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6 Opinión MARTES 10 5 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA INOCENCIO ARIAS EMBAJADOR DE ESPAÑA EL DEBATE DE MAÑANA D ADO que el del Presupuesto pasó a ser un debate tecnocrático y oscuro, para economistas y no para ciudadanos, el de mañana- -el del estado de la Nación- -adquiere el rango, más literario que real, de ser el primero entre todos los del año. Una ocasión para que, en la escenificación bipolar que define nuestro sistema político, José Luis Rodríguez Zapatero pueda hablarnos de lo bien que marcha el negocio nacional y Mariano Rajoy pueda prevenirnos de su quiebra inminente. Ninguno de los dos tiene la razón y habla desde la sabiduría o, si se prefiere, ambos la tienen y predican desde la distancia que marca vivir en La Moncloa o, aunque no sea a mucha disM. MARTÍN tancia, en un chaletito alFERRAND toburgués de una urbanización de lujo. La realidad, que en ocasiones duele, no es fácil de percibir en el irreal mundo del poder, en el que las puertas se abren solas. Si dejamos a un lado lo económico, aún siendo mucho dejar, España no va bien y, sin necesidad de aplicar el microscopio del análisis, se observan disfunciones y carencias impropias de una Nación que, autotitulándose democrática, parlamentaria y representativa, ofrece el continuado y lamentable espectáculo de su desmembración, lejos de una verdadera separación de los poderes del Estado y demasiado cerca de los caciquismos regionales y locales que, en etapas anteriores, marcaron su decadencia. Lo económico, enderezado en los años en que lo gestionó Rodrigo Rato, mantiene su impulso y actúa por inercia, pero desperdiciando la oportunidad de ampliar y perfeccionar lo conseguido por las vías liberales- -con perdón- -de la competitividad y el premio a la iniciativa individual. Zapatero, escaso de discurso, corto de compañías y en clara debilidad parlamentaria, llega al debate de mañana con más limitaciones de las deseables y, como para contentar a sus protectores de ERC, acaba de darse un paseíto por Mauthausen, dramático cementerio en el que fallecieron 6.000 perdedores de la Guerra Civil española, para rescatar el legado republicano como semilla de la España actual. Eso concuerda con las obsesiones del leonés, prolonga las ceremonias frentistas que, con las más diversas formas, arman la política gubernamental de este último año y organiza un debate distinto del que espera la Sociedad, más atenta al futuro de sus hijos que al pasado de sus abuelos. Así puestas las cosas, a Rajoy, cuyo principal encanto es el del sosiego, le fuerzan las circunstancias a reverdecer el estilo aznarí, más hosco y pendenciero, menos convivencial y constructivo, hasta el punto de que el debate sea, sin mucho fondo, una forma de confrontación que sirva a las partes para perpetuar el mal vicio de las dos Españas. Una sobredosis ideológica e histórica que requiere cuerpos muy sanos y almas muy fuertes para soportarla. Los normalitos, por si acaso, ya podemos empezar a gritar: ¡socorro! IRAK AÑO III, LO QUE NO QUEREMOS VER Representante de España en su etapa en el Consejo de Seguridad, el autor analiza la posguerra de Irak y las verdaderas motivaciones de la llamada insurgencia al sembrar de violencia e inestabilidad el futuro de los iraquíes D OS años después y a pesar de los rosados vaticinios de algún dirigente americano, Irak continua sumido en la incertidumbre y sufre ramalazos de inaudita violencia terrorista. Con el abundante rechazo conocido, del que la merma en los resultados electorales de Blair sería una manifestación, la intervención americana y sus razones serán objeto de larga controversia. El veredicto final, con todo, vendrá evidentemente marcado por el rumbo que tome Irak en los próximos años, es decir si continúa inestable, cae en una fatídica guerra civil o se asienta en una democracia digna. Los primeros pasos para lo último se dieron con las recientes elecciones y esto, no el despliegue en el país de los americanos, es lo que ha originado el recrudecimiento de la violencia. Creer a estas alturas que la principal causa de los canallescos atentados de estos días es la protesta patriótica por la presencia de un invasor es estar a la luna de Valencia e instalado en el crónico antiamericanismo tan chic en Europa. Reprochemos a Bush lo que se quiera, pero no confundamos las motivaciones de los que ponen bombas, es decir de los responsables actualmente de que Irak siga sufriendo y no se normalice. ¿Qué objetivo tiene el suicida que causa 64 muertos, un tercio de los de Atocha, cerca de una comisaria, denunciar la ocupación americana o socavar la formación de unas fuerzas del orden locales que traigan la calma? Guste o no, en Irak ha habido unas elecciones razonablemente democráticas. Gran parte de la población acudió a las urnas a pesar de las amenazas palpables de los insurgentes Desoyó masivamente la macabra advertencia de que el que votase sería abatido La celebración de las elecciones en esas circunstancias, al echarse la gente a la calle arriesgando su vida, desnudó a los insurgentes Hasta ahí se podía creer que luchaban contra un invasor. A partir de ahí resulta patente que lo que detestan es la democracia, dado que encarna todo lo que ellos odian: el pluralismo político o religioso, la igualdad de las mujeres... Podemos pensar, si nos reconforta, que Bush es un descerebrado con motivaciones petrolíferas o mesiánicas, pero esto no enerva lo anterior, los insurgentes terroristas ven ya un peligro mayor que el Ejército americano, ven con espanto el florecimiento de un Irak plural y teñido de los aborrecibles vicios democráticos occidentales y eso es lo que detestan. Elocuentemente, en vísperas electorales, Zarqawi, su inspirador, proclamaba que había que luchar contra la democracia porque ésta defendía el derecho a escoger la religión y esto va contra las reglas de Dios Aquí se quitó la careta. Aunque se hagan mohínes puristas, de las urnas salió un Gobierno legítimo con enormes problemas. El primero, la asignación de carteras para intentar englobar a las diferentes comunidades, el segundo será la redacción de una constitución, ¿laica, impregnada de islamismo? después el contencioso kurdo y del petróleo de Kirkuk y, luego, el vital de la reconstrucción del país. Hay índices que han mejorado -Allá donde las potencias celebren el fin de la II Guerra Mundial, allí volveré a estar yo procurando por siempre un encuentro con Bush.