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ABC LUNES 9 5 2005 Deportes 105 PRIMERA DIVISIÓN TRIGÉSIMA QUINTA JORNADA ANECDOTARIO DE LA JORNADA LUIS GARDE El Barça, primer equipo que llega a 80 puntos El Barcelona se ha convertido en el primer equipo que logra más de ochenta puntos en una Liga de veinte equipos. El Madrid de la temporada 2000- 01 tenía el récord, con 80 puntos. El Barça ha superado su peor racha (un punto en dos jornadas: 3- 3 al Betis y 4- 2 en Chamartín) con cuatro victorias seguidas: 2- 0 al Getafe, 0- 4 al Málaga, 2- 0 al Albacete y 0- 2 al Valencia. Récord de triunfos a domiclio. El Barcelona lleva 11, como en las temporadas 96- 97, 98- 99 y 2003- 04. El Atlético tiene el récord absoluto de Primera, con trece en la campaña 96- 97. Mestalla, propicio. Allí el Barcelona ha logrado más victorias (28) y ha marcado más goles (113) como visitante en la historia de la Liga. Segundo descenso del Numancia. Diez jugadores de de la actual plantilla ya vivieron descensos a Segunda: Jaime Molina, Tevenet, Palacios, Miguel, Velasco, Pignol, Álvaro Núñez, Ochoa, Pablo Sanz y Graff. Molina ya lleva cuatro: Málaga (1990) Mérida (1998) Las Palmas (2002) y Numancia (2005) Victoria 800 del Español. Ha ganado, al menos una vez, a los 56 equipos a los que se ha enfrentado en Primera. A los que más: Athletic (51) Valencia (43) y Sevilla (40) El Español es el equipo con más derrotas de Primera (878) Luccin y Coloccini luchan por la posesión del balón REUTERS El Atlético se cae con un soplo Los rojiblancos aguantaron hasta que recibieron el primer gol y luego se desplomaron con estrépito ante un Deportivo que supo reaccionar DEPORTIVO ATLÉTICO DE MADRID 2 0 ASÍ JUGARON DEPORTIVO Munúa: regular. Manuel Pablo: bien. Coloccini: regular. Andrade: bien. Romero: regular. Sergio: bien. Duscher: regular. Víctor: mal. Valerón: notable. Munitis: regular. Xisco: bien. Fran: bien. Capdevila: bien. Acuña: sin calificar. El técnico: Javier Irureta. Notable. Excelentes los reflejos desde el banquillo aunque se ganara la bronca desde la grada quitando a Xisco. Bien los cambios y buena segunda parte, con capacidad de reacción en el partido. Lo mejor: La entrada en juego de Valerón, que decidió el choque junto con Fran. Lo peor: La primera parte, un tanto apática. Cierta desidia de Víctor. tivo, que han sido muchas esta temporada, sirvieron para que el Atlético encontrase espacios y una posesión de balón suficiente para crear algo de juego. No mucho porque tiene poco, pero sí para nivelar el encuentro. La actividad de los gallegos no fue incesante, pero tienen a Valerón, que supo lanzar a Xisco, por lo que el chaval remató mucho, aunque encontrando siempre a Leo Franco, que está siendo el mejor del Atlético en este tramo final. El portero argentino le amargó la noche al ariete local, que no encontró red en todo el encuentro. En el Atlético, muy poquito: apenas la conexión entre Ibagaza y Núñez, que como los ATLÉTICO DE MADRID Leo Franco: bien. Molinero: regular. Pablo: regular. Perea: regular. Antonio López: regular. Luccin: mal. Colsa: mal. Jorge: mal. Ibagaza: regular. Núñez: regular. Fernando Torres: mal. Aguilera: mal. Braulio: mal. Sosa: mal. El técnico: César Ferrando. Mal. Ni siquiera dejandole respiro funcionó el equipo, que parece que estuvo más pendiente de la Copa que de otra cosas. La segunda parte fue