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24 La sucesión a la Corona LUNES 9 5 2005 ABC UN AÑO DE APRENDIZAJE Doña Letizia tenía que encontrar su estilo propio y confió su imagen a algunos modistas españoles que fueron los que sabiamente supieron aconsejarla y convertirla en una Princesa moderna, trabajadora, sencilla y siempre correcta El estilo de Doña Letizia dio después de su primera aparición pública como prometida del Príncipe de Asturias, el vestir de Doña Letizia ha ido de menos a más, que es como debe progresar toda evolución. De menos, porque polémico y criticado fue el traje pantalón blanco de Giorgio Armani que lució el día de su pedida de mano en El Pardo. Entonces muchos vieron como un feo a la moda española que la que iba a ser esposa de Don Felipe se decanta- Añoyme TEXTO: BEATRIZ CORTÁZAR ra por un diseñador extranjero para un acto tan señalado. Pero la Princesa en seguida captó el mensaje y ya nunca más usó a los de fuera para los grandes acontecimientos de dentro. Doña Letizia tenía que encontrar su estilo propio y confió su imagen a algunos modistas españoles que fueron los que sabiamente supieron aconsejarla para convertirla en la mujer que hoy es, una Princesa moderna, trabajadora, sencilla y siempre co- Con altos tacones, en las galas deja a un lado la imagen profesional para realzar su figura con sedas, pedrerías, encajes, terciopelos y bordados rrecta, como cuando posó meses antes de su petición de mano en la Casa de ABC. De todos a los que ha recurrido, dos han sido los más asiduos en su guardarropa: Lorenzo Caprile para las grandes recepciones, y Felipe Varela para los sastres de día. Miguel Palacio y Adolfo Domínguez también figuran en esa lista. Porque hay dos imágenes claras de la Princesa. De día recurre a los trajes de chaqueta, con falda o pantalón. Las primeras suele llevarlas con algo de evasé y con un largo justo a final de la rodilla. La Princesa tiende a combinar todo, desde los zapatos a los bolsos (aquí varía entre los de Loewe, YSL, Chanel, o del propio Varela) dando a veces una imagen demasiado perfecta y con cierta falta de improvisación. Retrato oficial Pero está claro que en su intención está la de no llamar la atención. Así se vio en el retrato oficial que se hizo, donde posa con un sencillo traje de color hueso y unos discretos pendientes en forma de flor. Es la imagen oficial de la Princesa de Asturias, pero también podría ser la de una alta ejecutiva de una empresa. Maquillajes suaves y muy pocas joyas son otras de sus manías. Para la noche todo cambia. Desde que Doña Letizia des- lumbró en Noruega con un vestido rojo de aire hollywoodiense firmado por Caprile, el modista madrileño ha sido el elegido para otras ocasiones de igual realce. En esas recepciones la Princesa luce todas sus condecoraciones y las joyas de la Corona, que combina con el color de sus vestidos. Con altos tacones de más de diez centímetros, en las galas deja a un lado la imagen profesional para realzar su figura real con sedas, pedrerías, encajes, terciopelos y bordados. Su extremada delgadez también ha influido en el vestir y puede que por esos comentarios últimamente la Princesa lleva siempre manga larga y nada que le marque la silueta. Sólo cuando pasea con Don Felipe en sus románticas escapadas en solitario es cuando realmente se relaja y deja los taconazos y la rigidez de los sastres para volver a las bailarinas, los vaqueros y los jerseys cómodos. Desde hace unas semanas ha modernizado su lacia melena: se ha cortado el flequillo y ha permitido así que se vean mejor sus ojos verdes. Vestida de Armani, en la petición de mano I. GIL Caprile la vistió de gala la víspera de la boda ABC Muy jovial, en la Casa de ABC ABC Con Doña Sofía, en un momento distendido I. GARCÍA