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ABC DOMINGO 8 5 2005 Cultura 69 Lo amaban todo de España, era una pasión moral Stephen Koch aprovechó la presentación de su ensayo en Nueva York no tanto para abundar en la tesis que llevó a la ruptura entre Hemingway y Dos Passos- -dos escritores que se admiraban mutuamente y que se hicieron amigos en Europa durante la Primera Guerra Mundial- el caso Robles como para hacer hincapié en la forma en que sus experiencias en Europa y en España- -su paraíso roto -forjaron su personalidad y su arte, su modernismo Mientras ambos celebraron la llegada de la República, para Hemingway, una muerte -la de Robles- -no era importante, para Dos Passos, fue la piedra de toque. Amaban, dijo Koch, todo: el Greco, Cervantes, Picasso, la comida, la luz Hasta el polvo del camino. Para ellos, España se convirtió en una pasión moral. España era todo lo que Estados Unidos no era. España aliviaba una sed que Estados Unidos no podía satisfacer. Veían historia, relaciones, rituales, un conjunto de creencias, un despertar, un mundo de posibilidades que no veían en su país. También un sentimiento trágico de la vida que les embaucó de forma diferente, pero que también llevó a España al despeñadero. Histórica imagen de Alberti, Dos Passos, Hemingway y María Teresa León tomada en Valencia en 1937 ABC La historia del asesinato que terminó con la amistad de Ernest Hemingway y John Dos Passos llega a EE. UU. El caso Robles alejó al autor de Manhattan Transfer del izquierdismo ciego b Hemingway se tragó el infundio de que José Robles era un espía fascista, mientras que Dos Passos defendió a su amigo, buscó su paradero y la causa de su muerte ALFONSO ARMADA. CORRESPONSAL NUEVA YORK. La guerra civil española sigue siendo fuente inagotable de escritos y ajustes de cuentas políticos y literarios. El ensayista Stephen Koch presentó el pasado jueves en el Instituto Cervantes de Nueva York su libro The breaking point. Hemingway, Dos Passos and the murder of José Robles una nueva indagación en el asesinato de una figura secundaria de la República y cómo el caso envenenó la amistad entre dos de los principales novelistas estadounidenses del siglo XX: Ernest Hemingway y John Dos Passos, dos enamorados de España a los que la guerra y sus excesos afectaron de forma inversa. El libro de Koch, dedicado a la recientemente desaparecida Susan Sontag, llega a las librerías estadounidenses cuando apenas se ha secado en España la tinta de Enterrar a los muertos la prolija y detallada investigación que Ignacio Martínez de Pisón hizo del mismo asunto. En ambos libros, que paradójicamente muestran dos estilos- -el de Koch juega a la recreación literaria, el de Pisón opta por el reportaje más ceñido a los hechos- se llega a la misma conclusión: el asesinato de Robles representó el principio del fin de la amistad entre los dos prosistas que iban a colaborar en el guión de Tierra española la película del holandés Joris Ivens, sobre la guerra civil. Ya en los primeros compases queda- Hemingway entrevista al capitán Wolfe, del batallón Lincoln, en mayo de 1938 ron claras dos visiones que acabarían enfrentándose. Como recuerda Martínez de Pisón: Hemingway quería que el filme se centrara en la campaña militar, Dos Passos en los problemas de la gente. Dos Passos estaba más interesado en la revolución social, Hemingway en el aspecto más aventurero. Dos caracteres, dos actitudes ante el arte y la existencia. El comunista José Robles, hijo de una familia aristocrática y monárquica, y John Dos Passos entablaron una amistad duradera tras conocerse en un tren nocturno entre Toledo y Madrid en 1916. Traductor al español de Manhattan Transfer la novela cumbre de Dos Passos, Robles dejó sus clases en una universidad de Estados Uni- ABC dos y se puso al servicio de la República, pero fue asesinado en 1937 en Valencia tras ser detenido por la policía secreta soviética y sus aliados españoles. Mientras Hemingway dio crédito al bulo de que Robles era un espía fascista, Dos Passos jamás puso en duda la honestidad de su amigo e hizo todo lo posible por averiguar el paradero y la El comunista José Robles, de familia aristocrática, y Dos Passos entablaron una amistad duradera tras conocerse en un tren causa de su muerte. En la estela de George Orwell, con quien coincidió en Barcelona, Dos Passos vivió en España el conflicto entre el concepto marxista de estado totalitario y el concepto anarquista de libertad individual El caso Robles le alejó del izquierdismo ciego y llevó al traste su amistad con Hemingway. En su poco amable crítica del libro de Koch, aparecida el pasado 17 de abril en el suplemento literario del New York Times Dorothy Gallagher acusa al autor del Punto de ruptura de apoyarse demasiado en fuentes secundarias y de carecer de informaciones nuevas, y de que su pretensión de animar la historia mediante su escritura a menudo cae en un estilo que parece propio del cómic. Aunque destaca que Koch suma lo que pocos en su tiempo y muchos ahora saben: El interés de Stalin en la guerra era para evitar la revolución social en España, y así mantener abiertas sus opciones para una alianza o bien con Hitler o con las democracias Martínez de Pisón, por su parte, sigue la pista de la policía política soviética en Valencia, sus checas y la colaboración de figuras tan temibles como Loreto Apellániz García, quien muy bien podría haber estado directamente involucrado en el asesinato de José Robles, y quien acabaría siendo fusilado por las tropas de Franco.