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4 Opinión MARTES 10 5 2005 ABC NO HAY PRISA E percibe un consenso casi unánime sobre la necesidad de equiparar a los dos sexos en el derecho sucesorio que actualmente recoge la Constitución. Partidos y ciudadanos coinciden en estimar oportuna esa reforma de la Carta Magna, para evitar la prevalencia del varón. Pero también es conveniente que se busque el momento más oportuno y que mejor beneficie al desarrollo del complejo procedimiento que conlleva la variación de los preceptos incluidos en el Título II. Tanto Su Majestad el Rey como Don Felipe han insistido en que no hay prisa para acometer esta reforma, toda vez que- -como el Príncipe ha recordado- hay otra generación de por medio Se debe evitar, en fin, mezclar esta reforma puntual con otras sobre las que no existe ningún consenso y que podrían ser presentadas aprovechando la coyuntura. S PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil ANIVERSARIO DE UNA VICTORIA S Constantino Méndez, delegado del Gobierno en Madrid CONTRA EL ODIO L asesinato de un joven en el barrio madrileño de Villaverde ha encendido una aún incipiente llama de xenofobia. Como hace unos años en El Ejido, un crimen ha servidode detonante para elenfrentamiento y el miedo en una comunidad marcada por su elevado índice de inmigrantes. A un lado cunde la inseguridad; en el otro se sufren amenazas. Urge a la Delegación del Gobierno adoptar las medidas necesarias para garantizar los derechos de unos y de otros y evitar que la crisis abierta enVillaverde sea utilizadapor grupos organizados, formaciones que trafican con el odio y a las que hay que perseguir con firmeza. Y nunca alentar con gestos de apoyo como los dispensados en el Bernabéu por algún jugador extranjero- -y de color- -que premió con su camiseta a los que gritaron contra los inmigrantes. E ESENTA años después de la capitulación de Alemania ante los Aliados, la Plaza Roja de Moscú acogió ayer una reunión de dignatarios mundiales muy distinta de la que concentraba periódicamente a la vieja nomenclatura soviética, mientras a sus pies desfilaba un Ejército que mantenía ocupada media Europa. Esta vez, cincuenta jefes de Estado y de Gobierno y representantes de la comunidad internacional han recordado en Moscú la epopeya del pueblo ruso frente a la invasión nazi, una gesta de abnegación jalonada por hitos como Stalingrado o Kursk, donde, a juicio de todos los historiadores, tuvieron lugar batallas decisivas para la derrota de Hitler. Por eso, el pueblo ruso recibió ayer, con justicia histórica y moral, el reconocimiento de vencedores y vencidos, a todos los cuales se refirió el presidente de Rusia, Valdimir Putin, con un positivo mensaje en el que nadie quedaba excluido de los honores de la victoria aliada. Fue, en todo caso, un homenaje exclusivo para el pueblo ruso y que en absoluto es transferible al extinto régimen soviético. La Historia se empeña en su función docente y en situar las emociones y los sentimientos en el lugar que les corresponde, para no solaparse a los hechos objetivos. Cuando este aniversario se convierte en ocasión para contabilizar los millones de muertos causados por la agresión nazi, el rigor histórico debe ser suficientemente audaz para no pasar por alto la cooperación activa del Estado soviético con el nazismo entre 1939 y 1941, prevista en el pacto Molotov- Von Ribbentrop, una entente entre los dos sistemas políticos más criminales de la Historia y convenientemente eludida en los juicios de Nuremberg. En tiempo de perdones y culpas colectivos, como el de Alemania por el Holocausto o el reciente de Japón por las atrocidades en China, falta aún el de Rusia por facilitar al régimen nazi la cobertura necesaria para su guerra relámpago contra Europa occidental y colaborar así en la mayor contienda militar sufrida por el hombre. En 1939, Stalin prefirió aliarse con Hitler antes que con Francia o Gran Bretaña, porque así pudo practicar impunemente la anexión territorial de los país bálticos y de media Polonia, aunque fuera a costa de sacrificar a Europa. Es comprensible que, para muchos países europeos, la Segunda Guerra Mundial no acabara en 1945, sino en 1989, cuando se derribó el Muro de Berlín y se descompuso el imperio soviético. Fue entonces cuando se produjo la liberación definitiva de Europa. No había pasado un año desde la derrota nazi y ya Winston Churchill, en su legendario discurso pronunciado en el Westminster College (Fulton, Missouri) el 5 de marzo de 1946, afirmó: Desde Stettin, en el Báltico, hasta Trieste, en el Adriático, ha caído un telón de acero que