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ABC MIÉRCOLES 11 5 2005 Internacional 27 Descanse en paz el Holocausto Alemania dedica un lugar central a la memoria de uno de los mayores crímenes contra la humanidad b El monumento, de más de 20.000 metros cuadrados, despierta los recelos de la mitad de los alemanes, en palabras de una de las impulsoras del proyecto RAMIRO VILLAPARDIENA CORRESPONSAL BERLÍN. Un monumento abstracto pero sobrecogedor llena desde ayer el agujero dejado en el alma de Europa por el pueblo judío exterminado. Alemania encara su crimen dijo ante la obra conmemorativa, en el centro de Berlín, el presidente del Bundestag. Es un monumento para la memoria, de una ausencia que concierne a todos, a fin de que un mal por acción y por omisión no lo sea finalmente también por olvido. Recordamos el mayor crimen cometido por Alemania dijo Wolfgang Thierse en presencia del canciller alemán, representantes de la comunidad judía y las más altas autoridades políticas y religiosas alemanas; amén de la madre del proyecto, la periodista de televisión Lea Rosh, quien hace dos décadas descubrió que, pese a muchas placas locales a judíos alemanes desaparecidos, no había un único lugar que evocase la médula perversa de aquel crimen: la pretensión del exterminio y erradicación de todo un pueblo del Viejo Continente. El monumento recuerda la inmensidad de un océano plomizo de estelas funerarias y ocupa casi 20.000 metros cuadrados. El eje central es un recorrido por los contrastes de una nación: desde el Reichstag, la Puerta de Brandeburgo, Unter den Linden, el búnker donde se se suicidó Hitler, hasta la mo- Un grupo de visitantes caminan por la inmensidad del monumento dedicado a las víctimas judías del Holocausto derna Potsdamer Platz, que da paso al multiétnico barrio de Kreuzberg. Un mar de estelas, del tono gris de las balas y la ceniza, apacible y solemne pero en el que, al penetrar como en un bosque, los bloques funerarios se yerguen, oscurecen la vista, se entrecruzan hasta desorientar y aplastar al visitante en una experiencia de profunda soledad y desazón. Mi deseo es que nadie salga del mismo tal cual entró dijo el embajador israelí, Simón Stein. Ni un nombre o inscripción, ni una imagen religiosa, enormemente simbólico en su ambición de mensaje total, aunque bajo el cementerio, un centro de documentación pone rostro y nombre al vacío. El arquitecto de un proyecto discutido, Peter Eisenman, ha subrayado que éste no es un lugar sagrado, espero que la gente lo experimente en el día a día, atravesándolo camino de sus quehaceres afirmó frente a las críticas a lo abstracto del concepto. Eisenman- -que en Galicia diseñó la Ciudad de la AP Cultura- -insistió en que dentro de un siglo esto estará aquí y nadie preguntará si fue muy tarde para erigirlo Rosh concede que 17 años después, una vez culminado el proyecto, éste aún suscita polémica: La mitad de los alemanes están en contra Pero el monumento a uno de los mayores crímenes de la historia tendrá ya un lugar insoslayable, en el corazón de la nueva Alemania, por los siglos de los siglos. Será controvertido pero ningún país se ha atrevido a tal sinceridad.