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ABC SÁBADO 7 5 2005 59 Serrat ofreció ayer en Valladolid el primer concierto de su gira tras el paréntesis por su enfermedad MINISTERIO Y FAMILIA THYSSEN Voy a tener que escuchar y ser exquisitamente respetuoso con todos; son conscientes de que la división perjudica al museo CAMBIOS POLÍTICOS Soy partidario de que los museos no se resientan traumáticamente por los cambios políticos; deben proporcionar estabilidad ARTE EN ESPAÑA Hay un constante complejo en España de que somos poco apreciados fuera y no lo bastante visibles internacionalmente AMPLIACIÓN DEL MUSEO Es discreta, modesta y limitada, pero tremendamente eficaz. Las nuevas galerías del museo funcionan muy bien -Se rumorea que Javier Arnaldo era el candidato de Llorens y usted el de la baronesa. -No tengo ni idea de esas cosas. No me da la impresión de que mi candidatura haya sido de esta o aquella persona, sino un consenso. -Decía Llorens que deja el museo sin ningún problema. Y apostilló, serio. ¿Prevé cuáles serán? -Si los hay, me los tendrán que explicar. Por ahora no conozco ninguno. Mi noción del funcionamiento del museo hasta ahora es que todo va fantásticamente. Tiene asignaturas pendientes, como la integración de la colección de la baronesa, que habrá que acometer en los próximos meses, y tiene el desafío de no perder el contacto con el público. El Thyssen tiene una sintonía especial con la gente, en lo que influye mucho la figura de la baronesa. Su personalidad y singularidad nos provoca un cierto estado de gracia con la gente. Estoy encantado y voy a tratar de conservarlo. Me siento a gusto explicando a la gente lo que es el Thyssen. Ésa es la gran recompensa de este trabajo. Uno tiene la sensación de que el verdadero contenido de los museos es la gente, tan importante o más que las obras de arte. ¿Hay fecha para la fusión de las colecciones? -No. Tendré que ponerme a hablar de ese tema, pero el futuro más próximo de la colección es esa integración. Por lo pronto se hará en depósito, pero nos gustaría que fuese definitiva. -Toda la ampliación gira en torno a la colección Carmen Thyssen, sin ser aún propiedad del Estado. ¿No es una manera de forzar su compra? -Desde el punto de vista artístico es lógico que hayamos querido tener la colección de la baronesa y, cuanto antes, queremos integrarla definitivamente en la colección general del museo, porque son complementarias. ¿Qué le falta y le sobra al museo? -Más que hablar de lo que le falta, me gustaría hablar de cosas que querría reforzar: las relaciones con la Universidad, el aspecto de investigación... ¿En las exposiciones seguirá la misma línea de Llorens? -Sí. Se hacen pensando en realzar y desarrollar aspectos de la colección. Se centran en la correspondencia entre lo antiguo y lo moderno, en especial el tránsito del XIX al XX. Ése seguirá siendo el eje. Pero me gustaría ir avanzando algún paso. La colección llega hasta los 80 y hay obra de artistas vivos. Querría que las exposiciones ocupasen todo el siglo XX. Me gustaría hacer grandes exposiciones que no fueran sólo nombres atractivos, sino que descubran otros argumentos y caras del arte moderno. Queda mucha tela que cortar todavía. Mi gran ambición es enseñar cosas a la gente y hacerles disfrutar con lo que aprenden. Hay prevista una exposición de Contextos de Rauschenberg. Esta serie ha sido uno de los grandes éxitos del museo. ¿Exponer a Van Gogh es un deseo o una realidad? -Es un proyecto en el que estamos empezando a trabajar. Me interesa mucho este artista. No ha habido nunca una monográfica suya en España. Podría ser sobre Van Gogh, pintor campesino, pero está aún por definir. -El museo tiene el 80 por ciento de autofinanciación. ¿Le parece el modelo adecuado? -Me parece una muy buena proporción de autofinanciación. Voy a tratar de mantenerla