejecutivo español, que aún no ha estimado como motivo de preocupación algunos indicadores macroeconómicos (el último, la balanza comercial) que apuntan a una ralentización de nuestra economía. Europa parece estar constipada y España ya empieza a toser. El Gobierno no debe dilatar las reformas que aporten el vigor del que carece. ses de nuestro entorno más próximo. Por eso cobran especial relevancia las declaraciones del ministro francés del Interior, Dominique de Villepin, que considera fuera de lugar la política de regularización masiva puesta en marcha por el Ejecutivo socialista y que ha anunciado que no permitirá la entrada en su país de estos inmigrantes. Lo expresado por Villepin se resume en una idea que debería servirle al Gobierno: No se puede, por un lado, hacer unesfuerzo de integración y, por otro, tener a un país reducido al estado de colador Diagnóstico certero ante una situación que gráficamente se condensa en el mapa de concentración de inmigrantes que ABC ofrece hoy en la sección de Nacional. Desde 1998 a 2004, el itinerario de la inmigración en Españapone de manifiesto un crecimiento exponencial en Madrid y el arco mediterráneo. Existen aspectos claramente positivos en la entrada deinmigrantes, claves para la estabilidad del mercado de trabajo y el sostenimiento demográfico, pero toda regularización masiva demanda cautela en el diagnóstico. Al día de hoy, hablar de éxito supone un ejercicio de alto riesgo, porque la inmigración también obliga a un esfuerzo del Estado en materia de sanidad, educación, vivienda y ayuda social.