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30 DOMINGO 8 5 2005 ABC Internacional Putin reclama para Rusia un lugar entre las democracias europeas El Kremlin vuelve a ensalzar el papel de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial b Lo que para los países bálticos y otros Estados de Europa del Este fue una trágica ocupación que duró más de cuarenta años, para Rusia fue todo lo contrario ENRIQUE SERBETO. ENVIADO ESPECIAL MOSCÚ. Si hubo un tiempo en el que en Rusia se renegaba del pasado soviético en nombre de sus aspiraciones democráticas, está claro que aquello ya ha pasado a la historia. El recuerdo de la desaparecida Unión Soviética está más de moda que nunca y, aunque sean muy pocos los que tal vez sueñen en reconstruir aquel imperio comunista, los rusos han dejado de disimular y reivindican abiertamente un pasado del que no quieren acordarse más que de los aspectos positivos. Y el primero de ellos el presidente ruso, Vladímir Putin, que ayer volvió a ensalzar el papel de la URSS en la libertad de Europa y a reclamar para su país un lugar entre las democracias del continente. El anterior presidente, Boris Yeltsin, el primero de la etapa post soviética, intentó apuntalar el nacionalismo ruso en las glorias del pasado zarista, ensalzando figuras como la de Pedro el Grande, pero sólo obtuvo un éxito relativo. Ahora, las cosas son muy distintas y, por decirlo con las palabras de gente sencilla, aquí no creo que encuentre a nadie que no quisiera volver a la Unión Soviética Valentina, una jubilada para quien no hubo mejores tiempos que los de Breznev (antiguo líder soviético) asistía ayer a los ensayos de la grandiosa ceremonia que Vladímir Putin prepara para conmemorar el 60 aniversario de la victoria en la segunda guerra mundial, en un marco en el que sin duda no se podría encontrar a nadie para contradecirla, a la vista de los carros de combate, las banderas rojas y los uniformes que intentan transportar a los espectadores hacia el pasado más glorioso que los rusos pueden recordar. Lo que ahora reclama Putin es que se reconozca que la Rusia soviética fue la principal víctima de la Alemania nazi, y también una de las fuerzas que contribuyeron más decisivamente en su derrota. La valentía, la firmeza y la unidad de la sociedad multiétnica de nuestro país se convirtió en la fuerza principal que derrotó al fascismo dijo ayer en la inauguración de dos monumentos para conmemorar la victoria. No en vano prácticamente una de cada dos víctimas de la Segunda Guerra Mundial era soviética y en total murieron más de 27 millones de personas, civiles y militares, a los que se sumaron los que luego fueron víctimas de las purgas políticas del estalinismo. Nuestro pueblo- -dijo Putin- -no sólo defendió a su patria, sino que también liberó a otros once países europeos. En el campo de batalla la maquinaria militar nazi quedó destruida y ahora ésta es una oportunidad para cambiar la visión de Rusia como un país europeo en el que existen todas las garantías democráticas Este es el asunto probablemente más discutido, puesto que, aunque más de cincuenta presidentes y jefes de gobierno han aceptado sumarse a esta conmemoración, lo que la Unión Soviética hizo con los países liberados del nazismo no se ve de la misma manera. Lo que para los países bálticos y otros de Europa del Este fue una trágica ocupación que duró más de cuarenta años, para Rusia fue todo lo contrario. Vladímir Putin camina ante al monumento a los héroes de la II Guerra Mundial junto a Luzhkov, alcalde de Moscú (a la derecha) e Ivanov, ministro de Defensa sia les pida perdón por esos años, pueden considerarse ofensivas para los rusos, al tiempo que señaló que no tiene sentido que hablen de ocupación cuando los documentos prueban lo contrario. Riga era una ciudad polaca, EPA Ofensa para los rusos El historiador Serguei Abrosov, que acaba de terminar un trabajo sobre la participación soviética en la guerra civil española, opina que las reclamaciones de los países bálticos para que Ru- Un vago recuerdo de Stalin permanece en una capital nostálgica del pasado E. S. MOSCÚ. Los asistentes al gran desfile en la Plaza Roja no podrán ver su tumba, porque las gradas estarán bajo ese jardín- cementerio donde descansan los secretarios generales del Partido Comunista. Pero fijándose un poco, es posible que se den cuenta de que el espíritu de Josef Sta- lin está sobrevolando otra vez los viejos edificios del centro de Moscú. Incluso en los últimos años de la URSS, Stalin había desaparecido de la escena pública, y ahora se puede comprar un cartel con el retrato del padrecito de los pueblos en una librería, junto a los muchos otros que recuerdan los lemas patrióticos de los años de la guerra. Es verdad que estos carteles no suelen verse en la calle, pero cuando se festeja la victoria en la Gran Guerra Patria es imposible dejar de pensar en quien dirigía el país en aquellos momentos y cuya figura fue oficialmente relegada al olvido colectivo. ¿por qué cree que ahora es la capital de Letonia? Pero, desde luego, no es la cuestión de los bálticos lo que más les preocupa ahora a los rusos de la calle. La situación económica es el principal dolor de cabeza para una sociedad que creció en un entorno en el que el Estado garantizaba- -mientras pudo- -las necesidades básicas. Yuri y su esposa Irina tenían sólo tres años cuando los moscovitas se echaron a la calle hace seis décadas. Hijos de otro país Desde entonces, cada año han visto esta celebración, de lo que siempre consideraron uno de los momentos más importantes de la historia Ayer no podían reprimir las lágrimas al ver los ensayos de la ceremonia, porque estaban reviviendo el pasado glorioso de la URSS y porque su nietecita participaba en el espectáculo. Entonces se dieron cuenta de que la pequeña, en realidad, no sabe nada de la URSS. Ella ya nació en otro país