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ABC LUNES 9 5 2005 89 El presidente de Enagás dice que no aporta nada limitar a menos del 5 %l a participación de inversores financieros Las prejubilaciones de los 3.983 empleados de Izar afectados por el ERE costarán 1.108 millones de euros Desestimada una demanda de Toyota por plagiar el emblema No todo son éxitos en la trayectoria de Geely, que fue demandada por el gigante japonés Toyota hace ahora dos años. Aunque la marca nipona acusaba a su competidor chino de plagiarle el emblema y le reclamaba casi 14 millones de yuanes (1,3 millones de euros) un tribunal de Pekín desestimó esta denuncia en noviembre de 2003. De todas maneras, estos pleitos suelen ser bastante habituales en la industria automovilística china, donde abundan los coches que, sospechosamente, se parecen demasiado a otros modelos europeos, americanos o japoneses. En este país donde el pirateo está a la orden del día, los vehículos de Geely tampoco son una excepción, como demuestra el Maple Gale Wind, similar al Citroën ZX. Copiados o no, la firma de Zheijang tiene previsto lanzar en los próximos cinco años 20 nuevos automóviles, algunos de los cuales pretende comercializar, a través de un importador portugués, en Europa y África, posiblemente en la antigua colonia lusa de Angola. Antes de dar ese salto internacional, Geely necesitará cumplir la normativa de homologación que exige la Unión Europea, que, tras la oleada de coches japoneses y coreanos en el pasado, podría verse de nuevo inundada de vehículos asiáticos, esta vez chinos. No en vano, la industria automovilística del coloso oriental creció el año pasado un 15 al fabricar 5,2 millones de modelos, por lo que ya aspira a desbancar a Alemania para convertirse en el tercer productor mundial, tras Estados Unidos y Japón. PABLO M. DÍEZ para vender coches a unos precios contra los que no puede competir ningún rival? La razón, que demuestra una vez más la sagacidad de su máximo responsable, no hay que buscarla en los ínfimos sueldos mensuales de sus trabajadores, sino en la estratégica ubicación de sus fábricas en el amplio territorio chino. Y es que las tres plantas de Geely se hallan muy cerca de los cientos de talleres e industrias auxiliares que, desde la provincia de Zheijang, suministran la mayoría de los componentes de los vehículos a las grandes marcas inter- nacionales de todo el mundo. Así, la empresa compra dichas piezas y luego las ensambla a unos chasis de fabricación propia que, sospechosamente, se parecen bastante a los últimos modelos que explotan Volkswagen, Citroën o Toyota. Con este método, Geely se ahorra los costes de diseño, producción e investigación y se dedica simplemente a ir juntando las partes surtidas por los proveedores. Motores de baja potencia Aunque no destacan por su estilizada línea ni por su lujoso interior, este fa- bricante chino vende, bajo las marcas Geely y Maple, varios modelos con motores de escasa potencia como el Haoqing, el Gale Wind o el Bello Leopardo dirigidos a todos aquellos que no disponen de un presupuesto demasiado elevado para comprarse un coche. Satisfaciendo la demanda del público con menor poder adquisitivo, dispuesto a endeudarse para poder darse el lujo de conducir un utilitario, el grupo Geely ha labrado su fortuna en muy poco tiempo y ha hecho honor a su nombre, que en chino significa buena suerte