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18 Nacional LA POLÉMICA TERRITORIAL MARTES 10 5 2005 ABC MORIR O MATAR a clasificación de despropósitos populistas tiene en estos momentos un líder indiscutible, José Bono. Este político ha hecho otros méritos para puntuar en ese ranking, pero hace unos días rompió todas las marcas con la frase más espectacular que haya podido articular un ministro de Defensa: prefiero morir a matar Nadie ha movido una pestaña, ni mucho menos sugerido su dimisión por este deseo que destruye la esencia de las funciones del ejército. Y es que esta incongruencia de un jefe de los ejércitos que llama a la renuncia al combate encaja perfectamente en el pacifismo de salón propio del Gobierno, tan atractiEDURNE vo para una buena parURIARTE te de los ciudadanos. El propio Zapatero completaba a Bono con ese canto del Nunca más que pronunció en Mauthausen. Ya saben, nunca más al totalitarismo, al fascismo, al nazismo... y a las guerras. Y eso que iba a celebrar una victoria militar, de una guerra en la que millones de soldados mataron, no sólo murieron, para derrotar a los nazis y, entre otras cosas, liberar a los prisioneros de los campos de concentración; su no a la guerra jamás lo hubiera logrado. Y, sin embargo, ese discurso funciona perfectamente en España. Porque contiene todos los ingredientes que el ciudadano quiere oír, o, más bien, no oír. Deseamos la paz y gritamos no a la guerra, aunque exista en otro lugar del mundo, aunque millones de personas sean masacradas, aunque mueran por la libertad. Vendemos armas, por ejemplo, a Venezuela, pero proclamamos que no son para combatir. Y cuando enviamos soldados al exterior, van en misiones de paz; y ni siquiera es un eufemismo, porque, si mueren, la indignación no se dirige hacia el ejército enemigo sino hacia el propio, por permitir que un solo soldado muera en combate. Se admite el soldado enfermero, cocinero o ingeniero, pero no el entrenado para matar. Como escribe Michael Walzer (Reflexiones sobre la guerra, Paidós, 2004) cuando se decide una intervención militar, los políticos y gobiernos de hoy no tienen en cuenta los costes y el sufrimiento de la no intervención para los hombres y mujeres del otro país, sino para sus soldados y para ellos mismos, para su posición política en su país. Pero Walzer es demasiado sofisticado para una buena parte de nuestros políticos y la cultura política española. Aquí ni siquiera se plantean esas reflexiones y mucho menos su concepto de guerra justa. ¿Guerra justa? ¿Qué es eso? ¡No a la guerra! ¡Nunca más! ¡Viva la paz! Tenemos un ejército pero hacemos como que no existe. Y cuando no hay muertos de por medio, véase Perejil, incluso nos da la risa. Y el exterior, no nos incumbe. España sigue siendo profundamente aislacionista. Y por eso este pacifismo desconectado de las realidades y la violencia del mundo globalizado es garantía de éxito popular. Hasta para el ministro de Defensa. L El PSOE de Madrid rechaza las reformas de Estatutos que desarmen el Estado Simancas se opone a que Maragall pacte bilateralmente la financiación b La Ejecutiva federal respaldó, con ausencia de Montilla e intervenciones de Chaves e Ibarra, el rechazo a la propuesta de la Generalitat de Cataluña G. LÓPEZ ALBA MADRID. Los socialistas de Madrid, encabezados por Rafael Simancas, sumaron ayer su voz a las de quienes se oponen a reformas del Estado de las Autonomías que busquen o impliquen el desarme del Estado así como a la pretensión de la Generalitat de Cataluña de modificar el sistema de financiación a través de la reforma de su Estatuto y mediante una negociación bilateral, o a cualquier intento de equiparar la diferenciación con el privilegio Estas son algunas de las posiciones fijadas en el documento Un nuevo impulso al Estado de las autonomías que Simancas sometió ayer a la Permanente de la dirección madrileña y que el sábado trasladará a su Comité Regional. Rafael Simancas, máximo responsable de