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42 Madrid DOMINGO 8 5 2005 ABC Tras el último encontronazo entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz- Gallardón, resumido en la imagen de frialdad y distanciamiento tomada el 2 de mayo en la Puerta del Sol, en el PP hay unanimidad: esto no beneficia a ninguno de los dos Juegos peligrosos TEXTO: MARIANO CALLEJA MADRID. Si Alberto Ruiz- Gallardón acudió triste el 2 de mayo a la recepción oficial de la Puerta del Sol, por las declaraciones del vicepresidente primero de la Comunidad en ABC, en las que pedía al alcalde que no se dejara usar tanto por el Gobierno del PSOE en su estrategia para aislar a la Comunidad de Madrid, hubo otra persona que no disimulaba su alegría al ver la bronca que se estaba montando una vez más entre el regidor madrileño y la presidenta regional. Rafael Simancas y los suyos se frotaban las manos, pero fue el portavoz del PSOE en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien elevó la polémica al escenario nacional al arremeter contra la presidenta madrileña en una rueda de prensa convocada en la Cámara Baja. Por si había dudas quedó demostrado que el objetivo del PSOE se llama Esperanza Aguirre, cabeza visible de la Comunidad de Madrid, donde los socialistas no gobiernan desde hace más de una década y donde las elecciones se ganan o se pierden siempre por unos pocos miles de votos. Mientras, en la calle de Génova se planteó una pregunta: ¿A quién beneficia el enfrentamiento entre Aguirre y Ruiz- Gallardón? La respuesta fue inmediata: a ninguno de los dos. Aún más, políticamente, no aporta nada al PP. Mariano Rajoy decidió hablar con la presidenta y el alcalde, por separado, el mismo 2 de mayo, para llamarles al orden y pedirles que dejaran de escenificar tan a las claras y de una manera tan virulenta sus diferencias. Estaos quietos, al menos hasta que pase el debate sobre el Estado de la Nación, previsto para los próximos días 11 y 12 de mayo, les advirtió. Y es que en ese debate uno de los argumentos que va a emplear Rajoy contra Zapatero es su trato lamentable a la Comunidad de Madrid, con su política loca y miope Efectos inmediatos La instrucción de Rajoy para que se cortara la polémica tuvo un efecto inmediato. Primero, con la rueda de prensa del alcalde el pasado miércoles, que pese a la gran expectación creada, no se empleó para poner más leña al fuego, sino para enfriar el rifirrafe con una llamada al entendimiento y una apelación a seguir la línea política marcada por Rajoy. Es decir, nada que no pudiera ser asumido por Aguirre. La presidenta cerró la cuestión con una respuesta de 24 segundos, cronometrada, en la que se mostró de acuerdo con todo lo dicho por el alcalde, sin añadir ni un solo matiz. Pero ojo, quien piense que el asunto quedaba zanjado ahí, se equivoca. Faltaba otro capítulo, que desde luego no era menor. Al día siguiente, Rajoy salió en defensa de Gallardón y subrayó que no es cierto que el alcalde se deje manipular por el Gobierno de Zapatero. La semana para Gallardón había sido dura, sobre todo el lunes, cuando su asistencia a la Puerta del Sol tuvo que suponer un mal trago para él tras las declaraciones del número dos de Esperanza Aguirre, corroboradas después por la propia presidenta regional. El alcalde, probablemente, necesitaba que el presidente de su partido pusiera las cosas en su sitio y mostrara su confianza en él de esa forma. Tampoco pasó desapercibido que Rajoy asegurara que tanto Aguirre como Gallardón volverán a ser candidatos a las elecciones de 2007. Y esto lo dice justo cuando muchos llevan días recordando que el responsable de confeccionar las listas electorales en Madrid es precisamente Ignacio González, nombrado presidente del Comité Electoral del PP regional en el congreso de octubre, cuando Aguirre consiguió su objetivo de ser presidenta del partido. En el fondo, el PSOE Detrás de la última polémica entre la Comunidad y el Ayuntamiento, está la denuncia de Aguirre de que Zapatero asfixia y castiga a Madrid. La presidenta regional sostiene su crítica en que el Gobierno ha reducido un 25 por ciento sus inversiones en la región en 2005. El PSOE, en cambio, afirma que las inversiones no sólo no han bajado, sino que han subido un 6 por ciento porque, a su juicio, no deben contabilizarse las obras de la ampliación de Barajas, que este año llegarán a su fin. En el pleno de la Asamblea del jueves, Aguirre aseguró que el Gobierno de Zapatero invertirá este año 12 millones de euros en obras nuevas, frente a los 580 que destinó en 2004. El portavoz socialista, Rafael Simancas, consideró falso su discurso victimista y señaló que las inversiones en infraestructuras son de 1.111 millones. Y ahora, qué En el Ayuntamiento consideraron un ataque inesperado las palabras de González sobre Gallardón y ahora se sienten plenamente respaldados por Rajoy. Más aún, creen que el vicepresidente regional, que ha tratado de matizar lo que dijo en varias ocasiones, no ha quedado en buen lugar. ¿Y a partir de ahora, qué? En las próximas semanas se comprobará si la mediación de Rajoy se traduce en hechos visibles. El Gobierno de Aguirre ha redirigido su mensaje, centrado sólo en denunciar el intento del PSOE por producir una división interna en el PP y por aislar a la Comunidad de Madrid. Para Aguirre, la estrategia de los socialistas tiene como fin hacerse con el Gobierno de Madrid, y para ello quiere jugar a que el alcalde es el bueno y ella, la mala Uno sería el partidario del diálogo, el buen talante y la colaboración entre las instituciones, y la otra, de la oposición dura y el enfrentamiento con el Gobierno de la Nación. Fuentes autonómicas opinan que, de hecho, este juego ha podido calar. Así que Aguirre mantendrá su discurso sobre la discriminación de Ma- drid, pero es probable que en el futuro se haga más visible su intención de dialogar con el Ejecutivo de Zapatero. La Comunidad aún no ha pedido una entrevista con el presidente del Gobierno, pero ésta bien podría ser el punto culminante para demostrar que en Sol también hay talante A ninguna parte En cuanto al otro juego el de las continuas fricciones entre la presidenta de la Comunidad y el alcalde, en la Ejecutiva del PP de Madrid se reconoce que no lleva a ninguna parte- -al menos buena- pero hasta ahora no se ha escuchado ningún compromiso público de que no volverá a repetirse un roce tan patente como el de esta semana. Desde el congreso regional de octubre, las peleas entre Aguirre y Gallardón- -que han seguido existiendo- -no habían sido tan evidentes. Muchos lo ven como un encontronazo puntual, que por supuesto, en nada puede afectar a la candidatura de Madrid 2012, pero todos reconocen que puede ser un juego peligroso