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ABC MIÉRCOLES 11 5 2005 33 Madrid El 99,8 por 100 de los alumnos de sexto de primaria realizó el examen para diagnosticar el sistema educativo Cuatro detenidos en los leves incidentes durante la protesta que reunió a 4.000 vecinos en Villaverde Los padres del menor asesinado encabezaron la marcha custodiada por un fuerte dispositivo policial M. J. ÁLVAREZ M. DÍAZ MADRID. ¡No más padres llorando! No a la violencia, no ganamos nada ¡Manu, amigo estamos contigo! Más seguridad e inversiones reales ¡ya! fueron algunos gritos coreados ayer por miles de españoles y extranjeros- -en menor número- que se echaron a la calle para expresar su indignación por los últimos incidentes que han sacudido el barrio de Oroquieta, situado en Villaverde. Unidos por los altercados que han convertido la zona en un polvorín, a raíz del asesinato de Manu G. C. de 17 años, a manos de un joven dominicano, y los brotes racistas que surgieron después, provocados por alborotadores que quisieron tomarse la justicia por su mano. temor: ¡A ver cómo acaba esto, siempre hay cuatro que la lían decía Abdil, un marroquí de 16 años. El lugar estaba literalmente tomado por agentes de la Policía Municipal y Nacional, que vigilaba incluso desde el aire, como evidenciaba el ruido de un helicóptero que sobrevolaba la zona. Alto riesgo El despliegue era propio de una manifestación de alto riesgo como la calificó la Delegación del Gobierno. Para rebajar la tensión, se habían eliminado las pintadas de tinte xenófobo que lucían las marquesinas de los autobuses, paredes y fachadas, así como los contenedores. Una enorme pancarta con el lema: No a la violencia. Sí a la convivencia que se exhibía en la cabecera, expresaba el objetivo de la convocatoria, organizada por una docena de asociaciones de vecinos y de comerciantes. La manifestación- cacerolada discurrió por la carretera de Villaverde a Vallecas hasta desembocar en la calle de Villafuerte, el lugar en donde perdió la vida Manu. Pero los ecos de los escasos objetos de cocina que golpeaban apenas se escucharon. El padre del fallecido, Emilio González, sujetaba la pancarta, arropado por los representantes de la coordinadora de asociaciones de Villaverde. Su obsesión: Que nadie manipule la protesta y que no haya brotes de violencia Pocos metros después se unió su mujer, María José Carmona, visiblemente emocionada portando un centro de flores. La tensión contenida se hizo patente desde el inicio. Fue a la llegada de Rafael Simancas, presidente del PSM, y de Pedro Zerolo, concejal socialista del Ayuntamiento de Madrid. La marcha acababa de comenzar y los gritos y abucheos de alguno de los asistentes de ¡Fuera! ¡Fuera! caldearon el ambiente. ¡Venís a salir en la foto o a la caza del voto! espetó un grupo de vecinos. Al final, los incidentes se salda (Pasa a la página siguiente) Hartos de la situación Aunque la cita era a las 19.30, una hora antes la afluencia de público hacia el punto de encuentro- -el Cruce de Villaverde- -presagiaba que la convocatoria iba a tener un amplio respaldo. Adolescentes, jóvenes, familias con sus hijos, ancianos... -unas cuatro mil personas- se disponían a expresar su hartazgo por la situación por la que atraviesan y, aunque hacían lecturas distintas del problema, coincidían en un extremo: No tienen que pagar justos por pecadores Y también, en un Tres de los arrestados eran menores que portaban armas blancas. Tres personas resultaron heridas leves La llegada de Simancas y de Zerolo fue recibida con gritos de ¡Fuera! ¡Fuera! por algunos de los manifestantes La madre del joven asesinado besa la foto de su hijo ÁNGEL DE ANTONIO