Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 11 5 2005 Cultura 59 Los Galata Derviches y la cantante Sezen Aksu, estrellas de La Mar de Músicas El festival, que se celebra en Cartagena en el mes de julio, dedica un programa especial a Turquía b El festival será escaparate de diversas manifestaciones artísticas como el cine, la literatura o las artes plásticas, que reflejarán la personalidad del país invitado LUIS MARTÍN MADRID. El próximo mes de julio vuelve a desarrollarse en Cartagena la edición número once del festival La Mar de Músicas, una de las mayores citas internacionales que tienen lugar en nuestro país con ese género al que el común del personal conoce como músicas del mundo. El certamen, cuya dilatada existencia ofrece sobradas muestras de haber sabido conjugar el interés artístico de sus carteles con los aspectos turísticos a los que una ciudad como Cartagena no ha querido, ni debe, sustraerse, vuelve a acoger este año un bloque temático que cada temporada se elige a modo de eje central que exponga la filosofía del cartel. Y así, si el pasado año fue Argentina el país por el que se optó para mostrarnos sus muy diversos tesoros artísticos, éste ha sido Turquía, cuna de la música árabe del Mediterráneo oriental, además de un vistoso exponente de la diáspora kurda y- -esto, aunque importante, tal vez menos conocido- -otro de los epicentros de creación de muchas formaciones de música gitana. Urge apuntar, por aña- didura, que el carácter multicultural de La Mar de Músicas volverá, probablemente, a permitir que la audiencia disfrute con otra serie de manifestaciones artísticas que, como el cine, la literatura o las artes plásticas, ayudan a perfilar un retrato aún más ajustado del país que protagoniza esta vez la muestra. Contemporaneidad turca Fiel a un esquema que localiza en el paisaje de Cartagena algunos de sus activos más atractivos, serán los ya familiares espacios del Auditorio Parque Torres y el Patio de Armas los que alberguen las actuaciones de las primas donna de la música turca Sezen Aksu y Aynur. También estará allí la fanfarria de la Trakya All Stars de Burhan Oçal, el grupo Kardes Turkuler y el conocido multiinstrumentista Omar Faruk. Este último concierto tiene un incentivo añadido, pues, como en años anteriores, la Orquesta Sinfónica de Murcia se ha querido sumar al empeño haciendo confrontación sinfónica con la música de este compositor contemporáneo. El festival tiene, asimismo, previsto mostrar cómo es la modernidad de la música de Turquía, a través de una sección que- -exclusivamente en el Auditorio Parque Torres- -acogerá hasta tres propuestas que mezclan la música tradicional del país con las sonoridades electrónicas y el rock. Acuden a ella tres bandas: Mercan Dede, Baba Zula y El grupo Galata Derviches será uno de los representantes de la cultura turca Orient Expressions. Finalmente, escenarios como los del Castillo árabe, la Plaza de la Condesa de Peralta o el Museo Arqueológico de Cartagena, serán testigos excepcionales de las últimas creaciones del violinista Erkan Ogur, el concertista de ney Kusi Erguner, la banda anglo- turca Oojami y el que, posiblemente, sea el ejemplo más interesante y espectacular de la música clásica turca: el concierto de los Derviches Galata; un numeroso grupo de hasta 35 personas que muestran la incontestable religiosidad de la creación sufí. Todas estas propuestas, unidas a ABC las que- -procedentes de cualquier otro lugar del mundo- -el olfato artístico de los responsables del festival haya previsto programar, ofrecen un panorama cultural bien alejado de lo que Eurovisión nos permite imaginar acerca de Turquía cada temporada. Posibilita, sobre todo, que Cartagena vuelva a revalidar la condición de gran escaparate de la música popular, que, desde hace varias temporadas, rivaliza con el de la muestra de similares características que Huesca oferta casi en las mismas fechas, a través del encuentro Pirineos Sur Sara Baras inauguró el Festival de Flamenco de Tokio JULIO BRAVO. ENVIADO ESPECIAL TOKIO. Una de las principales intenciones de los responsables del Pabellón español en la Exposición Universal de Aichi, en Japón, a la hora de elaborar su programa cultural, era destacar lo que tienen ambos pueblos en común. Y no se podía dar mejor en la diana que con el flamenco, un arte que tiene en este país una aceptación tan conocida como insólita, donde la pasión se desborda con más intensidad que en la más veterana peña de Jerez. En Tokio, de hecho, hay 170 academias de flamenco y cerca de una veintena dedicadas únicamente al cante; se editan revistas especializadas en flamenco; hay compañías como la de Yoko Komatsubara, una veterana bailaora y profesora; existe también en la capital japonesa un tablao, El flamenco que en unos meses cumplirá cuarenta años de actividad ininterrumpida, por el que han desfilado las más importantes figuras de nuestro arte, y que ha sido punto de reunión inexcusable Sara Baras DAVID COLL para todos los flamencos que pasaban por la capital nipona. Allí- -recordaba Sara Baras- -he bailado yo delante de Paco de Lucía o de Antonio Gades, que se subió a la silla para ver mejor Ha sido precisamente Sara Baras la encargada de abrir este Festival Flamenco de Tokio, organizado por el inquieto productor Miguel Marín, responsable de los festivales de Nueva York y Londres y que en breve podría extender hasta Australia. Sara Baras ya ofreció el aperitivo del certamen en el propio recinto de la Expo, en Aichi. Tan sólo cuarenta y cinco minutos duraron las tres mil entradas en las taquillas. En Tokio ha sido similar la respuesta del público, que agotó al poco tiempo de ponerse a la venta el papel para los dos primeros espectáculos, los de Sara Baras y Eva la Yerbabuena- -las dos principales figuras femeninas, sin duda, del flamenco actual- Tras ellas, el festival acogerá después las actuaciones del Nuevo Ballet Espa- ñol; el espectáculo que comparten la cantaora Mayte Martín y la bailaora Belén Maya; y se cerrará con una gala en la que intervendrán figuras de la talla de Merche Esmeralda, El Güito o Carmen Cortés. La expectación por ver a Sara Baras, que hacía cuatro años que no bailaba en Japón, no defraudó al público del Tokyo Internacional Forum, que se llenó para ver Sueños en el que Sara comparte escenario con su compañía y con Pepín Serrano- -un bailarín firme y masculino- -como artista invitado. La mayoría femenina era abrumadora. Al concluir, aplausos cálidos, saludos constantes a los artistas desde el patio de butacas, e incluso lágrimas. La artista gaditana ha llegado a este festival pletórica de forma, con su baile cada vez más asentado y más redondo. Tanto en su farruca (buena parte de ella envuelta en un silencio casi religioso, que hace despertar a la bailarina que lleva dentro) como en su soleá destiló danza de muchos quilates. A su zapateado electrizante, del que cada vez abusa menos porque cada vez lo usa mejor, se une ahora su majestuosidad y un señorío que le convierten en en soberana del flamenco de hoy.