y potenciarla. ¿Y el precio de la entrada? -Es barato en relación con los museos europeos. El nivel de vida de los españoles admite el precio de los museos de Madrid perfectamente. -La baronesa amenazó con no dejar la colección si no cambiaba el Eje Recoletos- Prado. -Es vital que la recuperación del Salón del Prado nos deje en las mejores condiciones posibles y vamos a luchar todo lo que podamos por ello. -Da la sensación de que se ha dejado el Thyssen en un segundo plano, como si se olvidara que es estatal. -Es verdad que la gente no tiene conciencia de que es un museo español. Hay quien piensa que la colección todavía está prestada. Es posible que no hayamos transmitido bien esa sensación de que es más nuestro de lo que parece. Yo me voy a esforzar por hacerle ver a la gente que es un museo de los españoles. -Sustituir a alguien que lleva catorce años, ¿pesa mucho? -No se puede sustituir a alguien que ha construido el museo desde la colección del barón. Mi papel tiene que ser otro. Es otra etapa, son otros desafíos. La etapa de Tomás fue la de la construcción del museo y ésta, de consolidación. No hay que dormirse en los laureles. Habrá que estar planteando desafíos todos los días y haciendo que el museo viva. Mantener el pulso es un desafío fuerte. El Quijote a ritmo de jazz sonó en el Lincoln Center CORINA ARRANZ Ron Westray estrena en Manhattan un homenaje jazzístico a Don Quijote Wynton Marsalis, Xavier y Jonathan Davis arroparon sus Pequeños delitos caballerescos leer a Dos Passos para comprender que Manhattan y jazz son sinónimos. No es tan fácil ver la conexión entre Duke Ellington y Cervantes ALFONSO ARMADA. CORRESPONSAL NUEVA YORK. Para eso hace falta el talento, el alma y el valor de Ron Westray, el trombón titular de la Orquesta de Jazz del Lincoln Center, que el jueves estrenó en el Time Warner Center estos ambiciosos Chivalrous misdemeanors (Pequeños delitos caballerescos) Aunque hubo numerosas deserciones a lo largo de las dos horas largas que se extiende esta compleja partitura, dividida en 23 retratos tonales, con un narrador (Patrick Tull, que ofreció una gran panorámica del libro con una voz llena de magnetismo) y dos cantantes (Sachal Vasandani, como Don Quijote y aires de Sinatra indio, y Jennifer Sanon, una hermosa Dulcinea negra, y no sólo por su grávida voz) los aplausos y los bravos celebraron el estreno. Un suave y emocionado Westray confesaba en su camerino al término de la velada que descubrió el libro hace tres años gracias a un amigo, y le embaucó hasta tal punto que empezó a buscar su traducción al mundo del b Basta volver a jazz, su banda sonora A ello le estimuló el director de la orquesta del Lincoln Center, Wynton Marsalis, cuya trompeta volvió a brillar el jueves con su timbre característico, junto al trombón en sordina de Westray, el piano de Xavier Davis y la batería de Jonathan Davis. Desde las piezas clásicas de tres minutos a la constante inspiración de Duke Ellington su música siempre está en mi cabeza a la parodia y el humor tanto del jazz como del libro, Westray defiende la necesidad de compaginar el vuelo libre de su partitura con la letra del libro y las canciones que interpretan Vassandari Quijote y Sanon Dulcinea. Como señala Dary Long en un programa que se repitió ayer (se volverá a interpretar esta noche) y que será grabado en otoño, uno de los temas centrales de estos Pequeños delitos... es el engaño, la peculiar percepción del mundo que tiene Don Quijote y su inclinación a intervenir sobre la base de esa percepción. Eso es jazz Según Long, lo que para Westray es la tarea del músico de jazz es aproximarse a una obra musical con su propia visión quijotesca y pasar a la acción, mediante la improvisación, basándose en la percepción y emoción del momento Todo eso y mucho más está en esta obra que alcanza momentos sublimes.