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ABC MIÉRCOLES 11 5 2005 Deportes 99 PERFIL Sus datos Nació en Johannesburgo (Suráfrica) hace 31 años, pero a los dos su familia se exilió a Canadá. Elegido por los Suns en el draft de 1996 (número 15) Jugó dos campañas en Phoenix, pero le lanzaron las seis siguientes en Dallas. Esta retornó a los Suns y ha promediado 34,3 minutos, 15,5 puntos, 3,3 rebotes y 11,5 asistencias. En 680 partidos sus medias son 28,3, 12,8, 2,6 y 6,7. Tres veces all star leccionaron en 1996. Tenía por delante a Kevin Johnson y Jason Kidd y no destacaba por nada especial. Así las cosas, le traspasaron a Dallas dos años después. Su salvación. En los Mavericks fue ganando protagonismo y, sobre todo, se desinhibió por completo. Se soltó la melena y, con su pinta de hippie trasnochado, empezó a sentar cátedra. Se convirtió en el mejor embajador del fútbol a ese lado del Océano (el Tottemham le hizo socio de honor y él se declaró admirador de McManaman) y en el líder de los tejanos. Y ahí cavó su tumba. El propietario, Mark Cuban, celoso, dejó de hablarle y le negó la renovación, por lo que volvió a Fénix por la puerta grande y con 65 millones de dólares en el bolsillo. Ayer, en su primer cruce por el título, paladeó su venganza. O quizá no. Al fin y al cabo es un firme defensor del haz el amor y no la guerra... STEVE NASH Único MVP extranjero de la NBA Ha roto moldes al ser elegido mejor jugador de la NBA a pesar de no ser estadounidense, pero también porque ama el fútbol, es comprometido ideológicamente y defiende el no a la guerra Un futbolista frustrado, políticamente incorrecto MIGUEL ÁNGEL BARBERO MADRID. En la NBA cambian las cosas a pasos agigantados. No solo abrió sus fronteras en los 90, importando jugadores y exportando la competición, sino que hace tiempo que las estrellas también son de fuera. El último escalón lo subió el lunes Steve Nash, el único foráneo en ganar el título de mejor jugador (Hakeem Olajuwon ya es estadounidense) y el más políticamente incorrecto. Porque solo a él se le pudo ocurrir mostrar una camiseta con el no a la guerra en pleno conflicto de Irak. El base canadiense recibió el trofeo en los prolegómenos del PhoenixDallas que abría la semifinal del Oeste. Y la escenificación no pudo ser más adecuada, al tratarse de los dos únicos equipos en los que ha militado. Mas si todo quedara en esta reseña poco se explicaría del impacto que ha supuesto este iconoclasta en el baloncesto internacional. Todo en su vida es peculiar, especialmente desde el punto de vista norteamericano. El hecho de que naciese en Suráfrica de padres británicos (su padre, futbolista profesional, emigró a aquellas tierras) y de que a los dos años se exiliasen a Canadá huyendo del appartheid ya les delata como una familia de firmes convicciones. Luego, en el vecino del norte creció con el soccer como extraño aliado. Pero fue a los seis años cuando, tras botar por primera vez un balón de baloncesto, su madre galesa le profetizó que terminaría jugando en la mejor Liga del mundo. Nash con su trofeo MVP REUTERS ¿Brujería? Algo debió haber, pues muchas condiciones físicas no tenía Steve. Su hermano Martin triunfaba con el balompié (ha sido 30 veces internacional con Canadá) y aunque él sobresalía en la Universidad de Santa Clara no se le presentaba un futuro muy halagüeño en los Suns, que le se-