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26 Internacional ELECCIONES EN EL REINO UNIDO SÁBADO 7 5 2005 ABC Howard dimite y los liberales declaran el fin del sistema bipartidista El líder conservador, de 63 años, quiere dejar paso a las nuevas generaciones de su partido b La formación liberal- demócrata reclama un sistema electoral proporcional, una opción que defendió Tony Blair antes de alcanzar el poder en 1997 E. J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Conservadores y liberaldemócratas registraron un notable avance en las elecciones, pero mientras para los primeros el ascenso se queda corto porque no les ha permitido llegar al gobierno, para los segundos constituye el mayor éxito en ochenta años. Mientras el conservador Michael Howard anunciaba ayer que dejará el liderazgo del partido, el liberaldemócrata Charles Kennedy se presentó como el héroe que ha comenzado a enterrar el histórico bipartidismo británico. Con ser un anuncio de dimisión, el de Howard fue distinto al de sus predecesores. Tras la larga era de Margaret Thatcher, John Major dimitió como líder tory tras perder las elecciones en 1997. Cuatro años después dimitió William Hague, y Iain Duncan Smith ni siquiera alcanzó a presentarse a las elecciones. El relativo buen resultado de Howard, al que en realidad aspiraban los conservadores- -conseguir unos doscientos escaños y machacar la mayoría de Blair- le daba suficiente fuerza como para intentar consolidar su proyecto y probar suerte en los próximos comicios. Pero al final de la legislatura tendrá 67 o 68 años, demasiados para una segunda oportunidad. Simplemente seré demasiado viejo para llevar el partido al Gobierno. Por eso, como no puedo luchar en las próximas elecciones, creo que es mejor que lo deje, más pronto que tarde, para que el partido elija a alguien que pueda hacerlo y tenga tiempo para prepararse anunció Howard. Su gesto libera a los conservadores de luchas cainitas promovidas por quienes habrían deseado derribar a Howard, y les ofrece una oportunidad de afrontar con perspectiva la elección de un líder. Entre los posibles aspirantes están los también dirigentes David Davis y Liam Fox, así como las jóvenes promesas David Cameron y George Osborne, o el histórico Kenneth Clarke. Por su parte, los liberal- demócratas dedicaron la jornada a examinar con deleite su histórico resultado: 62 escaños no se obtenían desde los años veinte del siglo pasado, cuando los liberales formaban parte del bipartidismo. El aumento de diez escaños respecto a 2001, algo no fácil en un sistema mayoritario que prima a los grandes partidos, y el ascenso generalizado en todo el país, con varias circunscripciones en las que han quedado en segundo lugar, indican cambios de fondo en la estructura política británica. La era de la política de tres partidos en todo el país ha llegado proclamó Kennedy en la noche electoral. Como ejemplo de ello puso el trasvase de votos a tres bandas de estas elecciones, con doce escaños liberal- demócratas robados a los laboristas y tres a los conservadores. Su partido ha logrado más presencia en Escocia y Gales (once y cuatro escaños, respectivamente) que los conservadores (uno y tres) Kennedy abogó por un sistema electoral proporcional, que impida que un partido como el laborista consiga un respaldo parlamentario muy superior al electoral. Esta reiterada propuesta, que en su día tuvo el apoyo de Blair, es rechazada por laboristas y conservadores, máximos beneficiarios de un sistema que otorga un solo representante por distrito electoral. Michael Howard, junto a su esposa Sandra, tras anunciar su dimisión AP David Simpson, a la izquierda, y el reverendo Ian Paisley celebran el éxito en las urnas del Partido Unionista Democrático AP Los electores de Irlanda del Norte optaron por los radicales ABC BELFAST. Los partidos moderados fueron los grandes derrotados en unos comicios en que el Partido Unionista Democrático (PUD) vio incrementado su apoyo electoral, y el Sinn Fein de Gerry Adams se disparó con un 70 por ciento más de papeletas que en 2001. El moderado David Trimble, fir- mante de los Acuerdos de Viernes Santo de 1998 y premio Nobel de la Paz, perdió su escaño en favor del unionismo radical liderado por el reverendo Ian Paisley. un cambio de asiento que da a entender la deriva social y política en Irlanda del Norte. El centro político se vacía en el Ulster, un espacio que deberá ocupar Tony Blair para conciliar dos mode- los incompatibles de entender Irlanda del Norte. La normalización del Ulster será la tarea prioritaria del nuevo gobierno, según reiteró en innumerables ocasiones Tony Blair, pero las urnas norirlandesas han premiado las opciones extremas. La tarea no será fácil. Mientras el líder del Sinn Fein proclama la obsolencia irrevocable de los Acuerdos de Viernes Santo y la necesidad de superar el actual marco de autonomía, el reverendo Ian Paisley, líder del PUD, se niega a colaborar con el Sinn Fein mientras el IRA no entregue las armas.