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ABC LUNES 9 5 2005 La sucesión a la Corona 25 Desde la boda, Doña Letizia se sometió a un intenso ritmo de trabajo y aprendizaje; ha puesto todo su empeño en que nadie pudiera poner en duda su idoneidad personal como Princesa de Asturias Una Princesa peculiar TEXTO: ALMUDENA MARTÍNEZ- FORNÉS No ha necesitado Doña Letizia que nadie le dijera que la Corona hay que ganársela día a día. Ni tampoco tuvo que pasar mucho tiempo viviendo en el Palacio de La Zarzuela para comprender que, en su caso, el esfuerzo debía ser excepcional. Mientras que el Príncipe de Asturias llevaba casi toda su vida formándose y preparándose para ser algún día Rey, ante la mirada y el cariño de los españoles, ella tuvo que empezar de cero a los 31 años. Su carrera como periodista de televisión sólo le serviría para que la sociedad conociera su rostro y su voz, para que supiera que era una mujer profesional y trabajadora y, como mucho, intuyera un carácter disciplinado y voluntarioso detrás de su brillante carrera. Pero ello no presuponía nada más. Si reunía o no las condiciones que los españoles esperan de una Princesa de Asturias y futura Reina de España, era algo que debía demostrar ella misma. Para ello contaba con el ejemplo y la ayuda de Su Majestad la Reina, que se volcó con su nuera desde el primer momento; pero la Princesa de Asturias debía adaptar esa referencia a su propia personalidad, a los nuevos tiempos, a su generación y a sus circunstancias, sin desviarse del camino marcado con tanto éxito por Doña Sofía. de los miembros de la Familia Real. Y, en seguida, los corrigió. Empezó así una etapa de extrema prudencia y discreción que no dejaba vislumbrar todavía su peculiar forma de ejercer como Princesa de Asturias. Pero fue poco después de su boda con el Heredero de la Corona cuando Doña Letizia empezó a dejar ver ese estilo personal que respondía a lo que Don Felipe esperaba de ella: el matrimonio, había dicho el Príncipe, me permite incorporar un valor, un activo, a mi trabajo Consciente de que ser Princesa no significa estar a la espera, sino prepararse para cuando sea Reina, y deseosa de ser una persona útil, Doña Letizia se sometió a un intenso ritmo de trabajo, con más de 220 actividades oficiales públicas al servicio de la Corona, desde que contrajo matrimonio. El reto que el Príncipe de Asturias le había planteado a mediados de 2003, cuando le pidió formalmente que se casara con él, no se limitaba a compartir una vida familiar, sino también una vida profesional, un proyecto personal y político para servir lo mejor posible a España En definitiva, ambos formarían, además de una familia, un equipo de trabajo Nueva responsabilidad Con el mismo interés e ilusión que dedicaba a su trabajo en su vida pasada, pero consciente de la importancia de su nueva responsabilidad, Doña Letizia empezó a prepararse concienzudamente cada acto de su nueva agenda, así como a documentarse a fondo sobre los países que han visitado. Sin conformarse con ser una mera acompañante del Príncipe de Asturias, Doña Letizia empezó a implicarse intelectualmente en su cometido, a recabar información de primera mano, a preguntar a sus interlocutores y a apuntar notas en sus papeles. Era la Princesa trabajadora y útil que empezaron a descubrir los españoles. Sometida a la presión Acostumbrada a los madrugones y a las largas jornadas laborales como periodista, su nuevo cometido no le supondría un sobreesfuerzo físico. Sí le costaría, sin embargo, afrontar la enorme presión a la que se vio sometida desde el primer momento, cuando se convirtió, de la noche a la mañana, en el principal foco de atención. Una presión que la llevó a perder ocho kilos en poco más de un año, a pesar de demostrar un gran apetito. Come como una lima respondía Don Felipe a quienes sugerían que la Princesa padecía algún trastorno alimentario. Mantener la agenda Ahora, Doña Letizia podría tener que renunciar al intenso ritmo de trabajo, aunque ella intentará mantener su agenda en su nuevo estado. En cualquier caso, serán los médicos quienes determinen qué tipo de vida debe llevar y es posible que la Princesa deje de acompañar a Don Felipe en algunas ocasiones y en los largos viajes. La Princesa no sólo inicia una etapa de enorme importancia en la vida de cualquier matrimonio, sino que en su caso también es fundamental para España, ya que el hijo que espera será garantía de la continuidad dinástica. Etapa de prudencia Muy pronto descubrió que algunas de sus reacciones o gestos espontáneos, habituales en gran parte de la sociedad española, no encajaban en lo que se esperaba En algo menos de un año, Doña Letizia ha asistido a más de 220 actividades oficiales