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ABC LUNES 9 5 2005 63 Cultura y espectáculos Van Morrison, el León de Belfast publica su álbum número cuarenta Magic time un nuevo disco en la larga y genial discografía del irlandés debería llegar a las tiendas de todo el mundo el último trabajo de Van Morrison, otro derroche de lirismo y emoción. Tecnología punta del corazón MANUEL DE LA FUENTE MADRID. El próximo 31 de agosto ingresará de pleno derecho en el club de los felices sesenta, la selecta hermandad que acoge a todos esos viejos rockeros que, afortunadamente, nunca mueren. Nacido, pues, bajo el signo de la inteligencia y el comercio, Virgo, regido, ya saben por Mercurio, Van Morrison, el irlandés que pasó de la taberna a la galerna, se dispone a estrenar nuevo disco, Magic time que el lunes 16 de este mes de mayo estará a disposición de los aficionados. El álbum, que hace el número cuarenta de su carrera (discografía oficial y en solitario) de cuyo inicio al frente del grupo Them se cumplen cuatro déb El lunes 16 Medio siglo de filosofía reúne en la fundación March a Muguerza, Thiebaut, Trías y Pardo cadas, contiene una docena de canciones, diez del propio Van y un par de clásicos, aunque según la propia web del irlandés (creada hace escasamente dos meses, www. vanmorrison. co. uk) el número se eleva a trece con la pieza I m confessin del crooner Perry Como. Hasta el momento, el último disco del León de Belfast fue What s Wrong With This Picture? en 2003. Ahora mismo ya es posible aproximarse, otear los nuevos campos por los que discurre y transcurre la música de Morrison, gracias a que en la mencionada web, además de los créditos y las letras (magníficas, pues en ellas prosiguen sus buenas influencias: Yeats, Dylan Thomas, Milton... es posible escuchar un corte de treinta segundos de cada una de las piezas. Y treinta segundos de Van el Terrible son muchos segundos. El álbum se abre con un típico medio tiempo marca de la casa, Stranded (varado, abandonado) en el que sobresale la alfombra de un espumoso piano: Estoy abandonado en el límite del mundo, un mundo que desconozco. Estoy abandonado entre el viejo diablo y el profundo océano A continuación, Van vuelve al terruño para celebrar el Celtic new year el Nuevo Año Céltico, el Samhain, que muchos sitúan en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, horas en las que se abren las puertas a mundos paralelos y períodos de introspección. Hay un paralelismo con lo que sucede afuera; el sol pierde fuerza, hay menos luz y los ritmos de crecimiento de la Naturaleza son más lentos (al menos eso dicen los druidas de Internet) La sección de cuerda de la Irish Film Orchestra completa el cuadro: No te vi cuando ardían las hogueras, no te vi cuando cantábamos el Gloriana, no te vi cuando diluviaba sobre los bosques, pero te veo en la luna, en su blanca palidez y no quieres regresar. Vuelve, vuelve, vuelve a casa por al Año Nuevo Céltico El jefe de los Chieftains, Paddy Moloney, toca el whistle: el silbato. Van Morrison EFE Al clásico compás de rhythm and blues (otro de los terrenos que domina, aunque domina casi todos, salvo el flamenco, que se sepa) llega Keep mediocrity at bay vamos, que no hay que dejarse atrapar por la mediocridad. El diálogo entre la voz de Van y su armónica se encarga de ello. Al final, parece buen momento para ver pasar los trenes de la tarde: Evening train La tecnología punta, con gente como Van Morrison, es la del corazón.