los socialistas de Madrid Sí juzga necesario el PSM la reforma del sistema vigente de financiación, al que achaca más sombras que luces y, en lo que afecta a Madrid, una tendencia penalizadora a esta Comunidad por tener una población numerosa y creciente lo que afecta especialmente a las prestaciones sanitarias. El sistema de financiación debe revisarse defiende el documento, pero añade que no puede ser fruto de la decisión unilateral de una Comunidad autónoma mediante la reforma de su Estatuto ya que la modificación del sistema es una decisión de Estado, fruto del diálogo y el acuerdo general, y no puede establecerse a través de la reforma de un Estatuto concreto o mediante la negociación bilateral entre una sola Comunidad y el Gobierno de la Nación En este punto, los socialistas madrileños sostienen también que el nuevo sistema no puede cal- EFE Contrarios a la revisión general Los socialistas madrileños, según se recoge en este documento, no somos partidarios de emprender un proceso de revisión generalizada de los diversos Estatutos de autonomía iniciativa que no juzgan prioritaria para su Comunidad. Con carácter general, señalan que cuando las reivindicaciones constantes en el sentido del mayor autogobierno busquen o impliquen el desarme del Estado y su Administración Central en su función de garantizar la igualdad de derechos y de oportunidades de todos los españoles, vivan donde vivan, desde Madrid no estaremos de acuerdo cularse a partir del análisis lineal de las balanzas fiscales Por otra parte, la ejecutiva federal del PSOE respaldó ayer el rechazo a la propuesta de financiación presentada por la Generalitat de Cataluña, que fue expresado la semana pasada por una delegación de la misma- -de la que también formaba parte el Gobierno- -a otra delegación del PSC y de la Generalitat. Ferraz: entre todos y por su cauce Aunque el asunto no fue objeto de un debate específico, se pronunciaron en este sentido Chaves, Rodríguez Ibarra, Jesús Caldera, Alfredo Pérez Rubalcaba, Javier Torres Vela y José Andrés Torres Mora. No hubo lugar a controversia por la ausencia del primer secretario del PSC, José Montilla. El criterio fue que es un debate que a todos afecta y entre todos se debe resolver y, además, por los cauces previstos El Gobierno intentará ampliar el consenso para un proceso de paz sin cambiar el Pacto Antiterrorista G. L. A. MADRID. Fortalecer la unidad de todos los demócratas para acabar con ETA será uno de los objetivos del Gobierno en el debate sobre el estado de la Nación que comienza mañana, pero ese objetivo resulta compatible con el mantenimiento del Pacto Antiterrorista suscrito entre PSOE y PP, según indicó ayer el número dos socialista, José Blanco, que dirigió la reunión de su ejecutiva en ausencia de José Luis Rodríguez Zapatero. No vamos a cambiar el Pacto Antiterrorista ni la Ley de Partidos aseguró Blanco, quien subrayó que lo que ha cambiado es el comportamiento del PP que, objetivamente, está en contra de que haya un proceso que conduzca a la paz Además, recordó que desde el principio, hemos querido comprometer a todas las fuerzas políticas en el objetivo de acabar con ETA Izquierda Unida, uno de los socios parlamentarios del Gobierno, adelantó ayer que su portavoz, Gas- par Llamazares, pedirá que el Congreso de los Diputados, sin perjuicio de la vigencia del Pacto Antiterrorista, impulse otros acuerdos que impliquen a todas las fuerzas parlamentarias y tenga como escenario la Cámara Baja y, en su caso, también los parlamentos del País Vasco y Navarra. El número dos del PSOE admitió que otros de los grandes objetivos para este debate es dotar de estabilidad a la acción del Gobierno mediante un amplio acuerdo en las resoluciones que no se discutirán hasta la próxima semana pero cuyos contenidos ya se están negociando. El tercer objetivo es conseguir que el debate sintonice con el sosiego de la mayoría de los españoles que puso en contraste con la oposición crispada del PP.