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64 Cultura SÁBADO 7 5 2005 ABC Sustituye a Lorenzo Ramos Homenajes a Wise y Ferrara Al Ministerio de Cultura le desborda Mireia Barrera, nueva directora del Coro Nacional de España Mireia Barrera sustituirá a Lorenzo Ramos al frente del Coro Nacional de España a partir del próximo mes de septiembre. Mireia Barrera nació en Tarrasa (Barcelona) en 1967 y empezó a dirigir coros a los 15 años. Actualmente dirige, entre otras formaciones, al Coro Aura de la Escuela de Música del Palau de Barcelona, al Coro de la Orquesta Ciudad de Granada y al Cor Madrigal de Barcelona. El Festival de Cine de San Sebastián presenta un avance de su programa Robert Wise y Abel Ferrara protagonizarán las retrospectivas del 53 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que se celebrará del 15 al 24 de septiembre y que dedicará un ciclo, Rebeldes e insumisas a aquellos filmes que han dado testimonio de la evolución social de la mujer. El cartel del certamen donostiarra rinde homenaje a Alfred Hitchcock en el XXV aniversario de su muerte. El PP pedirá que Presidencia del Gobierno gestione el Prado El PP propondrá en el Parlamento que sea Presidencia de Gobierno quien tome directamente las riendas de la gestión del Museo del Prado (un Ente Público ahora dependiente del Ministerio de Cultura) porque se trata de un asunto que desborda a la ministra Carmen Calvo según declaró a Ep Beatriz Rodríguez- Salmones, portavoz de Cultura del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados. CLÁSICA Ciclo Grandes Intérpretes Obras de Beethoven y Mussorgski. Intérpretes: T. Rellner (piano) Lugar: Auditorio Nacional, Madrid CLÁSICA Concierto extraordinario J. L. Turina: D. Q. (Don Quijote en Barcelona) (selección) J. Massenet: Don Quichotte (selección) Int. P. Jurado, M. J. Suárez, F. Oliver, F. Garrigosa, A. García, J. Marín López, A. Häsler, E. Baquerizo, D. Henry. Orq. y Coro Nacionales de España. Dir. J. R. Encinar. Lugar: Auditorio Nacional BEETHOVEN, MUSSORGSKI Y SU PIANO ANTONIO IGLESIAS DON QUIJOTE A PIE ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE rriesgado, más que difícil, es teorizar clasificando la obra de cualquier compositor, máxime si se trata deBeethoven, a quien el ruso Wilhelm von Lenz encerró- -lo pretendió al menos- -en su libro Beethoven et ses trois styles tantas veces desbordado en razón de que el genio no soporta la codificación impuesta por un ordenancista. Así, la Sonata Op. 2, n 2 pertenece con claridad a un primer período pero sin saber muy a ciencia cierta su porqué, el penetrante aliento beethoveniano aparece, su tercer tiempo es el scherzo burlesco derivado del menuetto el segundo es un largo que pide appassionato es decir, que el vaso reborda con su contenido... Que Los adioses resulte, sin dudarlo, dentro de aquella segunda manera, la ya personal respondiendo a la subjetividad de una despedida, una ausencia y un retorno Sonata Op. 81 a podría suponer la excepción de una regla. Escuchamos las dos obras en el recital del pianista vienés Till Fellner, dentro del ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo. Fellner, todavía joven, es un buen pianista: bella gama de sonoridades basadas en un sonido natural, redondo; fiel a la traducción de lo indicado por unas partituras; nitidez máxima en su juego; cantidad perfectamente regulada en las intensidades; y, en este caso, servidor del descriptivismo que, de una u otra manera, emana de las dos sonatas beethovenianas y ya nada digamos de los Cuadros de una exposición de Mussorgski. Es un buen pianista, acabo de suscribir, y lo mantengo ahora cuando reparo en la diferencia de su mano izquierda, más débil y, lo que sería más grave, en una frialdad expresiva, quizás por liberarse del amaneramiento, pero que en páginas tales se denota. A Fernando Arrabal, autor de Fando y Lis JAIME GARCÍA TEATRO Fando y Lis Autor: Fernando Arrabal. Dirección: David Ojeda. Escenografía: D. Ojeda y Elsa Clavel. Vestuario: Elena