lamentable. Lo mejor: Las paradas de Leo Franco en la primera parte. Algunos detalles de Núñez, pero solo en la primera mitad. Lo peor: No funcionó el ataque y el equipo se rindió muy pronto. dos son chiquitos y rápidos, se entendieron en los desmarques, amagos y demás añagazas para burlar a los defensas. De Torres, que tiene en los últimos partidos un cierto rictus amargo en el rostro, producto probablemente de la enésima decepción en una nueva temporada, no se tuvo noticias. Deportivo (4- 2- 3- 1) Munúa; Manuel Pablo, Coloccini, Andrade, Romero; Sergio, Duscher; Víctor (Acuña, m. 83) Valerón (Capdevila, m. 81) Munitis; y Xisco (Fran, m. 66) Atlético (4- 2- 3- 1) Leo Franco; Molinero, Pablo, Perea, Antonio López; Luccin, Colsa (Aguilera, m. 64) Jorge, Ibagaza (Sosa, m. 72) Núñez; y Fernando Torres (Braulio, m. 66) Árbitro Daudén Ibáñez, del Comité aragonés. Tarjeta amarilla a Molinero, Xisco y Perea Goles 1- 0, m. 54: Luccin, en propia puerta. 2- 0, m. 81: Capdevila JOSÉ MANUEL CUÉLLAR En el tramo final de la Liga abundan partidos de este corte. De esos que uno sale de casa para jugarlo, para verlo o para arbitrarlo con la cara ojeriza, el estómago pesado y la cabeza puesta en la rubia de la película del mediodía. Es decir, que se está, pero no se está. Y es que lo más que se jugaban el Deportivo y el Atlético eran una plaza en la Intertoto y un pequeño resquicio para llegar a Europa de forma directa, un destello de luz que ni ellos mismos, unos y otros, se creían. Así salió el partido. Con cierto empeño de algunos, los que menos suelen jugar (Xisco y Núñez, por ejemplo) y una buena parte de condescendencia en el resto. Al menos, las legañas del Depor- La mente en la Copa Con este panorama, el partido no fue lucido, aunque tuvo un aire digno, más que nada porque el Deportivo deja jugar y si al Atlético le dejan maniobrar (sobre todo a Ibagaza) algo es capaz de hacer, aunque sea muy de vez en cuando. El pequeño toma y daca se decidió a tono con el partido, en un gol en propia meta. Se fue Munitis por la izquierda, con ese correr mecánico que tiene, y su centro lo desvió Luccin a la red propia. Fue recibir el gol y el Atlético se desencuadernó en un solo segundo. Pudo Víctor sentenciar y los gallegos ya llegaban como Pedro por su casa, como si el rival se hubiese difuminado. Y es que se había difuminado. Fallaba Pablo, fallaba Ibagaza, llegaba tarde Perea... todo cosas muy raras e inusuales. Y para colmo de males atlético apareció Valerón. Le dieron un metro, o dos, y fue suficiente. Balones por aquí y por allá y Xisco siempre a punto de marcar, hasta que Irureta quitó al ariete y se ganó una pita tremenda por parte de la grada. Ferrando hizo algo similar, mandó a la caseta a Torres e Ibagaza pensando en la Copa, pero quitando papeletas para nivelar el partido, que cada vez estaba más en los pies y en la cabeza de Valerón y del Deportivo. Irureta había metido en el campo a Fran y con eso más la fe adquirida por el gol fue suficiente para que el Deportivo creciese y el Atlético se empequeñeciese, y mucho. Lo peor para los rojiblancos no fue eso, sino que en vez de reaccionar el equipo se hundió. Acabó encerrado, recibiendo el segundo gol en una buena internada de Munitis rematada por Capdevila, y pudo acabar goleado dando una sensación realmente penosa. Es decir, lo de casi siempre fuera del Vicente Calderón.