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34 SÁBADO 7 5 2005 ABC Madrid Ataques a inmigrantes y cuatro heridos tras el funeral por el menor asesinado en Villaverde Unos 200 jóvenes recorrieron el barrio armados con palos y piedras en busca de extranjeros b Un importante dispostivo poli- cial, formado por decenas de agentes antidisturbios, motoristas, furgones, coches patrulla y camuflados, evitó incidentes mayores CARLOS HIDALGO MADRID. Lo que empezó siendo un acto religioso por el alma de un joven asesinado terminó, anoche, en una cadena de altercados de una violencia inusitada. Un periodista colombiano y otras tres personas de origen extranjero heridos son el resumen urgente de lo que ocurrió en el distrito de Villaverde, donde, desde la muerte de Manuel G. C. de 17 años, el pasado 2 de mayo, el clima de tensión entre españoles e inmigrantes es insufrible. ¡Vamos a blanquear el barrio! gritaba una chica a medio camino entre la colonia de Oroquieta y la Ciudad de los Ángeles. Alrededor de dos centenares de jóvenes españoles pillaron todo lo que pudieron- -palos, piedras... -y, tras rezar por el alma de su vecino cruelmente asesinado, se echaron a la calle a tomarse la justicia por su mano sobre quienes tienen el pecado de tener la piel cetrina o negra, como el asesino de Manu. El Ayuntamiento pide calma ante los sucesos La concejal de Empleo y Servicios al Ciudadano, Ana Botella, mantuvo ayer una reunión con la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos (FRAVM) y otras entidades sociales y de extranjeros, así como con el Movimiento contra la Intolerancia. En el encuentro, además de condenar todos los hechos acaecidos, todas las partes pidieron que se recobre la calma ante tal situación para no llegar a extremos peores. Asimismo, se acordó convocar para este lunes el Consejo Local de Seguridad de Villaverde e impulsar el Plan de Convivencia. Desde la FRAVM se cree que los altercados posteriores al entierro del joven asesinado podrían haber estado alentados por grupos de extrema derecha, y apuntaron a Democracia Nacional, en cuya página web se ha colgado un comunicado condenando los hechos y la inmigración que llega a España. Los vecinos hace tiempo que venían reclamando inspecciones a los locutorios, y no se estaban inspeccionando afirmaron. El joven colombiano herido, atendido por la Policía ¿Alentados por los neo- nazi? Antes de que eso ocurra, ya han peinado su propio barrio, Oroquieta. Entre ellos puede verse algunos jóvenes con indumentaria y gestos que hacen recordar a los cachorros de la extrema derecha. Para algunos, cualquier excusa es buena para apuntarse. Atraviesan la Ciudad de los Ángeles, mediada la avenida de Andalucía. Buscan a sus presas. Son un centenar de inmigrantes ecuatorianos que se reúne para divertirse en un solar anejo a una nave abandonada. Les lanzan piedras. La cosa se queda en un susto porque algunas de las unidades policiales que se han desplazado a la zona en previsión de posibles altercados abortan una agresión mayor. Entre el blanco de sus pedradas se encontraban niños pequeños que aún no sabían ni siquiera hablar. Pero lo peor estaba por venir. Un par de periodistas fueron insultados por la turba juvenil e, incluso, llegaron a agredirles. Gracias a que en ese momento iban en moto pudieron zafarse Los exaltados lanzaron piedras contra un grupo de ecuatorianos y volvieron a atacar un locutorio Los padres de Manu agradecieron el apoyo recibido durante la misa de ayer de una paliza peor. De vuelta a Oroquieta, la tensión crece por segundos. En una larga caravana de resentimiento, iracundos, los chavales- -gran parte de ellos, menores de edad- -lanzan piedras y más piedras, y se arman con palos. Una mujer negra llama desconsoladamente a su hijo, que anda cerca de un parque: ¡Pero ven para acá; ¿no ves que han pasado por lo menos 200? La piel oscura apenas existía ayer, cuando caía la noche sobre Villaverde, en Oroquieta. Muchos se habían escondido; otros, como una señora de mediana edad y de origen suramericano, se encontraba comentando los hechos con sus vecinos en el portal de su casa cuando se vio sorprendida por la marabunta, que la tiró al suelo. ¡Han cogido a unos negros dominicanos! gritaban unos en la calle del Sáhara, uno de los escenarios principales de estos altercados entre españoles y latinos. ¡Sí, les han zurrado! De pronto, un tumulto seco al otro lado de la calle. Alguien grita. La Policía está ahí mismo. Una chica, preñada de nerviosismo y angustia, explica que se le han acercado tres ecuatorianos portando un enorme cuchillo. Los extranjeros se zafan de la Policía y dicen que se van a sus casas. Cerca de allí, un locuto-