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62 Espectáculos VIERNES 6 5 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Hoy se estrena El Reino de los Cielos la superproducción de Ridely Scott que seguramente arrasará la taquilla de 2005 En los huecos de la Historia TEXTO: TULIO DEMICHELI MADRID. Robert Graves concibió Yo, Claudio y Claudio el dios y su esposa Mesalina rellenando los huecos que habían dejado los grandes historiadores romanos que escribieron las biografías de los emperadores, como Suetonio Vida de los césares sobre todo a la hora de retratar a la pérfida Livia, la esposa de Augusto, sus maquinaciones y crímenes. Algo parecido a lo que hizo Graves han hecho ahora el guionista William Monahan y el director Ridley Scott para contar El Reino de los Cielos Así construyeron el personaje protagonista del filme, Balian de Ibelin (Orlando Bloom) que efectivamente existió y rindió Jerusalén a Saladino (Ghassan Massoud) pero del que no se sabe más. Gracias a ello pudieron inventarle un pasado, convertirlo en un joven herrero que, al suicidarse su esposa tras la muerte de su hija, de pronto descubre que su padre es un noble, el caballero cruzado Godofredo de Ibelin (Liam Neeson) No hay nada reprobable en ello- -sin ese recurso sería imposible armar ficciones históricas- como tampoco lo es alterar los hechos al escribir una novela o realizar una película. Así lo hicieron Robert Bolt y David Lean cuando recrearon las aventuras de T. E. Lawrence, cuyos familiares repudiaron la monumental cinta y no por ello Lawrence de Arabia deja de ser una obra maestra. Basta leer Los siete pilares de la sabiduría para comprobarlo. Balduino IV, el Leproso El Reino de los Cielos transcurre durante los últimos días de Balduino IV, el Leproso (Edward Norton) quien tuvo una breve pero apasionante existencia (1160- 1185) A la muerte de su padre, Amaury I, heredó el trono a los trece años, y en 1177 batió a Saladino en Ramleh, con sólo diecisiete. En 1180 firmó una tregua de dos años, que el belicoso Reinaldo de Chatillon, señor de Montreal, Karak y Aïlet (Brendan Gleeson) rompió asaltando caravanas y pirateando en el Mar Rojo. Entonces, Saladino marchó sobre Palestina y Balduino, que lo contuvo en Karak, volvió a sellar una nueva tregua (que se relata en el filme) pero otra vez Reinaldo atacaría una rica caravana en la que viajaba la hermana del sultán y éste juró matarle con sus propias manos. Ocurría que los cruzados recién llegados venían enardecidos por el grito de las Cruzadas: ¡Dios lo quiere! mientras que los que llevaban tiempo establecidos preferían mantener pactos con los musulmanes, garantizando, por ejemplo, la seguridad del comercio con Egipto y Siria. En cualquier caso, la avidez de tierras y riquezas animó a muchos de aquellos caballeros. Balduino murió en 1185 sin descendencia. Tiempo antes había nombrado heredero a su sobrino, Balduino V, hijo del primer matrimonio de su hermana Sybilla (Eva Green) con Guillermo de Monferrato; y designó como regente a su segundo marido, Guy de Lusignan (Marton Csokas) aunque luego fue sustituido por Raimundo, conde de Trípoli: era un incompetente. Pero Balduino V (1776- 1886) apenas sobrevivió un año a su tío, y como él, parece que fue envenenado... por su propia madre, Sybilla, según afirman algunos historiadores, sucediéndole finalmente ella y Lusignan. El idílico amor fraternal entre Sybilla y Balduino IV es, así pues, una licencia narrativa en El Reino de los Cielos que sí relata con rigor la batalla de Tiberiades, en los Cuernos de Hattin, donde el ejército cristiano fue vencido por Saladino en julio de 1187, y hechos prisioneros el rey y Reinaldo. La película recoge cómo el sultán le ofrece la copa de agua a Lusignan, con lo que le garantizaba la vida, copa que éste le acerca a Chatillon; al no haberle sido ofrecida por Saladino, la costumbre no le obligaba y cumplió su promesa. A partir de ese momento, Jerusalén estaba sentenciada y capituló en octubre de 1187. Los cristianos tuvieron que pagar rescate para salvar la vida, y los que no pudieron fueron respetados pero vendidos como esclavos, extremo que el filme altera. No importa: El Reino de los Cielos es una vigorosa defensa de la honradez personal y de la tolerancia entre las religiones. Rydely Scott afirma que le gusta construir universos y el de esta película se ha erigido en España y Marruecos. El castillo de Loarre (del siglo XI y uno de los mejor conservados de Europa) sirvió para recrear el de Godofredo de Ibelin en Francia. En el segoviano pinar de Valsaín se rodó la emboscada. La catedral de Ávila fue el marco de la coronación de Lusignan. El palacio de los Portocarrero en Palma del Río (Córdoba) acogió los interiores y el patio de la casa que Balian hereda. Por último, la Casa de Pilatos y el Real Alcázar de Sevilla sirvieron para ilustrar el palacio de Balduino. Marruecos aportó los exteriores en Timdrissit y Essaouria, entre otras bellas localizaciones, así como la reconstrucción de las murallas y otros escenarios de Jerusalén. Así era Jerusalén antes de Saladino La escenógrafa Sonia Klaus se enfrentó a la ardua tarea de reconstruir artísticamente la ciudad de Jerusalén imaginando cómo pudo ser antes de Saladino, quien erigió sus actuales murallas. En los estudios Atlas de Marruecos, entre otros gigantescos escenarios, se levantaron a tamaño real los únicos restos que quedaron después de la total destrucción de la ciudad en el año 70: parte del muro occidental del Templo (el Muro de las Lamentaciones) y dos torres adjuntas a los que se añadió la muralla. Si algo caracteriza a Jerusalén es la piedra con la que está construida y su luz cegadora. Ridley Scott quería que la luz incidiera de una manera especial, por lo que se estudió con un modelo informático en qué orientación se debía levantar el decorado.