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34 Madrid MANIFESTACIÓN EN VILLAVERDE NO A LA VIOLENCIA, SÍ A LA CONVIVENCIA MIÉRCOLES 11 5 2005 ABC (Viene de la página anterior) ron con cuatro detenidos- -todos españoles- tres de ellos menores, según ha podido saber ABC. Dos de ellos portaban armas blancas y al resto se les acusa de los delitos de racismo, xenofobia y lesiones. Tres personas resultaron heridas leves. Intentos de revenar la protesta Grupos de red- skins y de punkies se dejaron ver mediada la protesta. A cierta distancia, un puñado de adolescentes rapados les observaban expectantes. ¡Son del barrio! decían algunos. ¡No! clamaban otros. Un petardazo y una carrera de una veintena de jóvenes que se salieron del recorrido presagiaba lo peor. Golpearon a puntapiés un portal en donde residen inmigrantes. Uno se ha torcido un tobillo se escuchó. Otro momento de inquietud se produjo cuando al paso de los manifestantes desde un balcón varios inmigrantes bailaban risueños. No nos mires. ¡Únete! les invitaron. Pero hicieron oídos sordos. Los gritos y los insultos no se hicieron esperar. Poco antes de llegar a la calle de Villafuerte varias algaradas salpicaron la protesta. ¡Ahora sí que se lía! decían algunas voces. Las carreras de radicales de distinto signo que intentaban reventar la convocatoria provocaron cierta confusión. ¿Qué porque he venido? Porque algunos extranjeros se han adueñado del barrio, porque cobran si quieres que tu hijo suba a los columpios, porque no se adaptan y no respetan nada, porque a partir de cierta hora no hay quien salga... decía María Carmen. Y Manuela. Y Pedro. Desde el otro lado, Gladys, natural de Chile replicaba: Ahora tenemos miedo. Desde el viernes no salimos de casa Marina, una dominicana, agregaba: Han dado palizas a varios amigos y no me atrevo a llevar a mi hijo al colegio. ¡Qué pague el culpable, no los demás! Jóvenes radicales crearon momentos de tensión durante la manifestación La protesta transcurrió entre el cruce de Villaverde y el lugar donde murió Manu Los vecinos de Villaverde se echaron a la calle para reclamar más seguridad y apostar por la convivencia mientras recordaban al joven asesinado. La manifestación recorrió el barrio en un ambiente que la tensión acumulada enrareció varias veces Sólo queremos vivir en paz TEXTO: M. DÍAZ M. J. ÁLVAREZ FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO Lluvia de aplausos María Josefa, la madre de Manu, colocó en el banco en donde murió su hijo el centro de flores, después de guardar un minuto de silencio. Las lágrimas manaban de su rostro. Una lluvia de aplausos cerró la protesta. Ha sido muy emocionante ver la respuesta de un barrio entero solidario dijo su esposo. Un poco más lejos, un centenar de chavales sorprendió a los conductores que circulaban por la carretera de Andalucía, al irrumpir de súbito. En el barrio de San Fermín, los agentes cacheaban a otros. La noche se auguraba larga. MADRID. La carretera de Andalucía que parte en dos Villaverde es una romería a las siete de la tarde, con decenas de vecinos encaminándose al inicio de la manifestación. ¿Dónde va tanta gente? pregunta un señor mayor en un semáforo. Es por el chico que mataron el otro día, ¡para lo que va a servir! le responde una señora. No todo el mundo piensa igual, y miles de vecinos se dan cita para homenajear a Manu mientras reclaman más seguridad y recursos para el barrio, además de pedir que no prenda la mecha de la violencia entre las distintas comunidades. En Villaverde no somos violentos, lo que queremos es que se comprometan con el distrito y las palabras se conviertan en dinero y el dinero, en hechos se escucha por el megáfono de la organización. Nadie puede olvidar que el criminal es dominicano y la víctima, española, pese a que no se ven a demasiados extranjeros en la marcha, quizá aún con cierto temor en el cuerpo tras la tensión que se ha respirado en el barrio estos últimos días. No somos racistas No debemos pagar justos por pecadores, ya está preso, que ahora se haga justicia pide Marina, una inmigrante, precisamente dominicana, mientras denuncia los altercados que ha sufrido estos días una compatriota en un barrio como Villaverde, que nunca ha considerado xenófobo. No somos racistas, como tanto se ha dicho estos días exclama a escasos metros un vecino español, del barrio de siempre La tensión preside los primeros pasos de la manifestación, con críticas a me- dios de comunicación y algunos abucheos a políticos. En todo caso, la seguridad parece garantizada por el impresionante despliegue policíal: las autoridades quieren evitar a toda costa situaciones como las del viernes, cuando unos 200 jóvenes se lanzaron a la caza del inmigrante. La tensión se vive en la cabecera de la manifestación. Detrás, una aparente despreocupación impregna el ambiente. Queremos soluciones ya Más seguridad No a la violencia, sí a la convivencia se van intercalando los gritos de la gente, en los que siempre está presente el recuerdo al joven Manu. Tres furgonetas de la Policía cierran la marcha, que transcurre tranquila, hasta que suena un petardazo a punto de tomar la calle Villafuerte, y varias decenas de adolescentes de-