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10 JUEVES 12 5 2005 ABC Nacional El presidente Zapatero se dirige a la tribuna de oradores del Congreso para replicar a Mariano Rajoy FOTOS: CHEMA BARROSO Zapatero y Rajoy confirman la quiebra del Pacto Antiterrorista entre acusaciones de traición El PP se desvincula de la estrategia del Gobierno, pero CiU y ERC anticipan el apoyo de los demás grupos Ejecutivo asegura que no negocia con ETA y que no pagará ningún precio político, pero dice que el PP no detendrá la oportunidad de un posible proceso de paz GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. El presidente del Gobierno y el líder de la oposición retrataron ayer dos Españas tan distintas como las dos caras de la luna. Idílica la de José Luis Rodríguez Zapatero, según Rajoy; apocalíptica la de Mariano Rajoy, según Zapatero. Pero todo quedó sepultado por la controversia- -la más dura que se recuerda desde mediados de los años 90- -a propósito de la estrategia para acabar con ETA y la posibilidad de un proceso de paz controversia que dejó- -más si cabe- -herido de muerte del Pacto Antiterrorista suscrito en 2000 entre PSOE y PP. Fue como la celebración de un funeral sin muerto, porque nadie quiso cargar con el peso del cadáver ni con las costas del entierro. Las posturas expreb El jefe del sadas ayer parecen irreconciliables, pero ni Zapatero ni Rajoy quisieron traspasar la línea que marcó la mutua acusación a la otra parte contratante de traicionar el acuerdo. Ninguno dio el paso de darlo por roto, no con la solemnidad que requiere lo que con solemnidad fue suscrito. Y ello fue así porque, aunque Zapatero y Rajoy protagonizaron un choque de trenes tras el que sólo el tiempo dirá en qué estado han quedado las vías, nadie se atreve a descartar que haya que resucitarlo y, en esto, la última palabra la tiene ETA. Si ocurre, no será antes de las elecciones gallegas, pero aun así, si se acepta la tesis de Zapatero de que el Pacto es ante todo un compromiso de confianza se antoja más que difícil. dir ante esta Cámara para explicar los pasos a dar y para solicitar el respaldo de todos los grupos políticos Con estas palabras, fruto de su puño y letra, expresaba su compromiso de involucrar a todos los grupos parlamentarios en ese hipotético proceso, pero adelantaba también que el rechazo de un partido- -aunque sea el más importante de la oposición- no va a detener al Gobierno si tiene la oportunidad de acabar con ETA Zapatero acompañó su declaración con la cautela de que nadie debe hacerse ilusiones, porque la historia de ETA no lo permite y las afirmaciones -reiteradas en varias ocasiones- -de que ETA sólo tiene un destino: disolverse y deponer las armas el fin de la violencia no tiene precio político, pero la política sí puede ayudar al fin de la violencia y no hay ningún proceso de negociación en marcha Aunque sin excesiva confianza, albergaba la esperanza de que estas garantías públicas modularan la postura del PP. No fue así. Su líder no se inmutó y embistió con todo. Cruce de reproches con hemeroteca Rajoy, tras tachar a Zapatero de- -entre otras cosas- taimado y maniobrero acusó al Gobierno de fulminar la Ley de Partidos, deshacer el Pacto Antiterrorista, legalizar a Batasuna, indultar a asesinos, amordazar a las víctimas, pagar un anticipo a ETA permitiendo a sus representantes que se sienten en el Parlamento vasco y traicionar a los muertos para concluir que el Ejecutivo pretende que le cubra las espaldas y bendiga su traición al Pacto No cuente con eso fue la posición que fijó en nombre del PP. Sólo con el respaldo del Parlamento El jefe del Gobierno no esperó en el burladero, sino que citó al de la oposición desde el centro del coso. Entró en materia desde las primeras líneas de su discurso para proclamar que si se diera el caso de abrir un proceso de paz, me comprometo formalmente a acu- La ruptura de la confianza entre el Gobierno y el Partido Popular alcanza también a las reformas territoriales y de la Constitución