atraviesa el continente El presidente de Estados Unidos, George Bush, se refirió durante su visita a Letonia a esta prolongación de los efectos oscuros de la victoria aliada, dibujados en el acuerdo de Yalta, donde la necesidad de vencer a Hitler a toda costa allanó el terreno para la segunda oledada del expansionismo soviético. Fue, el discurso de Bush, una manera de denunciar la caducidad del orden mundial surgido en 1945, justo ahora que Valdimir Putin avanza por una política de influencia regional que va más allá de la razonable proximidad geográfica y económica. La revolución naranja ucraniana no dejó de ser una rebelión pacífica frente a los sesgos sovietizantes de la política exterior rusa. Por eso es importante separar el enaltecimiento que merece el pueblo ruso de cualquier tentación apologista del régimen soviético, el cual ya gozó durante muchas décadas de la coartada antifascista para obtener de los intelectuales europeos, de la izquierda occidental y de algunas democracias pragmáticas la absolución por los genocidios estalinistas. Hay muchas razones para que la cordialidad entre Putin y los mandatarios de las democracias occidentales, especialmente Bush, deba ser reflejo de algo más que la amabilidad de la conmemoración. La experiencia de bloques enfrentados, áreas de dominación, conflictos regionales y tensiones armamentísticas debería enervar cualquier tentación retroactiva y dar paso a una cooperación multilateral basada en la extensión de la democracia y los Derechos Humanos. La mejor forma de celebrar aniversarios como éste es asegurarse de que nunca más se repetirán sus causas. SOBERANISMO JUDICIAL PERSECUCIÓN L Centro de Investigación Biomédica (CIB) de la Comunidad Valenciana recomienda a los fumadores que no presenten allí solicitudes de trabajo. Y como es inconstitucional hacerlo a través de la prohibición, lo hace bajo el inquietante formato de la simple recomendación que, al parecer, no afecta finalmente a la selección del personal. ¿A cuento de qué entonces esa mención en las bases de los concursos? Resulta inaceptable que la condición de fumador sea considerada un demérito para optar a un empleo. Que fumar perjudique la salud no debe generar un fundamentalismo antitabaquista que se lleve por delante la igualdad de oportunidades de los españoles. E L OS planes del tripartito catalán sobre la reforma estatutaria avanzan por un modelo confederal. La propuesta de soberanía tributaria fue un anticipo y ahora el turno le llega al poder judicial, objeto del deseo nacionalista porque representa el único pilar del Estado que aún permanece unitario. El Instituto de Estudios Autonómicos, dependiente de la Generalitat, ha emitido un informe sobre el modelo judicial al que aspiraría el Ejecutivo de Maragall. La propuesta pretende, lisa y llanamente, crear un poder judicial catalán, con los elementos de gobierno interno y función jurisdiccional propios del Estado. El soberanismo judicial que propugna el informe sigue los pasos del Plan Ibarretxe y de las bases de la reforma estatutaria planteadas por el PSC. Se trata de crear un espacio judicial propio para Cataluña (con competencia para los principales nombramientos judiciales) en un sistema de colaboración bilateral- -de tú a tú- -con el CGPJ. Por otro lado, el Tribunal Supremo sería sustituido por el Tribunal Superior de Justicia, los cuerpos de funcionarios no jurisdiccionales dejarían de ser nacionales y se aplicaría a regla- mento la inmersión lingüística. Incluso llega a plantearse la coparticipación de la Generalitat en la concesión de indultos, que hoy es una prerrogativa del jefe del Estado. En la teoría clásica del Estado, la soberanía estatal tiene dos potestades fundamentales: la exacción de impuestos y el enjuiciamiento de los ciudadanos. Si tradicionalmente han sido materias centralizadas se debe a que ambas condicionan, como ninguna otra, la igualdad efectiva entre los ciudadanos. Los nacionalistas y sus consortes socialistas saben lo que hacen cuando proponen esos modelos: situar un techo bajo a los ciudadanos que les impida ver la existencia de un Estado más allá del territorio de su Comunidad. Así, es irrelevante que la soberanía no se declare formalmente, si se acaba ejerciendo en la práctica cotidiana. La proximidad de la justicia al ciudadano y el principio de subsidiariedad, tan eficaces cuando se aplican en un contexto de lealtad constitucional, solidaridad e igualdad, son meras excusas en este caso para forzar el desmantelamiento paulatino del Estado- -en general, y de Derecho en particular- -mediante la quiebra de la unidad jurisdiccional.