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6 Opinión SÁBADO 7 5 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA ANTONIO MORALES MOYA CATEDRÁTICO DE HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD CARLOS III UNA TÍMIDA REFORMA I tenemos en cuenta que al Estado, a través del Ministerio de Educación, sólo le queda jurisdicción directa sobre la Universidad Nacional de Educación a Distancia, la UNED, y la Internacional Menéndez Pelayo, UIMP, es muy de celebrar que el Consejo de Coordinación Universitaria trate de aunar los esfuerzos y aliviar los disparates que las transferencias han generado, en más o en menos, en el capítulo de la enseñanza superior en todas las Autonomías. En principio, y por ejemplo, parece razonable reducir el muestrario opcional de las 140 carreras que se ofrecen en la actualidad a 77. Muchísimas, en cualquier caso, en comparación con la realidad M. MARTÍN de hace sólo treinta años, FERRAND cuando España tenía 13 Universidades públicas y 2 privadas. Hoy son más de medio centenar de las primeras y un número indeterminado, entre las que son y aspiran a serlo, de las segundas. Lo que se observa en este nuevo debate, en parte forzado por las concordancias europeas y en parte desfigurado por los intereses concretos de los docentes, es un mayor rigor en sus formulaciones de raíz. ¿Tiene sentido, en nuestras circunstancias culturales y económicas, que España sea uno de los tres países mundiales con más alumnos por mil habitantes en la enseñanza superior? Eso huele mucho a demagogia arrastrada y se relaciona con la práctica gratuidad de esas enseñanzas. La Universidad entendida como aparcamiento de mocitos es un peligroso despilfarro. Parecería conveniente, puestos a enmendar la situación actual, dotar a la futura de un mayor rigor en el acceso y una más estricta exigencia en la manera de cursar las distintas disciplinas. El alumno- catalizador, el que sólo actúa por presencia, no tiene sentido cuando el coste medio de una plaza universitaria ronda los 6.000 euros y el alumno, en la matrícula, sólo satisface el 10 por ciento. ¿Es social que los impuestos de todos sirvan para sufragar la pereza de unos pocos? Una pereza, por cierto, en la que se puede reincidir curso tras curso sin coste adicional alguno. Tras una enseñanza primaria y secundaria lamentables, el acceso masivo a la enseñanza superior, crecientemente acelerado por el refuerzo de los hijos de los inmigrantes instalados, es un atentado contra la mínima pretensión de excelencia sin la que resulta aberrante hablar de Universidades y, con ello, ofender la memoria de Salamanca, Alcalá y demás templos de nuestro pasado. Ahora, con la tímida reorganización que se pretende, más administrativa que académica, se vuelve a perder una oportunidad de oro, dorada cuando menos, para plantear la reforma educativa que necesitamos. En caso contrario sólo unos pocos, no necesariamente los mejores, podrán costearse los másteres y complementos que, en el extranjero, le dan valor a sus títulos nacionales. S RENCOR El autor desgrana las motivaciones políticas ocultas y la vesania que, a su juicio, esconde la devolución de los papeles de la Generalitat que guarda el Archivo de Salamanca, para cuya integridad y defensa reclama todos los argumentos históricos y legales a nuestro alcance E L Consejo de Ministros ha aprobado recientemente la remisión del proyecto de ley de restitución a la Generalitat de Cataluña de los documentos incautados durante la Guerra Civil y custodiados en el Archivo General de la Guerra Civil Española. No sólo esto, se devolverán los documentos a particulares que justifiquen su titularidad, independientemente del territorio en el que vivan y una futura ley incluirá la documentación de entidades locales: la ministra lo ha desmentido después, mas los nacionalistas lo han ratificado. Obviamente, se hará como ellos dicen. En fin, Anasagasti ha pedido también al Gobierno que devuelva, invocando el precedente catalán, documentación correspondiente al Gobierno vasco. Presumiblemente, irán reclamado documentos los gobiernos autonómicos, los partidos políticos, las organizaciones sindicales y un largo etcétera: ¿Por qué no? ¿Y qué ocurrirá con otros archivos? En el Archivo de Salamanca se documenta la represión que la dictadura ejerció sobre quienes habían perdido la Guerra Civil. Es un archivo muy importante, quizás único en el mundo, donde se condensa la memoria de lo que nunca debe repetirse. Fragmentarlo, mutilarlo, es un verdadero delito archivístico, contrario a cualquier principio que debe regir tal materia: integridad del archivo o procedencia de los fondos depositados. Además, auspiciado por la UNESCO, un informe elaborado por expertos en Archivos de la Represión, subrayó la necesidad de proteger aquéllos legalmente. Un hecho especialmente grave: no es posible determinar con certeza cuántos y cuáles son los documentos conservados en el Archivo de Salamanca procedentes realmente de la Generalitat de Cataluña. En fin, el Ministerio no parece haber consultado a la institución que debería ser la voz más autorizada en asuntos de esta índole, la Real Academia de la Historia, cuyo criterio unánimemente manifestado en diversas ocasiones es el mantenimiento del Archivo en su integridad. Tampoco el Ministerio ha pedido dictámenes o reunido, al menos, para exponerle sus proyectos a la Junta General de Archivos o al Patronato de la Guerra Civil. ¿Extraño proceder? Por el contrario: la lógica del proceso que ha llevado hasta el acuerdo del Consejo de Ministros y que, presumiblemente, orientará el futuro, resulta implacable. En el fondo del problema están las exigencias del nacionalismo catalán. Véase. Josep Fontana, maître à penser del catalanismo historiográfico, lo ha explicado en términos inequívocos. Se trata- -el Archivo de Salamanca- -de un almacén policiaco de materiales incautados en suelo enemigo, destinados a facilitar la represión (de ahí sus ficheros) Concluida esta función- -espero- -lo mejor es desarmarlo y empezar a organizar en su seno un Archivo de la Guerra Civil española Dejando de lado el ominoso espero la propuesta parece clara. ¿Qué es desarmar el Archivo? Sin duda, hacerlo desaparecer tal y como hoy existe y sustituirlo por un mítico gran -Ha sido un triunfo de la Tercera Vía que aquí, Tony, no sabes cómo lo estamos celebrando los socialistas españoles.