Revuelta. Iluminación: Covadonga Mejía. Música: Carlos Ramos. Intérpretes: Tomi Ariza, Domingo Ortega, Yolanda Blasco, Gema García, Amalia Fernández, Jesús Barranco y Carlos Ramos. Lugar: Sala Lagrada. Madrid. EL VIAJE A NINGUNA PARTE JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN ras asistir a una representación de Fando y Lis a cargo de la compañía El Tinglao en la Sala Lagrada, Fernando Arrabal ha derrochado elogios y llegado a decir que es el mejor montaje de su obra que ha presenciado, y la verdad es que el espectáculo, modesto en medios pero rico en verdad e intensidad, está empapado de la atmósfera sonámbula, el humor perplejo, la ternura traspasada de crueldad- -y viceversa- una suerte de mística de la desolación, y un fatalismo en cuyo horizonte cabe un atisbo de esperanza como tozudo motor de los personajes, aspectos todos que bullen en la estructura de la pieza. Arrabal escribió Fando y Lis en T 1955, en pleno periodo de fascinación por el teatro de Samuel Beckett, con cuyo Esperando a Godot mantiene bastantes paralelismos y no menos diferencias, como ha señalado Francisco Torres Monreal en su edición del teatro completo del autor melillense (Espasa, 1997) El interminable viaje de Fando y Lis a la ciudad de Tar, una especie de Arcadia mítica en medio del desierto, anima a ser interpretado, por ejemplo, como metáfora existencial, un recorrido infructuoso en que el objetivo está siempre por alcanzar y no se sabe a ciencia cierta en qué dirección se encuentra. Lis es paralítica y Fando, que tal vez tuvo algo que ver en esa circunstancia, carga con ella y alterna las manifestaciones de afecto con un comportamiento sádico. Un enigmático viaje a ninguna parte convertido en feroz ceremonia amorosa, que David Ojeda dirige con sensibilidad y buen pulso, con los actores imbuidos de un raro magnetismo casi religioso. Decir que algunos de los componentes de la compañía El Tinglao, que celebra este año su décimo aniversario, sufren alguna minusvalía física o psíquica puede inducir quizás a pensar que los juicios están empañados por algún matiz paternalista, pero nada sería más injusto para con el buen trabajo de los intérpretes. Tomi Ariza como Lis, tierna, vulnerable, generosa, y Domingo Ortega en un Fando abnegado y brutal encabezan el reparto de este muy interesante montaje. asi doscientas obras se han escrito en España a partir del Quijote. Al hilo de esta misma celebración la Orquesta Nacional ha organizado dos conciertos extraordinarios que se amplían con otras incursiones quijotescas incluídas en temporada. Plato fuerte de estos programas han sido las selecciones sobre las óperas de Cristóbal Halffter y José Luis Turina, interpretadas respectivamente en cada una de las jornadas del ciclo. Don Quijote ha salido del foso, de manera que al D. Q. (Don Quijote en Barcelona) de Turina se ha querido unir un resumen del famoso Don Quichotte de Massenet. Pero, claro, no todo es poner voluntad para juntar. El programa resultó largo y grueso, demasiado brillante y tenaz, quizá elevado de volumen por acción del dinámico ejercicio de nerviosa inquietud demostrada por José Ramón Encinar, capaz, eso sí, de mantener a la Orquesta Nacional despierta durante las dos horas en las que, pletórica, se desenvolvió entusiasta cual desfacedor de entuertos. Porque el interés del concierto había de centrarse en la obra de Turina, pues era la primera vez que se escuchaba en Madrid algo de esta partitura. Y, así, se adivinó la bondad de una obra que juguetea con la realización de Cervantes; que parodia género, argumento y acción con una música de inquebrantable solidez, y que puesta en concierto abruma por su dimensión orquestal. Pero, ¿es deseo del autor que las voces se subsuman en la vorágine instrumental como si de un remedo del gran Strauss se tratase? El caso es que, tal y como se ha presentado, D. Q. clama por volver al foso, librarse de innecesarios compañeros, y hacerse entender con el solo alarde de su ingeniosa inteligencia. C