Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
26 Internacional MIÉRCOLES 11 5 2005 ABC La menor influencia geopolítica de Rusia y la pérdida de bienestar han resucitado la nostalgia de la era soviética En la URSS se vivía mejor RAFAEL M. MAÑUECO Veteranos de la II Guerra Mundial exhibieron retratos de Stalin en Moscú AP MOSCÚ. De acuerdo con una reciente encuesta, un 58 por ciento de los rusos consideran que Lenin jugó un papel positivo en la historia de Rusia y, por ende, que la revolución bolchevique de 1917 fue un paso hacia el progre- so mientras que sólo un 21 por ciento estiman lo contrario. En cuanto a la figura de Stalin, su popularidad ha aumentado en los últimos años, llegando a contar con la simpatía del 50 por ciento de los rusos, un dato que podría explicar la eclosión de monumentos al sanguinario dictador soviético en los últimos meses. Un 37 por ciento expresaron opiniones negativas hacia Stalin, un porcentaje mucho menor que durante los años de la perestroika liderada por Mijaíl Gorbachov. Los sociólogos explican esta inquietante nostalgia del pasado comunista en el hecho de que la mayoría de la población de Rusia vive hoy mucho peor que entonces. Liudmila, responsable de una pequeña biblioteca, asegura que cuando los comunistas estuvieron al frente del país la medicina y la educación eran gratuitas y se pagaba por la calefacción y la luz una cantidad simbólica Ahora- -añade- con nuestros salarios es imposible llegar a fin de mes, y menos aun disponer de asistencia sanitaria o enviar a tus hijos a un buen colegio La suerte de los jubilados es incluso peor, sobre todo después de que el pasado mes de enero les retirasen los privilegios heredados del viejo régimen. Nuevas fortunas La indecente ostentación de los nuevos ricos rusos contribuye a atizar aun más el descontento social. Los gerifaltes del Partido Comunista vivían muy cómodamente durante la etapa soviética, pero eran más discretos y sus prebendas desaparecían con la pérdida del cargo o la jubilación. Hoy, junto a los fastuosos restaurantes de moda de Moscú o las tiendas de ropa de marca siempre hay una hilera de coches de las gamas más altas, que contrastan con un país incapaz de llegar a fin de mes El recuerdo de la antigua gran potencia hace también volver la mirada hacia atrás a los ciudadanos rusos. Pese a la escasez de artículos de consumo, e incluso a veces de alimentos, antes vivíamos más felices reconoce Piotr, un hombre de unos cincuenta años que se gana la vida como taxista pirata. Ahora hay de todo en las tiendas, pero de poco nos sirve porque no tenemos con qué comprarlo asegura. Desde el Kremlin, por sincera devoción o movido por impulsos populistas, el presidente Vladímir Putin ha dado visibles muestras de compartir la añoranza de la URSS. En los últimos días se han fomentado los eventos de exaltación patriótico- soviética, como el desfile de la victoria del pasado lunes. Eso también explicaría por qué todavía no se ha decidido cerrar el mausoleo y enterrar el cadáver momificado de Lenin.