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32 Internacional SÁBADO 7 5 2005 ABC ANDRÉ GLUCKSMANN Filósofo y ensayista francés, autor de El discurso del odio Hay una competencia ahora entre los terroristas por superar la gesta anterior MADRID. André Glucksmann (Boulogne, 1937) es una avis rara que defiende la guerra de Irak, condena todo terrorismo y en especial el palestino, y no se permite las ligerezas de otros cuando reflexiona sobre Bush y Estados Unidos. En Madrid ha presentado su último libro, El discurso del odio y ha pronunciado una conferencia en la fundación de José María Aznar. ¿Ha cambiado el mundo significativamente desde que publicó Occidente contra Occidente hace aproximadamente un año? -Hay nuevos acentos. Soplan vientos de libertad en Ucrania, Georgia, Afganistán... Además, hay un efecto de contagio de este amor por la libertad. Por ejemplo, en el Líbano, y en general en el mundo árabe y musulmán. -Leyendo El discurso del odio he tenido la impresión de que es un pesimista. -Desde el origen de los tiempos el odio forma parte del ser humano. Pero eso no me hace pesimista. Porque también la resistencia al odio existe en el hombre desde el origen de los tiempos. -En la Biblia está la narración del Diluvio universal y la promesa de Yahvé de que no habría ya más un castigo así. Usted sin embargo insiste en que unos pocos, llenos de odio, pueden destruir el mundo hoy día. ¿No exagera? -Cuando la bomba atómica hizo explosión en Hiroshima, muchas personas pensaron que eso significaba un punto de inflexión decisivo en la historia de la humanidad. Sartre, por ejemplo. También el filósofo Jean Guitton, católico, amigo de Pablo VI, pensaba que se había roto la historia en dos... -La bomba de Hiroshima fue lanzada por EE. UU. Pero esos llenos de odio de quienes usted ha escrito, no tienen tanto poder destructor. -A partir del 11- S hemos pasado de la era de la bomba nuclear a la de la bomba humana... -La bomba humana no tiene tanta capacidad de destrucción. -Si quiere, hemos pasado de un espasmo nuclear letal, apocalíptico de un golpe, a la de la bomba humana, donde la humanidad podrían ser suprimida como el salami, por cortes. Un grupo actuaría en un sitio, otro en otro... Hay una competencia ahora entre los terroristas por superar la gesta anterior. ¿Qué le parece el nuevo Papa? -Durante el papado de Juan Pablo II, en 1994, se produjo un acontecimiento terrorífico: el genocidio ruandés. Nadie ha dicho que se trataba de un país católico desde hacía casi un siglo. Pero ni el Papa ni el Vaticano intervinieron seriamente para evitar la masacre. -Le preguntaba por Ratzinger y Rompedor de clichés y defensor de pueblos oprimidos, Glucksmann afirma en la entrevista que el mundo árabe se está contagiando del amor por la libertad TEXTO: JOSÉ GRAU FOTO: SIGEFREDO Glucksmann charló con ABC en el Círculo de Bellas Artes de Madrid Terrorista es el ataque deliberado de hombres armados contra poblaciones desarmadas Rusia en Chechenia lo es; EE. UU. en Irak, no, dice el pensador me hace una crítica a la Iglesia por el genocido de Ruanda. ¿Tiene algo que decir de Ratzinger? -Ratzinger era el número dos, responsable de la Doctrina de la Fe, y trabajaba para Juan Pablo II. -No tengo en este momento datos como para corroborar o rebatir su afirmación. En cualquier caso, se parece a la de los que quieren echar la culpa a la Iglesia católica por lo ocurrido, digamos, en la Alemania nazi. -No estoy de acuerdo con usted. Hitler no era católico. -No era practicante. Pero su formación era católica. Su entorno fue católico. -Hitler no era católico. Y sí lo son los hutus y los tutsis. La palabra del Papa habría tenido efecto en un pueblo católico y creyente. ¿Acaso tiene la palabra del Papa ahora influencia en España, en el Gobierno de España, en un pueblo católico? -España es mucho menos católica que Ruanda. -Me parece que se equivoca. España es, a pesar de todo, bastante más católica que Ruanda. -Afortunadamente, en España no ha habido un genocido. Pero si lo hubiera, creo que el Papa intervendría, y que le seguirían. -En España, mutatis mutandis hay un problema semejante entre católicos vascos y no vascos. ¿Obedecen al Papa en el País Vasco? -No creo que se vaya a producir genocidio alguno entre vascos. -Su nuevo libro se llama El discurso del odio ¿No hubiera sido más productivo escribir sobre el discurso del amor, una pasión mucho más potente y sustancial que el odio? -Para vender libros habría sido mucho mejor. Pero como todo el mundo habla del amor, y nadie se enfrenta cara a cara al odio, decidí hablar de lo que nadie quiere ver. -En la página 25 de su reciente obra, escribe: Yo llamo terrorista al ataque deliberado llevado a cabo por hombres armados contra poblaciones desarmadas ¿No cree que eso entra en contradicción con su defensa de la guerra de Irak? -Esa definición es muy importante para el razonamiento de todo el libro. O sea, que ha hecho usted muy bien en resaltarla. También tiene razón al decir que los ejércitos pueden ser terroristas. Para mí, el ejército ruso en Chechenia, por ejemplo. ¿Son los EE. UU. terroristas también? Aquí hay que fijarse en el término deliberado En toda guerra caen inevitablemente víctimas inocentes. Pero la guerra de Estados Unidos en Irak no tiene como objetivo, de forma deliberada, la liquidación de la población. Sin principio ético no hay política a largo plazo defiende usted también en El discurso del odio Eso me suena igual que condenar relativismos peligrosos, digamos el aborto o la eutanasia. ¿Está de acuerdo? -No. El relativismo en materia de valores es una constante de la civilización occidental desde los griegos. Tampoco tras la llegada del cristianismo hay acuerdo sobre el Bien supremo. -Los cristianos no son relativistas en lo fundamental. -Si se trata de definir el Bien supremo, Europa no ha estado nunca unida. O sea, que Europa siempre ha sido relativista. Europa no se une por el bien, sino contra el mal.