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58 VIERNES 6 5 2005 ABC Cultura y espectáculos Richard Serra, ayer en la Academia de Bellas Artes, junto a su maqueta y algunas esculturas clásicas RICHARD SERRA Escultor Krens no es el Papa, ni yo Miguel Ángel MADRID. Mañana comienza el ensamblaje de las siete monumentales esculturas de Richard Serra que, durante al menos 25 años, se verán desde el 8 de junio en la Sala Fish (ahora llamada Arcelor) del Guggenheim bilbaíno junto a su célebre Snake El proyecto, en el que lleva embarcado dos años y que cuenta con un presupuesto de unos 16 millones de euros, promete ser espectacular. Como sus piezas, de cuatro metros de altura y muchas toneladas de peso, que han obligado a poner refuerzos en el museo. El artista norteamericano, de 66 años, para muchos el escultor vivo más importante del mundo, tiene una presencia imponente: una fuerza intensa en su voz, su mirada y sus gestos; una fina ironía y una cabeza privilegiada. Un buen cóctel. -Se ha llegado a decir que la futura Sala Fish del Guggenheim de Bilbao, con sus ocho monumentales esculturas, será una especie de moderna Capilla Sixtina. -Thomas Krens no es el Papa, ni yo Miguel Ángel. Aquella fue una cita de Krens, pero es una falsa premisa. -El suyo es un proyecto de una gran envergadura para el arte contemporáneo. ¿Dónde ha radicado su mayor complejidad? -Es un desafío enorme y una gran responsabilidad. He hecho el trabajo más Las esculturas clásicas de la Academia de Bellas Artes tuvieron ayer un invitado de honor: la maqueta de La materia del tiempo el gran proyecto escultural de Serra para el Guggenheim de Bilbao TEXTO: NATIVIDAD PULIDO FOTO: ERNESTO AGUDO importante de mi vida con este encargo. Me siento muy honrado porque me lo hayan hecho. Desde el momento en que comencé con las torsiones elípticas el trabajo ha ido evolucionando. En los últimos diez años he podido ampliar mi vocabulario con todas estas formas, que empecé a desarrollar desde la exposición que hice en el Guggenheim de Bilbao en 1999. Ahora puedes entrar en mis esculturas, caminar por ellas, salir... Me interesa que cada uno tenga una diversidad de experiencias a través de mis obras: experiencias privadas, personales, psicológicas... en un espacio común social. Todo el entorno se convierte en el campo de la escultura. No he creado una única dirección; el espectador podrá escoger su propio camino. Dependiendo de cómo te muevas en ese campo escultural vas elaborando tu propia experiencia de la escultura, que será diferente de la del resto de las personas. Está lleno de pasajes transversales, lineales... Se pue- de circular libremente e ir configurando tu propio espacio. Todavía no he comenzado a ensamblar las piezas, pero tengo la impresión de que el arquitecto previó el espacio de una manera y, cuando se coloquen las planchas como las tengo concebidas, el suelo se transformará. La escultura va a influenciar todo el entorno. Hay muchos tiempos dentro de la escultura; tú no puedes anticipar cómo vas a experimentar el tiempo. ¿De qué materia está hecho el tiempo? -La materia de la escultura no es lo importante, sino la materia del tiempo. Las planchas van a tener un proceso dentro de sí mismas, se van a oxidar. Pero eso no es la materia del tiempo, sino la experiencia que tú tengas cuando transites la escultura. La experiencia de la pintura, por ejemplo, es narrativa. Hay un tiempo narrativo dentro de los objetos que representas en los cuadros. Éste, en cambio, es un tiempo no narrativo. Tú eres el propio sujeto de ese tiempo. -Sus esculturas habitarán en el País Vasco, tierra de dos maestros del acero, Chillida y Oteiza. ¿Supone para usted un desafío? ¿Se reconoce heredero de ellos? -A estos dos escultores los veo como una extensión de Picasso y Julio González. Yo represento una cosa totalmente distinta. Creo que ambos han contribuido muchísimo al mundo de la escultura, pero yo propongo algo completamente diferente. Mi escultura tiene como base otro concepto. Cuando ves una escultura de Chillida no entras en ella. Hasta ahora las esculturas estaban fuera, no dentro de ti mismo. En mis obras, el espectador es lo más importante. -Usted propone no admirar la obra de arte, sino transitarla, vivirla. -Quiero que la gente se experimente a sí misma dentro de mis esculturas, que para mí es lo más interesante. Experimentar el tiempo de forma discontinua, fragmentada y encontrarte a ti mismo. Casi todas las eculturas te suelen llevar a un centro. En las mías no lo hay. El contenido es el ritmo de tu propio cuerpo, que lo impones tú mismo, no el acero de las esculturas, ni la forma de éstas. Espacio y tiempo es lo importante, aquí no hay forma, por-