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32 Internacional 60 ANIVERSARIO DE LA RENDICIÓN DE ALEMANIA DOMINGO 8 5 2005 ABC ANTONY BEEVOR Historiador Europa estará a salvo de otro gran conflicto si preservamos la democracia El británico Antony Beevor, uno de los mayores expertos en la Segunda Guerra Mundial, nos transmite una lección a tener muy presente: Occidente y el mundo islámico deben aprender a no deshumanizar a su enemigo TEXTO EMILI J. BLASCO, CORRESPONSAL FOTO SIGEFREDO LONDRES. Una de las principales lecciones en este 60 aniversario del final de la guerra, según Beevor, es que cuando se dibuja una confrontación entre Occidente y parte del mundo islámico, hay que esforzarse por evitar la mutua deshumanización del enemigo que cultivaron nazis y soviéticos y que justificó la enormidad de los crímenes. Beevor también advierte que la razón de la paz que vivimos en Europa es más la extensión de la democracia que el compromiso por las instituciones comunitarias, y alerta de que si no se profundiza el proceso de democratización de la Unión Europea puede fomentarse, como contraefecto, el auge del nacionalismo y la deriva hacia una sociedad postdemocrática. ¿Fue necesaria una guerra tan destructiva para asegurar un largo periodo de paz en Europa? -No puede hablarse de necesidad, pero sí de lecciones que nunca deben olvidarse. A consecuencia de la Primera Guerra Mundial, entre 1917 y 1922 se produjeron multitud de conflictos en muchos países- -la revolución bolchevique, diversas guerras civiles- en los que hubo una deshumanización del contrario entre nazis o fascistas y comunistas. Esa es la lección que el mundo islámico y el mundo occidental deben aprender hoy. Debemos estar muy atentos al peligro de deshumanizar al enemigo. Deshumanizar a los terroristas islámicos es hacer lo mismo que cuando ellos deshumanizan sus objetivos. La Segunda Guerra Mundial fue de tan gran magnitud, y tan terrorífica en el frente Este, porque en ese proceso de deshumanización el genio diabólico de Goebbels combinó odio y mie- Beevor, durante su última visita a Madrid, hace un año, con motivo de la presentación de su libro El misterio de Olga Chejova do hacia los rusos. El odio es el explosivo, el miedo el detonador. ¿Estamos a salvo de otro gran conflicto europeo? -Lo estaremos si se preserva la democracia. Cuando Adenauer, Schumann y De Gasperi fundan el precedente de la Unión Europea, dicen que la cooperación es fundamental para que no vuelva a haber conflictos. En realidad, esto es irrelevante. Lo realmente importante es la preservación de la democracia. Ninguna democracia ha estado en conflicto armado contra otra. ¿Sirven de algo las grandes conmemoraciones de aniversarios, como el que se celebra ahora? -Tengo sentimientos encontrados respecto a los aniversarios. En muchos sentidos son buenos, porque es importante recordar, pero suele imperar el entusiasmo artificial y esporádico de los medios. El peligro real es que la vasta mayoría de los jóvenes de hoy lee poca historia. -La celebración del final de la guerra cada vez tiene tintes diferentes. En el 50 aniversario, el debate en Alemania fue si se había tratado de una liberación o de una derrota. Ahora se pone el acento en el sufrimiento del pueblo alemán... -Alemania ha hecho frente al pasado más que ningún otro país. Jóvenes historiadores alemanes han ido más lejos que los historiadores extranjeros en atacar la generación de sus abuelos. En los 50 y principios de los 60, en Alemania se trasladó la mayor responsabilidad al partido nazi y a las SS. Posteriormente, se comenzó a señalar la implicación de la Wehrmacht en muchas de las atrocidades cometidas en Rusia. Pero la insistencia en señalar la responsabilidad colectiva y reclamar disculpas ha hecho que los alemanes reaccionen. En 2002 comenzaron abiertamente a verse como víctimas. El debate lo abrió Günter Grass, con su novela A paso de cangrejo ¿Los alemanes fueron víctimas? -Lo fueron en 1945. Jóvenes y niños fueron obligados a ponerse el uniforme al final de la guerra; unos dos millones de mujeres alemanas fueron forzadas; unos once millones de alemanes fueron víctimas de la limpieza étnica al ser arrojados de sus territorios... Pero lo que es preocupante en ciertos sectores es la falta de reconocimiento de la relación causa- efecto. Esto es especialmente notorio respecto al bombardeo de Dresde. A esas alturas de la guerra no tenía sentido seguir la campaña de bombardeos. Pero lo que ciertos historiadores no aceptan es que esa campaña antes había sido muy efectiva La historia y la pornografía fílmica -En el 60 aniversario de la caída de Berlín es obligado referirse a la película El hundimiento ¿Qué le parece? -En muchos sentidos es muy buena película, pero también tiene algunos elementos peligrosos sobre la manera en que se transmite la historia. La interpretación que Bruno Ganz hace de Hitler es soberbia, pero hay una selectiva utilización de imágenes por parte del director. Uno de los grandes peligros en esta película es que, al insistir en el ambiente de claustrofobia del búnker, no crea una relación entre lo que Hitler decía, hacía y ordenaba y las consecuencias de eso en los civiles. ¿Por qué lamenta que la mayor parte de la gente adquiera ahora los conocimientos de historia a través del cine y la televisión? -Aunque cineastas como Steven Spielberg crean que están haciendo películas antinazis, al final lo que se produce es una cierta pornografía fílmica: la imagen de poder de los nazis, las vistosas marchas de sus soldados sobre las calles, resulta algo atractivo para ciertos jóvenes de sociedades en las que el orden o la estructura social se está desintegrando. Hay que ser muy cuidadoso en el modo en el que nos acercamos a la historia, porque muy poca gente distingue la verdad de la ficción. Desde hace años hay un fantástico boom de los libros de historia, pero no más del 15 por ciento de la gente los lee.