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ABC VIERNES 6 5 2005 Espectáculos 69 EL MEJOR CINE CON ABC Morgan Freeman y Ashley Judd se reúnen para contar Toda la verdad El próximo viernes, con ABC, el DVD de esta película por sólo 5,95 euros más el cupón ISABEL GUTIÉRREZ MADRID. Es fácil maquillar la cara de un monstruo. Basta tener cierto ingenio y mucho miedo para mezclar las dosis justas de ternura, simpatía, carisma, amabilidad... incluso, compasión y tolerancia. De pronto, y de la nada, el canalla se protege bajo la piel de un buen tipo de dimensiones mayúsculas: magnífico esposo, trabajador eficaz, amigo entrañable, amable vecino... Pura reinvención. Las máscaras, sin embargo, no siempre son eternas. A veces pierden lustre e incluso acaban agrietándose, y una pequeñísima hendidura es suficiente para que la basura oculta se desborde. Entonces, comienza el drama. De esta premisa partió Carl Franklin (autor, entre otras obras, de Un paso en falso y El demonio vestido de azul para componer la sobria arquitectura de este thriller judicial, que reunió a Morgan Freeman y Ashley Judd cinco años después de compartir cartel en El coleccionista de amantes En Toda la verdad ella es Claire, señora de Kubik, una abogada de éxito casada con el hombre ideal y dueña de una existencia perfecta él es Charlie Grimes, un antiguo letrado militar, desprestigiado, desencantado, arruinado y solitario. Cuando ella descubre que su estupendo marido antaño pudo ser un temible matarife, tras haber sido señalado como el responsable de un buen número de crímenes de guerra en El Salvador (especialmente entre la población civil) donde ejerció como mando en diversas operaciones militares, Grimes es el único dispuesto a ayudarle a desentrañar el misterio. Al fin y al cabo, lleva años conviviendo con el naufragio y defendiendo causas perdidas. La cinta mantiene el ritmo y la estética de otros filmes de temática similar, como Algunos hombres buenos o La hija del general el sistema de la justicia militar es un universo complicado en extremo, donde el honor está permanentemente vinculado a la norma y donde investigar es pretender horadar una roca con un tornillo. Nada que ver con la trastienda civil donde, poco antes, la ingeniosa abogada se estaba construyendo una rutilante carrera. Pero, más allá de su guión, en ocasiones previsible, Toda la verdad se levanta sobre el trabajo interpretativo de sus dos protagonistas. La química de la pareja Judd- Freeman es evidente cuando juegan a la antítesis. Ella, aún en sus más trágicos momentos, parece llena de luz y de entusiasmo; él es sombrío y escéptico. Ella desconoce el terreno en el que ahora se ve obligada a transitar, él se lo sabe palmo a palmo tras demasiadas caídas. Ella tiene mucho que perder, él poco que ganar. Morgan Freeman reafirmó en esta película sus hechuras de actor sobresalien- te, que, este año, Hollywood premió con un merecido Oscar. Su presencia tiñe la cinta de un tono crepuscular, la llena de aplomo, la inunda de dignidad. Su actuación es un auténtico regalo. Ashley Judd, en una escena de Toda la verdad