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ABC DOMINGO 8 5 2005 Internacional 60 ANIVERSARIO DE LA RENDICIÓN DE ALEMANIA 33 porque obligó a la Wehrmacht a desplazar las baterías antiaéreas del frente Este a Alemania, y esto permitió un rápido avance de los rusos en 1943 y 1944. -Antes ha comentado que no cree en la responsabilidad colectiva del pueblo alemán... -La hubo sólo en el sentido de que el pueblo alemán fue responsable de elegir democráticamente a Hitler. Las masas le dieron la bienvenida. Pero no todos los militares fueron criminales de guerra, como no puede decirse que todo soldado del Ejército Rojo fue un violador. No creo en la responsabilidad colectiva de los actuales alemanes. Los jóvenes alemanes no son responsables de lo que hicieron sus abuelos. ¿Eran conscientes los aliados occidentales al final de la guerra que el comunismo iba a extenderse por el centro y este de Europa? -En Yalta había un sentimiento real de que los dos lados podían colaborar después de la guerra. El problema fue que en esa reunión hubo un fundamental malentendido. Churchill, un hombre muy emocional, no entendió que Stalin reclamaba tener manos libres en Polonia. Y así procedió Stalin, obsesionado en crear un cordón sanitario de Estados satélites en Centroeuropa para evitar que se repitiera el trauma de 1941 de un ataque sorpresa contra la URSS. El cambio de relaciones comenzó en marzo de 1945, cuando los aliados occidentales se dieron cuenta de lo que pasaba en Polonia. La Guerra Fría devino en inevitable. ¿Por qué las potencias occidentales no ayudaron a la resistencia alemana en sus tímidos intentos de paz? ¿Preferían una Alemania rendida incondicionalmente? -Es una cuestión fascinante. Los británicos se equivocaron en no fomentar la resistencia antes de la guerra. En 1938, en la invasión de Checoslovaquia, hubo alguna posibilidad, aunque no creo en ella, de que el Ejército alemán apartase a Hitler. La cuestión es si los aliados debían haber ayudado a la resistencia en 1944. La respuesta es que no habiendo hecho serios intentos contra Hitler entre 1938 y 1944, no se la podía tomar en serio. Siendo así, se optó por la rendición incondicional. ¿Qué hubiera pasado de triunfar el golpe de 1944? -Incluso aunque hubieran acabado con Hitler, no creo que británicos ni norteamericanos hubieran cambiado en absoluto su posición, porque el nuevo gobierno, desde luego no democrático, habría tenido un componente mili- tar y la Wehrmacht no se hubiera retirado de la frontera alemana. El mismo Stauffenberg había apoyado la política nazi de invadir Francia y la Unión Soviética. Sólo cambió de opinión cuando se dio cuenta de lo horrible que era la realidad, pero era demasiado tarde. -En sus últimos días en el búnker, Hitler continuó dando órdenes para repeler a los soviéticos. ¿Se creía realmente que había margen para una reacción militar o lo fingía? -Se mentía a sí mismo, vivía en un mundo de fantasías. Simplemente no estaba interesado en la verdad. Pero había que luchar hasta el final porque la alternativa era la destrucción de Alemania. Diabólicamente, Hitler siempre quiso implicar al pueblo alemán No hay responsabilidad colectiva de los alemanes; ni fueron criminales todos los hombres de la Wehrmacht, ni los jóvenes de hoy deben responder por lo que hicieron sus abuelos en sus crímenes, porque así le obliga a luchar hasta el final. -Stalin propició el rumor tras la guerra de que Hitler estaba escondido en alguna parte... -La propaganda soviética pretendía que Hitler estaba oculto por los norteamericanos. Stalin quiso esconder el hallazgo de su cadáver, porque quería culpabilizar a los aliados y presentarles con secretas asociaciones con los nazis, pues una de sus paranoias era que secretamente los aliados iban a rearmar la Wehrmacht y atacar Rusia. ¿Ocultan las celebraciones del día de la victoria el genocidio llevado a cabo por Stalin? -Decir quién fue peor, si Hitler o Stalin es un debate moral difícil. El genocidio realizado por Stalin fue tan malo o incluso peor que el llevado a cabo por Hitler. Pero probablemente la mejor respuesta es la que dio Sajarov, cuando dijo que Stalin mató a más gente porque Hitler fracasó en ser el primero. Si Hitler hubiera ganado en 1941 o 1942, el sufrimiento de la población civil rusa hubiera superado el del Holocausto. Militar, escritor e historiador El británico Antony Beevor es uno de los historiadores cuyos libros sobre la II Guerra Mundial han tenido un mayor eco. Su obra Berlín. La caída: 1945 pasa por ser una de las mejores contribuciones a la historiografía sobre el final de la contienda. Beevor también se ha ocupado de otros episodios de la guerra, como en Creta. La batalla y la resistencia y Stanlingrado Al oficio de historiador llegó después de una carrera militar como oficial del 11 Regimiento de Húsares. En París escribió su primera novela. Vive e investiga la historia en el barrio londinense de Fulham.